PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left
Artículo El tabú de ser infértil en una sociedad que venera la maternidad Now

Now

El tabú de ser infértil en una sociedad que venera la maternidad

H

 

Belle Boggs acaba de publicar 'The art of waiting', un ensayo sobre cómo a veces eso que llaman "el milagro de la vida" se puede convertir en un infierno

Luna Miguel

09 Septiembre 2016 16:07

«Es primavera cuando caigo en la cuenta de que puede que jamás tenga hijos».

Quien escribe estas palabras es una de las 7,3 millones de personas con problemas de fertilidad que residen en los Estados Unidos.  

Pero además de una estadística de medicina reproductiva, Bella Boggs es escritora, y acaba de publicar uno de los libros mejor valorados y más esperados de la rentrée literaria en Estados Unidos.

The art of waiting (El arte de esperar) es el título con el que Boggs ha decidido despojarse de su intimidad y narrar la odisea que desde hace años ha supuesto para ella y para su pareja la búsqueda de un hijo.

Como si de una especie de Biblia de la Infertilidad se tratara, Boggs logra convertir su experiencia en una excusa para elaborar una investigación que va mucho más allá de sí misma —aquí la autora nunca se compadece, nunca trata de dar pena—.

En una sociedad que venera la maternidad y que cada vez más parece girar entorno a las relaciones familiares, ella se pregunta qué pasa con aquellas personas que no son padres no porque así lo hayan decidido, sino porque sus cuerpos “no sirven”.

Fue la escritora española Belén García Abia la que escribió en su diario El cielo oblicuo, que aunque llega un momento en el que una persona infértil tiene que aceptar definitivamente su enfermedad, la frustración y las ganas de volver a intentarlo siempre acaban regresando.

Aunque en El arte de esperar Bella Boggs reconoce ese nerviosismo, esos celos descomunales a los que sí pueden procrear y ese miedo atroz a castigarse entre tratamientos caros e imposibles, su hallazgo reside en una resolución muy simple.

Que el verdadero arte de la espera es ese que se produce cuando ya sabes que no va a ser posible, cuando ya te has dado por vencido y sólo queda levantarse de la silla, salir a pasear, caminar con la convicción de que lo que deseas no va a llegar nunca, y vivir bien con ello.

En una de las citas de prensa que acompañan a este libro, la ensayista Leslie Jamison acierta al reconocer que lo que Boggs ha conseguido es darle la vuelta al modo en el que normalmente se trata la infertilidad.

Y en vez de centrarse en las ausencias que esta genera, ella prefiere reivindicar las presencias. La presencia del esfuerzo, del cariño, del respeto, de la comunidad.

(Ilustración de Eleni Kalorkoti)

Haciendo un repaso de escritores o personajes célebres que nunca pudieron tener niños, y contando con pelos y señales algunas de sus experiencias o conversaciones con otras personas en clínicas de fertilidad, Boggs acierta al reconocer que vivimos en una sociedad enferma, obsesionada por la paternidad.

Pero cómo no íbamos a estar enfermos, dice, si desde pequeños muchos de nosotros no somos capaces de imaginarnos nuestro futuro sin descendencia: “cuando seas papá...”, nos dicen, “cuando seas mayor y tú tengas hijos…” nos presionan.  

Estamos acostumbrados a un mundo con una narrativa cerrada y en el que es muy complicado salirse del guion.

Por eso no entendemos a los que no quieren reproducirse, y por eso tendemos a mirar con compasión a los que esperan, y esperan, y esperan pero no llegan.

Bella Boggs sí ha sido paciente.

Sí ha tenido el respeto y la ambición para detenerse en lo que nadie se detiene y, casi por primera vez, contar su historia.

share