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Artículo SEX-IT: el futuro de las trabajadoras del sexo cuando Reino Unido se haya ido de la UE Now

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SEX-IT: el futuro de las trabajadoras del sexo cuando Reino Unido se haya ido de la UE

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Un reportaje sobre las devastadoras consecuencias que el Brexit tendrá en la industria del sexo, fundamentada esencialmente a partir de trabajadoras migrantes

Anna Freeman

18 Septiembre 2017 06:00

Las dificultades que comportan ser una trabajadora sexual y migrante en Reino Unido no deberían pasar desapercibidas, pero es que además ahora hay que sumar un nuevo problema arrojado por el Brexit. Siendo este un país orgulloso de su multiculturalismo y tolerancia racial —aunque quizá esto pertenezca al pasado ya—, el voto británico por el Brexit ha tirado por la borda la cobertura social para muchas comunidades migrantes, incluidas aquellas que trabajan en la industria del sexo. La mayoría de mujeres que trabajan como prostitutas y trabajadoras sexuales procede de países de la Unión Europea, y la amenaza de controles de inmigración más duros y de una pérdida de libertad de movimiento ha puesto en alerta a un grupo social ya de por sí vulnerable.


Fez Endalaust, trabajadora sexual migrante de 21 años y residente en Plymouth, al sur de Inglaterra, ha experimentado de primera mano lo duro que puede ser lidiar con el sistema legal británico mientras se enfrenta a diversos sistemas de opresión. Nacida en Portugal de una madre adolescente sin techo, a Endalaust la llevaron a Escocia con cinco meses, y allí vivió hasta que fue a la universidad de Plymouth, donde empezó a trabajar en la industria del sexo para pagarse la matrícula. Endalaust no habla el portugués de manera fluida y se considera a sí misma británica, pero le preocupa especialmente ser deportada a Portugal cuando las negociaciones del Brexit hayan finalizado.



Sita/@theuncensoredstripper/Instagram



Las trabajadoras sexuales británicas no pueden ser deportadas, pero los migrantes sí, y esa es la gran diferencia entre ambos”, dice Endalaust. “Cuando tengo que hacer los papeles para la ciudadanía, buena parte de mis tareas consisten en demostrar que soy un activo respetable para el país. Evidentemente, las trabajadoras sexuales no se consideran respetables”.



Dice Endalaust que ser migrante es una desventaja automática para mujeres como ella, no solo porque las actitudes racistas hacia las minorías afectan a sus contrataciones, sino también porque tratar de obtener un pasaporte británico precisa demostrar que tiene unos ingresos “legítimos”. Incluso si la hacienda británica (HMRC), bajo ley europea, considera el trabajo sexual como una profesión basada en el autoempleo y sujeta a impuestos, la deportación siempre es una amenaza latente mientras los oficiales de migración se endurecen cada vez más y más con los ciudadanos de la UE.


Endalaust ha organizado un crowdfunding en GoFundMe para obtener dinero con el que solicitar la ciudadanía británica antes de que Reino Unido abandone oficialmente la UE. Le da miedo ser devuelta a su país en contra de su voluntad. Como trabajadora sexual que también sufre autismo, dispraxia y problemas de salud mental, Endalaust dice que el trabajo sexual le ofrece libertad para gestionar sus estudios, su sexualidad y su vida a su manera, allí donde la seguridad social británica le da la espalda. Con 17 años, tras quedarse sin techo, su parlamentario local le dijo que Reino Unido no tenía obligación de ayudarla, y que si quería ayuda del estado debía volver a Portugal.



Fez Endalaust


“Que me dijeran que no tenía derecho a la seguridad social por mi ciudadanía fue devastador”, admite. “Además de hacer una graduación a tiempo completo, me quedé sin opciones de supervivencia. Para mucha gente discapacitada, el trabajo sexual es interesante porque es muy accesible (¡no hay requisitos de entrada!) y lo haces según tus normas: tú decides qué servicios ofreces, cuáles son tus tarifas y cuándo trabajas”. Endalaust ya ha conseguido su objetivo de financiación de 1500 libras y está empezando el proceso de solicitar la ciudadanía, que espera que le dará la oportunidad de completar su educación y una carrera próspera sin las preocupaciones del Brexit rondándole la cabeza.


