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Cómo conseguir fieles a cambio de una hamburguesa con patatas

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Márketing y religión, dos extraños compañeros de viaje

Ignacio Pato

30 Noviembre 2014 09:42

Imagínate que te obligan a ir a misa. Menudo rollo. Con la mirada en un punto fijo, esperando a que pasen los minutos. Mediodía. Hambre. Deseando salir de allí. ¿Qué habrá hoy para comer? De pronto miras hacia la derecha del cura y ves un logo de McDonald’s. Suenan trompetas celestiales.

Una imagen así debe haberse formado en la cabeza de Paul Di Lucca. Este hombre tiene una visión: conseguir que vaya gente a las iglesias abriendo McDonald’s en ellas. O al menos, que no dejen de irse de ellas 3 millones de americanos cada año. Una fuga de fieles observada y documentada en muchos otros puntos del mapa mundial de la fe cristiana. El plan para conseguirlo es este:

Se crea un nombre: McMass. Se hace un vídeo. Se pide dinero. Se reza: necesitan un millón de dólares en 50 días y de momento solo llevan 104. Va a ser complicado. Tampoco esas camisetas o gorras rollo SWAG parecen del todo atractivas.

"Es hora de rezar diferente"

La campaña tiene también un slogan: “Es hora de rezar diferente”. Y, como estamos en el siglo XXI, un hashtag: #Feast4Jesus, algo así como un banquete por Jesús. Para Di Lucca, entre iglesias y McDonald’s se puede dar una simbiosis perfecta. Unas ganarían feligreses y los otros clientes. Parece una unión perfecta en términos de márketing, pero resulta llamativo que la salvación eterna tenga que agarrarse a freidoras grasientas para resultar atractiva.

Sin embargo, no todo el mundo comparte el entusiasmo de McMass Project: en su página de Facebook ya le han salido algunos trolls.

Tratamos de imaginarnos algo así en nuestro católico país y la visión de un Cristo rodeado de bocatas de calamares tiene algo, ciertamente, inquietante.


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