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Evitó que echaran a un vecino de su casa, ahora se enfrenta a dos años y medio de cárcel

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El próximo 14 de noviembre será el juicio. Isa todavía no se ha atrevido a contarle nada a sus hijas

clara gil

10 Noviembre 2017 06:00

Isa llegó hace nueve años a Madrid. Tiene 51 años, mide 1,58 y en su voz pausada todavía se puede apreciarse el acento de Pontevedra. En su familia son 6 hermanos. Todos de clase humilde y trabajadora. Ha tenido que apretarse muchas veces el cinturón para salir adelante y en 2009, con el estallido de la crisis, decidió probar suerte en el madrileño barrio de Tetúan.

Tenía fuertes dolores de espalda y los médicos le dieron la baja. Esa baja se convirtió en despido. Ahora vive con lo justo para sacar adelante a sus dos hijas menores que no tienen ni idea de que el próximo 14 de noviembre su madre podría ir a la cárcel. La Fiscalía pide para ella dos años y medio de cárcel por intentar evitar un desahucio el 20 de noviembre de 2014. Los motivos se remontan a 2011.

Azar, destino y carácter

Ese año, fruto del azar, Isa pasó frente a un desahucio. Recuerda a más de 500 personas intentando evitar que echaran a una pareja con hijos menores de su casa. Iba de camino al mercado y llevaba el carro de la compra. Se acercó a preguntar.

"Me explicaron que eran un grupo de personas, muchos afectados y muchos voluntarios, que intentaban evitar los desahucios que se llevaban perpetrando desde hacía unos años en Madrid, entre ellos en nuestro barrio", explica Isa a PlayGround.

Allí había gente de la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca); voluntarios y el grupo de vivienda y desahucios Tetúan Resiste. "Vi en primera persona cómo echaban a esa familia de su casa y no pude más que sentir propio ese dolor ajeno. Soy madre de dos hijas y se me rompe el alma pensando que podría pasarnos a nosotras", lamenta Isa.

"Vi en primera persona cómo echaban a esa familia de su casa y no pude más que sentir propio ese dolor ajeno. Soy madre de dos hijas y se me rompe el alma pensando que podría pasarnos a nosotras

Isa explica que, desde pequeña, su madre le inculcó los valores de solidaridad y justicia. "Mi carácter, en gran parte, de lo debo a ella", mantiene. Ese carácter fue determinante para que desarrollase una gran fortaleza de sus convicciones.

Entró a formar parte de las asambleas antidesahucios. Primero dando apoyo, más tarde asesoría y después impidiendo los desalojos. "Las personas que paramos desahucios vamos con el corazón, con las entrañas y con nuestros cuerpos, porque no tenemos armas, no tenemos otra cosa", mantiene Isa, que todavía recuerda de memoria cada uno de los nombres de las personas a las que ayudó a no perder su casa desde 2011.

Pero quizás el día que más recuerda es el que la ha llevado a enfrentarse a una pena de dos años y medio de cárcel. Fue el 20 de noviembre de 2014 cuando intentó evitar que desahuciaran a su vecino Umberto, que había sido engañado por el que la propia Policía califica como "el mayor usurero de España".

Umberto había pedido un préstamo de 4.000 euros que, en menos de 3 meses, ascendió a 90.000. Su prestamista era un viejo conocido de la Policía. A sus espaldas lleva más de 50 estafas inmobiliarias, además de estar imputado por la trama de los cursos de formación o el caso Púnica entre otros.

Pese a todos los recursos presentados que demostraban el fraude, la notificación de desahucio llegó. Isa acababa de dejar a su hija pequeña en el colegio, así que se presentó pronto al domicilio de su vecino. Allí había otras cuatro compañeras y un fotógrafo, pero no la comisión judicial.

"Recuerdo que empezó a llegar mucha policía. Iban uniformados con chalecos antibalas y furgones", sostiene Isa. Eran los UCE , las Unidades Centrales de Seguridad de la Policía Municipal de Madrid. Se trata de 600 agentes especiales de acción inmediata creados bajo el Gobierno de Gallardón y disueltos bajo el mandato de Manuela Carmena.

Isa intentó explicar la situación y hacer tiempo hasta que llegara la comisión judicial. "No me dio tiempo a reaccionar. Escuché que decían que venían a hacer limpieza y vinieron hacia a mí", explica.

"Las personas que paramos desahucios vamos con el corazón, con las entrañas y con nuestros cuerpos, porque no tenemos armas, no tenemos otra cosa"

Fue reducida por 8 agentes que la llevaron a un callejón aledaño y apartado del resto de sus compañeras. Cayó al suelo mientras la agarraban por una pierna. Le quitaron el bolso y lo rompieron. Sacaron todos sus papeles y su documentación. "Estaba completamente paralizada y sólo les decía que se llevasen lo que quisieran pero que me soltaran", mantiene.

Una vez que consiguieron su identificación le preguntaron si necesitaba atención médica. Isa, con un ataque de ansiedad y todavía en el suelo, les pidió que se identificaran. En ese momento los agentes se fueron. Umberto ganó esa batalla, pero la victoria les duró poco.

La acusación

A las dos semanas Isa recibía una notificación para personarse a declarar por un delito de faltas. La vista fue en 2015. Su sorpresa llegó cuando la fiscal decidió elevar la acusación a dos delitos, uno de resistencia y otro de lesiones.

Tres de las agentes que estuvieron ese día en el desahucio alegaron que Isa les había provocado un esguince; una artritis traumática y un golpe en la pierna. Los partes médicos están registrados. La duda es cómo una mujer de 1,58 rodeada por 8 antidisturbios pudo lesionarles. Desde PlayGround hemos intentado contar con la versión de los agentes sin tener respuesta.

En consecuencia, Isabel se enfrenta a una petición de dos años y medio de cárcel, suficiente para entrar a prisión a pesar de tratarse de su primera condena. Además de una indemnización de 4.000 euros para las tres agentes y los costes del juicio.

A Umberto le desahuciaron un mes después y Antonio Arroyo, pese a las causas por las que se le imputa y a las más de 50 familias que le han denunciado por estafa, está en libertad sin medidas cautelares.

El juicio de Isabel será el próximo 14 de noviembre en Madrid. Tres años después de aquel fatídico día. Todavía no ha juntado el valor para decírselo a sus hijas.

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