Historias como las de Endalaust no son infrecuentes. Laura Watson, portavoz del colectivo inglés de Prostitutas, dice que las mujeres no británicas en la industria están sufriendo controles fronterizos más duros, especialmente ahora que las redadas policiales y las deportaciones masivas van en aumento. “Nos preocupa que sea aún peor para las prostitutas de lo que ya lo es”, explica. “Hasta los migrantes de la UE que se supone que tienen libertad de movimiento están aquí bajo amenaza. En particular, trabajadoras sexuales rumanas han sido objeto de intimidaciones”.


Desde 2012, un buen número de trabajadoras sexuales europeas del este, la mayoría de Rumanía, han sido detenidas y recibido los papeles de deportación. Una iniciativa colaborativa entre policía e inmigración, la Operación Nexus, surgió para encontrar ciudadanas que presuntamente no están cumpliendo con sus “treaty rights”, según el Home Office. Las mujeres, que predominantemente trabajan en las calles y locales de Londres y Manchester, reciben cartas que las notifican que están expuestas a formar parte de un vuelo de vuelta a Bucarest con un mes de anticipación. El miedo es que esto se vuelva un lugar cada vez más común cuando Reino Unido abandone oficialmente la UE.


Además de la inestabilidad y el peligro para quienes ya viven en Reino Unido, políticas de migración más estrictas también harían la industria del sexo bastante más peligrosa para mujeres migrantes que intentan entrar al país ilegalmente. La trabajadora sexual y activista Juno Mac, activista por la descriminalización del trabajo sexual y por los derechos humanos, defiende que las mujeres migrantes que traten de llegar a Reino Unido serán más vulnerables a la explotación, el tráfico y la violencia sexual si las vías legítimas se evaporan.


 “Si el Brexit significa controles de inmigración más duros, los migrantes podrían verse obligados a confiar más en traficantes, que tendrán el poder de abusar de ellos con impunidad”, dice Mac. Estas violaciones, explica, pueden incluir la coerción sexual, el control sobre las condiciones laborales de las mujeres y sobre los clientes que ven, un endeudamiento esclavista y el robo salarial. Es poco probable que las trabajadoras sexuales reporten esta violencia y abusos.



Sita/@theuncensoredstripper/Instagram


A eso hay que añadir un sentimiento general de xenofobia que ha crecido en Reino Unido. Algunos informes sugieren que los crímenes de odio han crecido hasta un 100% desde el Brexit. Miembros de la organización SWARM, que reúne a trabajadoras sexuales de todo el país, han alertado de que la xenofobia y el racismo crecientes han puesto en peligro aún más las vidas de mujeres migrantes en riesgo de ataques y daños físicos.


En nombre del grupo, SWARM insiste en que un movimiento para restringir la libertad de movimiento justificaría actos de violencia racista contra grupos minoritarios. “Este clima de xenofobia y racismo continuará o empeorará tras el Brexit”, argumentan. “Cuando el gobierno y los medios aprueban la xenofobia y demonizan migrantes, los ataques de odio aumentan, y el aumento de controles fronterizos justificarán estos ataques a ojos de la sociedad”.


Aunque vender sexo no es en sí mismo ilegal en Reino Unido, el sistema legal, tal como está ahora, penaliza a quienes trabajan en la industria del sexo. Irónicamente, las leyes existentes que afirman ayudar a reducir la explotación y el abuso al criminalizar el proxenetismo, los burdeles y la prostitución en la calle contribuye a una mayor violencia contra las trabajadoras sexuales. Si el Brexit afectará o no a la legislatura es aún incierto, pues las naciones soberanas determinan las regulaciones que controlan la industria del sexo, pero hay una gran posibilidad de que el apoyo local para prohibir la compra de sexo por completo está ganando tracción, según la activista Mac.


Lo que parece más probable, en este punto, es que salir de la Corte de Justicia de la Unión Europea influirá negativamente en el estatuto de las trabajadoras sexuales, y producirá un conservadurismo creciente en Reino Unido, con una coalición entre el gobierno tory y el Partido Unionista Democrático de Irlanda que llevan a restricciones y castigos más duros. Pero como casi siempre ocurre con todo en el Brexit, todo lo que podemos hacer es especular.


El asunto más urgente ahora es salvaguardar los derechos humanos de los trabajadores sexuales residentes ahora mismo en Reino Unido. Ser migrante, mujer y trabajador en la industria del sexo es una posición que automáticamente se enfrenta a numerosos prejuicios, abusos y opresiones. Luchar contra el umbral de la pobreza y tratar de llevar comida sobre la mesa para sus familias es a menudo lo que conduce a las mujeres no británicas al trabajo sexual; por tanto, asegurar el acceso a bienes y necesidades básicas, en cualquier comunidad o grupo, debería trascender las divisiones raciales

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