PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left
Artículo "Sin subvenciones, la tauromaquia no sobreviviría muchos años más" Now

Now

"Sin subvenciones, la tauromaquia no sobreviviría muchos años más"

H

 

Los argumentos y el plan de un candidato antitaurino para acabar para siempre con los toros como espectáculo

Rafa Martí

20 Junio 2016 14:39

Olvídate de las tripas y guarda el corazón para otro momento. Vamos a hablar de toros, animalismo y política. Pensarás que en cualquier país del norte de Europa esto ni siquiera sería un debate. Pero en España, con elecciones generales en el horizonte el próximo 26 de junio, lo es. Las sensibilidades continúan encontradas y los intereses pesan. Y esto, por supuesto, se traslada a la política.

Sergio García Torres, de 36 años, es un activista animalista que se ha pasado a la política. De alguna manera, ha terminado por representar a este sector en Podemos y opta a ocupar un sillón en el Senado.

Sin embargo, la candidatura a la que representa, Unidos Podemos, ha rechazado llevar en su programa la prohibición de las corridas de toros. Colectivos animalistas y el PACMA, el partido político más conocido en la defensa de los derechos de los animales, se han puesto en contra.

¿Qué hace un animalista en el Senado, ese sitio donde van señores mayores con corbata?

Nosotros tenemos la idea de que hay que dar una vuelta a las instituciones. El Senado no tiene por qué ser como siempre ha sido. En la candidatura de Podemos al Senado hay una gran representación de los movimientos sociales desde el animalismo, pasando por el movimiento LGBTI hasta los sordomudos... Hasta ahora parecía que los animalistas estábamos como en un gueto, pero a partir del 15-M hemos comenzado a ver cómo este movimiento y otras luchas sociales han ganado peso en la política...

Podría parecer que Podemos estuviera perpetuando, quizás sin quererlo, ese gueto al relegar a sus representantes animalistas al Senado. Como si fuera un rincón para que dejen de incordiar en la política seria del Congreso...

Eso no es así. En el Congreso también hay representantes de los movimientos sociales. Pero más allá de eso, en Podemos lo que queremos es terminar con esa imagen de que el Senado no sirve para nada. Nosotros queremos dignificar el Senado, incluso para plantearnos si habría que suprimirlo. Pero, para eso, como digo, hay que recuperar el Senado y acabar con esa imagen de lugar de retiro de los políticos.

Queremos comenzar retirando las subvenciones y protegiendo a la infancia. Entonces no habrá relevo generacional y estaremos en condiciones para prohibir la tauromaquia



¿Por qué eres activista animalista?

Yo comencé en el activismo cuando tenía 16 años en asociaciones del pueblo donde vivía. Para mí era muy importante que la sociedad valorase el sufrimiento animal y quería romper con anacronismos con los que vivía y todavía vive nuestra sociedad. Me llamaba la atención que pudiésemos convivir con escenas de violencia extrema en festejos taurinos pero por otro lado defender el bienestar de perros y gatos.

¿Y por qué pasaste a la política?

Después del 15-M comencé a ver que era posible hacernos escuchar en las instituciones. Y vi que era necesario pasar de la protesta a la propuesta. Con los ayuntamientos del cambio se ha demostrado que esa acción que los animalistas solíamos hacer como lobby ha pasado a ser totalmente democrática. Las propuestas por los derechos de los animales van en consonancia con el sentir de la ciudadanía y se están aprobando muchas medidas animalistas, como por ejemplo en Madrid. Conseguimos cerrar escuelas taurinas y retirar subvenciones a la tauromaquia sin que pasara absolutamente nada, y eso está muy bien, porque significa que ya no eres un lobby, sino que trabajas con la ciudadanía.

Podemos ha resaltado en muchas ocasiones que los festejos taurinos no deben cargarse a las arcas públicas, pero rechaza prohibirlos. ¿Estamos hablando entonces de un problema económico o moral?

Es un problema moral, para nada económico. Pero nosotros entendemos que para terminar con el sufrimiento de los toros lo que tenemos que hacer es cortar las subvenciones. Sin subvenciones, la tauromaquia no sobrevivirá por muchos años. Apenas el 13% de españoles simpatiza con ella.

