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'Sunspring', el inquietante cortometraje guionizado por un algoritmo

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"Está de pie en las estrellas y sentado en el suelo"

Pablo Rodríguez

13 Junio 2016 15:21

Benjamin es el guionista del cortometraje Sunspring. Es un nombre común, nada especial. Si no fuera porque este Benjamin es una red neural recurrente LSTM (Long Short-Term Memory) y su trabajo para Sunspring uno de los primeros ejemplos de un guión cinematográfico ideado por un algoritmo.

"Allá vamos. El personal está dividido por el tren de la máquina en llamas construida con sudor. Nadie verá tu cara. Los niños llegarán al mueble, pero la luz se sigue deslizando por el suelo. El mundo sigue avergonzado. La fiesta está con tu personal. Mi nombre es Benjamin". Las declaraciones del 'algoritmo guionista' cuando subió al escenario en la ceremonia del festival Sci-Fi London son tan jeroglíficas como la trama que ha tejido para el cortometraje.

Su "cerebro" está diseñado en base a los patrones más recurrentes de la ciencia ficción contemporánea. La escritura de Benjamin parece fresca, sabia nueva para un mercado sobreexplotado y escaso de ideas originales. Ahora bien, no hay que olvidar que su metodología de trabajo se sostiene mayoritariamente sobre el imaginario generado en cintas de los años 80 y 90 del género.

Lo único que Benjamin no puede producir son nombres propios debido a las infinitas variables que pueden generarse y porque no se usan de la misma manera que otras palabras como verbos o adjetivos. Por esa razón, los protagonistas de la historia son H, H2 y C, la manera más sencilla de distinguir a los personajes.

Los figurantes parecen envuetos en un triángulo amoroso intergaláctico. La acción se emplaza en lo que podría ser una estación espacial flotando en algún lugar del universo conocido... y poco más se puede decir del críptico argumento de Sunspring.  

Los actores se hacen preguntas de manera constante, evalúan su entorno y las relaciones personales que existen entre ellos. Uno de los actores vomita un ojo humano y luego aparece flotando en el cielo estrellado. Así de bizarro es el guion que ha escrito Benjamin. 

"Están cuestionándose su ambiente, lo que está frente a ellos. Hay un patrón en la ciencia ficción que define a los personajes por la manera en la que tratan de comprender lo que les rodea", comenta Oscar Sharp, director del cortometraje. Suya fue la idea de poner el proyecto en manos de Benjamin. Junto a Ross Goodwin, un escitor fantasma con un máster en la Universidad de Nueva York en procesamiento de lenguaje natural y redes neuronales, diseñó una inteligencia artificial capaz de redactar la trama del corto que puedes ver a continuación.



Y ahora, tras su sonado debut, ¿qué futuro le espera a Benjamin? Él mismo responde:

"Es un poco repentino. Estaba pensando en el espíritu de los hombres que me encontraron y los niños manipulados y llenos de niños. Estaba preocupado por mi mandato. Era el científico del Espíritu Santo".

Por lo pronto, diríamos que no le vendrían mal unas clases de lenguaje, literatura y comunicación. Mejor vamos a entendernos...

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