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"Perder el tiempo siempre ha sido esencial para los artistas"

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Charlamos con Kenneth Goldsmith, escritor y profesor de la polémica asignatura 'Perder el tiempo en Internet'

Luna Miguel

06 Noviembre 2014 15:46

Perder el tiempo en Internet no tiene por qué ser malo, de hecho, para el poeta y profesor Kenneth Goldsmith se trata de algo esencial que deberíamos aprender a asimilar y a aplicar a nuestro día a día. Por eso ha decidido crear un curso en la Universidad de Pensilvania, dedicado a inspirar a los alumnos, para que estos dejen de sentirse culpables por procrastinar y empiecen a pensar que las horas que pasamos vagando en la red pueden convertirse en una fuente de inspiración artística y literaria.

La propuesta de Goldsmith ha dado la vuelta al mundo. Entre los indignados por su proyecto y los que lo consideran un genio se ha creado un debate muy interesante que pone sobre la mesa cuál es nuestra concepción sobre nuestra nueva vida frente a las pantallas. Quizá nos apresuramos a condenar las nuevas maneras de crear, cuando en realidad deberíamos atender al potencial que estas nos ofrecen. Kenneth Goldsmith, de hecho, lleva toda su vida integrando la literatura a las nuevas tecnologías, y viceversa. Él es el creador de la UbuWeb y uno de los propulsores del proyecto poético generacional Poetry will be made by all!

Para comprender un poco mejor su proyecto y el sentido del curso Perder tiempo en Internet, hablamos con este escritor y profesor, quien a pesar de estar saturado de comentarios y entrevistas sobre su polémico proyecto, accedió a explicarnos por qué cree que Internet, definitivamente, se ha convertido en el mejor vehículo para transportar, crear, leer y amar la literatura.

Desde hace varios días, los medios de Internet parecen sorprendidos de que pueda existir una asignatura enfocada a procrastinar en la red. ¿En algún momento pensaste que tu proyecto llegaría a causar tanto revuelo?

Cuando le puse nombre a esta clase tenía la sensación de que iba a resultar provocativa para algunos académicos conservadores, pero no tenía ni idea de que llegaría a tocar la fibra cultural alrededor todo el mundo. Supongo que se trata del típico juego de culpa y deseo; nos encanta estar siempre en Internet y, sin embargo, nos sentimos muy culpables por hacerlo. Deberíamos ser capaces de articular qué es exactamente navegar por la red o por qué es conveniente que lo hagamos. Creo que eso sería un primer paso para dejar de culparnos o dejar de pensar que deberíamos estar lejos de la pantalla, leyendo un libro o teniendo conversaciones reales con un amigo. Pero la web es literaria. Ahora leemos y escribimos más que otras generaciones (aunque no sea de la manera en la que se solía considerar “literaria”), y todo el día estamos profundamente conectados con la gente a través de las redes sociales (algunos de nosotros nunca habíamos pasado tanto tiempo hablando con alguien por teléfono como lo hacemos hoy a través del ordenador). Conocemos más eventos culturales, descubrimos más acerca de temas oscuros y estamos expuestos a las cosas más increíblemente extrañas del mundo, que los medios convencionales nunca nos pudieron mostrar. Realmente no puedo entender qué problema hay con esto, ni por qué nos sentimos tan mal por “perder nuestro tiempo en Internet”. Tenemos que abandonar esta actitud, y seguir adelante.

Quizá algunos de los descubrimientos más grandes de todos los tiempos vienen relacionados con la casualidad. ¿Crees que esto puede sistematizarse y que al final "perder el tiempo" se convierta en una técnica de productividad?

Creo que perder el tiempo siempre ha sido esencial para los artistas (el sueño, la inactividad). Nuestra experiencia en la red no es monolítica. Al igual que en la vida real, una veces tenemos que trabajar y otras veces hay que "perder el tiempo", desconectarse, mandarlo todo la mierda, vagar y relajarse. Pasamos la vida frente a las pantallas y sería terrible tener que estar todo el día trabajando, o todo el día procrastinando. Somos más complejos que eso.

¿Qué es lo mejor que te ha pasado a ti "perdiendo el tiempo"? ¿Qué has descubierto de los demás o de ti mismo?

Me encanta clicar al azar en los enlaces, sin saber muy bien a dónde me van a llevar. Podemos pensar en Internet como en una deriva situacionista, y en nosotros como viajeros que van dando tumbos de un lado a otro. Lo importante es el viaje, no el destino.

Hoy en día hay muchos creadores que trabajan en Internet, y también hay mucha gente que los critica, y los trata de vagos, de narcisistas o de poco originales. ¿Crees que eso se debe a nuestro miedo a la novedad?

Mucha gente crea cosas emocionantes en Internet, pero la mayoría no se considera arte. En un sentido duchampiano, reivindicar un meme como arte significa recontextualizarlo en un nuevo discurso con una historia diferente. Si queremos pensar en nuestra producción como algo inspirado por Duchamp, tenemos poco que hacer en Internet: solo cortar y pegar desde la web y decir que es nuestro. Tal vez los artistas lo siguen intentando con todas sus fuerzas. De nuevo, Duchamp es clave: tras “dejar” de hacer arte, simplemente se refirió a sí mismo como “respirateur”, repensando al artista como la última obra de arte.

Y más allá de la red, ¿en qué lugares o actividades de la “vida real” te gusta malgastar tu tiempo?

Antes de Internet, solía haber cosas llamadas librerías: maravillosos lugares polvorientos, donde los artefactos culturales se amontonaban a lo largo de muchas décadas. Se podía entrar en una librería y literalmente pasar horas allí, hojeando las cosas más maravillosas. También había cosas llamadas tiendas de discos, que estaban llenas de la música envuelta en carátulas de cartón hermosas y divertidas. Uno podría quedarse allí durante horas, a la búsqueda de sonidos del pasado.

Pero no desesperemos. Ahora tenemos Internet, que tiene muchas veces más libros y música, que a su vez se puede descargar desde la comodidad de la mesa de nuestra cocina. 

Algunas cosas se perdieron; otras, las hemos ganado.

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