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El ultraconservador miembro del Tea Party Mike Pompeo, nuevo Secretario de Estado de EEUU

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Getty
 

El presidente ha cambiado a Rex Tillerson por el director de la CIA, acusado de islamofobia y defensor de las torturas en interrogatorios

Margaryta Yakovenko

13 Marzo 2018 15:04

Con un tuit. Así es como Donald Trump ha anunciado al mundo la destitución del magnate de petróleo Rex Tillerson del puesto de Secretario de Estado. “Mike Pompeo, director de la CIA, será nuestro nuevo Secretario de Estado. ¡Hará un trabajo fantástico! Gracias Rex Tillerson por tu servicio! Gina Haspel se convertirá en la nueva directora de la CIA, y la primera mujer en ser elegida. ¡Enhorabuena a todos!”, ha escrito el presidente estadounidense sobre la que ya es desde hoy la nueva crisis del gabinete de la Casa Blanca.

Tillerson, presidente de Exxon Mobil, la segunda empresa más rentable del mundo y una de las petroleras más grandes del planeta, llevaba chocando con Trump desde hacía meses. Los rumores de su posible destitución llevan sonando desde el año pasado. Reflexivo y diplomático, chocaba de lleno con el impulsivo presidente. De hecho, su destitución, a pocos meses de una reunión histórica con Corea del Norte y en mitad de un viaje a África que Tillerson ha tenido que suspender es muestra de esa vehemencia violenta a la que ya nos tiene acostumbrados el presidente.

Aún así, la elección de Pompeo no es tan sorprendente. Desde que el funcionario, ex miembro de la Cámara de los Representantes como legislador de Kansas por parte del ultraconservador Tea Party, llegara a la dirección de la CIA, entre ambos republicanos ha habido una relación ejemplar.

Pompeo es una de las primeras personas que Trump recibe cada mañana en el Despacho Oval. Cada día, el director de la CIA le resume en unos pocos gráficos la situación de inteligencia del país. No es habitual que el cargo más alto de la agencia se ocupe de hacer sumarios presidenciales pero, tal y como apunta Bloomberg, al hacerlo entre ambos se ha forjado una sólida conexión personal.

La lealtad de Pompeo hacia Trump es indiscutible. Tienen los mismos puntos de vista sobre China e Irán (Pompeo se ha pasado muchos meses criticando el acuerdo nuclear de Obama) y a la vez comparten rasgos de personalidad comunes. Los dos son obstinados y populares en sus ámbitos.

Graduado en West Point, veterano del ejército y abogado formado en Harvard, en el currículum de Pompeo también hay manchas que resaltan aún más sus tendencias políticas. Ha defendido los programas de recolección masiva de datos personales por la Agencia de Seguridad Nacional, quiere tener Guantánamo abierto, en 2014 defendió las torturas de la CIA como parte de interrogatorios diciendo que los culpables “no son torturadores, son patriotas”.

También fue acusado de islamofobia cuando en 2013 hizo comentarios sobre los atentados de Boston. "Cuando los ataques terroristas más devastadores en Estados Unidos en los últimos 20 años vienen en su mayoría de personas de una sola fe, y se llevan a cabo en el nombre de esa fe, una responsabilidad especial recae sobre aquellos que son los líderes de esa fe", sostuvo.

Ahora que asume el cargo de Secretario de Estado, se espera de él que adopte la línea más dura del partido republicano. Ilan Goldenberg, miembro del Centro de Nueva Seguridad Estadounidense, dijo que “su enfoque de línea dura en la política exterior es bastante blanco y negro”. Es probable que esa ausencia de grises condene a la diplomacia estadounidense a una nueva época belicista.

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