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Artículo Tiene un cociente intelectual de 51 pero ha sido acusado de terrorismo islamista por el FBI Now

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Tiene un cociente intelectual de 51 pero ha sido acusado de terrorismo islamista por el FBI

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La historia de Peyton Pruitt, detenido y juzgado por enviar instrucciones para fabricar bombas vía Wickr

silvia laboreo

12 Septiembre 2016 11:51

Peyton Pruitt tiene 18 años, un cociente intelectual estimado de 51 y muy pocas habilidades para desempeñar tareas tan sencillas como atarse los cordones de los zapatos o lavar su propia ropa. De pequeño fue diagnosticado con retraso mental, autismo y trastorno de déficit de atención. Su madurez intelectual es comparable a la de un niño de 8 años. Habla poco, con voz entrecortada, mientras mira al vacío a través de sus gafas de culo de vaso. Incluso tiene dificultades para distinguir la realidad de la ficción.

Sin embargo, según el FBI, Peyton es uno más dentro de una trama de apoyo terrorista encargada de proveer material al Estado Islámico.



Todo empezó a mediados de noviembre de 2015. El padre de Peyton, Tony Pruitt, un cristiano evangélico de Alabama que trabajaba en una tienda de tatuajes, recibe una llamada de un agente del FBI. Tiene que personarse al día siguiente en la Oficina del Sheriff del Condado de St. Clair en Pell City.

Tony acude a la cita. Es el 13 de noviembre. En la oficina del Sheriff le informan de algo increíble: Peyton, su hijo discapacitado de 18 años, podría tener conexiones con el terrorismo islámico del DAESH.



Tras esta acusación, todo sucede muy rápido. Peyton es llamado a declarar y los agentes del FBI comienzan el interrogatorio. Le interrogan en solitario, sin la presencia de su padre ni nadie que actúe en calidad de tutor.

¿Sabe usted lo que es un abogado? Peyton no está muy seguro.

¿Conoce usted a Osama Anthony? Peyton traga saliva y bebe agua, no puede responder.

El interrogatorio dura cuatro horas. Tras mil preguntas similares, los agentes informan al padre de Peyton de la cruel realidad: su hijo está acusado de haber enviado instrucciones online para fabricar bombas a un supuesto miembro del DAESH.

Peyton es enviado a una celda de aislamiento, donde pasa los días a la espera del juicio.

El 22 de diciembre de 2015 tiene lugar la vista oral. El fiscal acusa al joven de leer instrucciones para fabricar una bomba en la revista de Al Qaeda, Inspire, y mandárselas a gente identificada como yihadista mediante el sistema de mensajes encriptados Wickr.


Según el FBI, Peyton es uno más dentro de una trama de apoyo terrorista encargada de proveer material al Estado Islámico


Según la acusación, todo esto ocurrió un poco antes, en octubre de 2014, cuando Peyton se inscribió en el centro para discapacitados EH Gentry, en Talladega. Allí, asistió a un programa de rehabilitación para adultos en donde aprendió los trucos necesarios para llevar una vida independiente. Allí consiguió otra cosa: acceso a Internet ilimitado y un ordenador.

Peyton comenzó a mostrar interés por los grupos islamistas y llegó a cambiar su nombre en Facebook. Osama Anthony, esa sería su nueva identidad. Contactó con varios supuestos islamistas a los que copió información sobre cómo fabricar bombas. También escribió mensajes en los que citaba frases de Al-Baqarah en el Corán, discursos del Iman Sheikh Mohamed Eliman o citas de Junaid Hussain, un pirata informático reclutador del ISIS que murió en agosto de 2015.



Son precisamente estos mensajes los que centran la defensa del acusado. Según el abogado de Peyton, James Gallini, el joven no era consciente de la gravedad de estos mensajes y por ello pidió al juez una batería completa de pruebas psicológicas y de inteligencia que demostraran la gravedad de sus limitaciones.  El abogado tenía la esperanza de demostrar así que su cliente no era apto para ser juzgado, aunque hubiera enviado material de apoyo terrorista.

El 4 de junio, los psicólogos Glen King y Karl Kirkland emitieron los resultados del examen que Gallini había solicitado. “Toda la información disponible indica que Peyton Pruitt tiene un defecto mental, de leve a moderada discapacidad intelectual (conocido como retraso mental). El acusado presentaba un retraso mental que provocaba que fuera incapaz de apreciar la naturaleza y la calidad de sus acciones o la ilicitud de sus actos”, decía el informe.


El acusado presentaba un retraso mental que provocaba que fuera incapaz de apreciar la naturaleza y la calidad de sus acciones o la ilicitud de sus actos


Mientras, Peyton seguía en la cárcel a la espera de juicio, pendiente para el 8 de septiembre. En aislamiento, sin ningún contacto con el mundo exterior más allá de 30 minutos dos veces por semana, en los que sale a pasear por un patio minúsculo.  

El 8 de septiembre llegó, y el Tribunal del Condado de St. Clair declaró a Peyton no culpable por su deficiencia mental. Según su abogado, ahora Peyton tiene dos opciones. Por un lado, podría ser ingresado en el pabellón psiquiátrico de un hospital estatal o bien podría volver a casa, posiblemente bajo ciertas condiciones. Aunque el objetivo principal de la defensa es que Peyton, el hombre que no es capaz de atarse los cordones, sea absuelto definitivamente de todos los cargos




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