¿Qué pasa si crees que la religión no es buena? ¿Prohíbes la religión? Obviamente no. Con la tauromaquia hay que crear una cultura que rechace ese tipo de festejos

Sin embargo, el PACMA y otros animalistas os critican por no enfrentar de frente el problema y no prohibir la tauromaquia en su totalidad.

Sí, y respeto su postura. Nosotros hemos comenzado por pedir la prohibición de los eventos que son de “especial crueldad”, como el Toro de la Vega, y con los que la ciudadanía simpatiza menos. Pero no podemos incluir algo en el programa que no se va a cumplir, como la prohibición total de la tauromaquia. Yo quiero la prohibición de la tauromaquia pero para el movimiento animalista es mejor ahorrarse los 10 años de denuncias y el conflicto social que generaría una prohibición de la noche a la mañana de algo que todavía se considera patrimonio cultural.

Es decir, ¿qué pasa si crees que la religión no es buena? ¿Prohíbes la religión? Obviamente, no. Con la tauromaquia hay que crear una cultura que rechace ese tipo de festejos y nuestra estrategia comienza por quitar las subvenciones. Entonces, en pocos años habremos creado un escenario en el que pueda plantearse la prohibición.

Hay gente aficionada a los toros que ve en ellos un elevado sentido estético... Para ti, ¿un taurino es un sádico?

No, para nada. Mi abuelo fue juez de plaza en la Maestranza de Sevilla y era una bellísima persona. Era un hombre con una gran empatía y sensibilidad. Yo creo que lo que ocurre con la mayoría de taurinos es que son personas que han sido insensibilizadas respecto a los toros desde pequeños. Y, si bien pueden ser bellísimas personas, en el momento de la tauromaquia no tienen los sentimientos que normalmente tendrían ante otras realidades. Nuestra tarea consiste en hacer ver a un taurino cómo reaccionaría si a un perro lo atravesara una espada. Es inútil y absurdo faltar al respeto y enfrentarse con alguien que no piensa como tú. Solo hay que hacerles reflexionar, porque muchos de ellos nunca se lo han planteado.

Una de las medidas principales que queremos impulsar, en consonancia con las recomendaciones de la ONU, es proteger a los niños de la violencia de la tauromaquia. La mayoría de taurinos se hacen cuando son niños. Si conseguimos eso, no habrá relevo generacional y el 83% que rechaza la tauromaquia será un 100% en pocos años.

Los taurinos pueden ser bellísimas personas pero han sido insensibilizadas desde pequeñas hacia los toros. En el momento de la tauromaquia no tienen los sentimientos que normalmente tendrían ante otras realidades

¿Por qué decidiste entrar en Podemos y no en el PACMA?

Porque yo soy animalista pero comparto y defiendo muchas más luchas. He estado con los desahucios, con los trabajadores de Coca-Cola, con el movimiento LGTBI... Creo que con los partidos del cambio y los nuevos ayuntamientos, el PACMA ha perdido una oportunidad histórica. Nosotros ahora podemos conseguir cosas tangibles. Vamos despacio, pero avanzamos. Ellos piden la luna, pero eso no suele pasar.

Más allá de los toros, hay decenas de temas políticos que atañen al animalismo. ¿Cuál es vuestra agenda política con los animales?

Queremos desarrollar una ley marco de protección animal para que las Comunidades Autónomas puedan desarrollarla con las particularidades que tengan. Los pilares básicos por los que vamos a luchar es por el sacrificio 0, la creación de colonias felinas, la gestión de los animales urbanos de manera ética, la sostenibilidad en la producción de carne, el control de los mataderos, la promoción de los espacios 'vegan-friendly', terminar con las subvenciones a cualquier espectáculo con animales, incluido el circo...

Por otro lado, una de nuestras propuestas más ambiciosas es introducir en la Constitución a los animales como sujetos con derechos. Partimos de la definición que Stephen Hawking dio en 2012 en Copenhague, donde se declaró con suficiente base científica que los animales son seres conscientes que sienten lo mismo que nosotros.


share