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Los despachos del Parlamento Europeo son "un semillero de acoso sexual"

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Las trabajadoras de la UE denuncian el acoso sexual y los abusos de poder de eurodiputados

S.L.

23 Octubre 2017 15:25

El pasado 5 de octubre The New York Times publicó un reportaje denunciando el acoso sexual  que el famoso productor Harvey Weinstein había ejercido durante décadas a mujeres de la industria del cine. A partir de ahí, los medios de comunicación y las redes sociales se han llenado de testimonios de mujeres que han hablado bien alto acerca del abuso sexual y el machismo que sufren todos los días. En el mundo literario, en la música, en el deporte, también mujeres anónimas y famosas a través de la campaña #metoo, todas ellas se han empoderado para contar sus experiencias y destapar la realidad que han vivido y viven diariamente.



Las últimas en sacar todo el machismo que se esconde en los despachos y pasillos de las oficinas han sido las trabajadoras del Parlamento Europeo. Un secreto a voces en el corazón de Europa que había sido silenciado por el abuso de poder que los eurodiputados y dirigentes europeos ejercen sobre sus trabajadoras.

“Un semillero de acoso sexual”, así ha sido definido el Parlamento Europeo por más de una docena de mujeres que han denunciado el acoso sexual y el machismo que impera en la institución. Lo ha desvelado The Sunday Times en una investigación en la que se recogen los testimonios de trabajadoras y asistentes denunciando el acoso, la hostigación y los abusos que sufren por parte de los políticos. Las mujeres, que se mantienen en el anonimato por las posibles represalias que pudieran sufrir, explican que se animaron a contar sus historias a raíz del caso Weinstein.




"Estaba acariciando mi pelo, luego mi cuello, bajando por mi espalda... Me quedé helada, petrificada", explica una de las mujeres. "Se lo conté a un compañero que me dijo que debería dar parte de ello, pero al final no lo hice. Tenía miedo de perder mi trabajo, de enfrentar la vergüenza y arruinar mi carrera”, cuenta.

Las víctimas son asistentes y miembros del equipo de los eurodiputados, que pertenecen a diversos partidos dentro del Parlamento. El diario narra situaciones de acoso y persecución por parte de políticos, masturbaciones y mensajes indeseados enviados por los eurodiputados a las asistentes. Entre ellos, un sms enviado por Yves Cochet, ex ministro de Medio Ambiente de Francia y diputado del Partido Verde a una asistente de 25 años de otro parlamentario. “Sé que es un cliché, un anciano que pregunta por una mujer joven y bonita. Pero tienes miedo de lo que dirá la gente... ¿quizás tiembles con una expectativa deliciosa pero desconcertante?”, le escribió después de que la mujer rechazara su invitación para cenar.


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"Estábamos sentados de espaldas a la pared y él simplemente puso su mano sobre mi trasero. No tenía idea de qué hacer. Yo estaba como, 'Dios mío, ¿esto está sucediendo realmente?' Mirando hacia atrás, parece una locura no hacer nada, pero no quería meterme en problemas con mi jefe. Era muy joven y no sabía cómo manejar la situación, y él era muy consciente de ello”, se puede leer en otro de los testimonios.

Los testimonios que recoge The Sunday Times no son los únicos que han surgido en las últimas semanas. A raíz de la campaña #metoo, otras mujeres que trabajaron en Bruselas como Gráinne Hutton, han relatado sus experiencias.



Otras, como la eurodiputada Jeanne Ponté, asistente parlamentaria de Édouard Martin, se han animado a contar sus estrategias para hacer frente al machismo y el abuso sexual en su día a día.  "Un asesor político me envió en plena noche una foto mía tomada sin mi conocimiento en una reunión e insiste en invitarme a cenar pese a mis negativas. Un miembro del Parlamento me bloquea al final de una conferencia, me agarra y me pregunta si llevo mucho tiempo aquí, si quiero tomar un café con él. Otro miembro me pregunta en plena reunión si mis medias son de Chantal Thommass o Le Bourget. ¡Nadie habría hecho un comentario sobre la vestimenta de alguno de mis colegas hombres!", son algunas de las notas de Jeanne Ponté que recoge el diario francés Le Figaro, Ponté lleva recogiendo sus propias historias de machismo y acoso por escrito desde 2012 y ahora las ha desvelado con la intención de crear “solidaridad entre mujeres”.





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