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“En México no existe un Snowden porque esto es un narcoestado”

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Una conversación con el activista mexicano amenazado Alberto Escorcia

Antonio J. Rodríguez

12 Septiembre 2016 06:00

*Fotografía de Pol Aregall





1.

—Existen numerosas historias que hablan del espionaje y la propaganda digitales elaborados por superpotencias como Rusia y Estados Unidos. Entretanto, en México se acumulan toda clase de pruebas que apuntan a la guerra sucia del gobierno en Internet. Ahora bien, a diferencia de estos países, en México hace falta un informante desde dentro que exponga esas pruebas: los contratos, los hechos, los correos… ¿No te llama la atención que en México aún no exista ese informante que lo demuestre todo?

—Da impotencia, sí. Aquí no hay límites. Lo más normal es que alguien hubiese renunciado, o que hubiera delatado los hechos, pero los límites éticos no existen. Chelsea Manning, Snowden o Falciani se encontraron con un dilema ético y vieron que lo que hacían no estaba bien. Sin embargo, en México esos dilemas no se dan.

—¿Por qué crees que aún no existe un Chelsea Manning o un Snowden?

Yo ya empiezo a creer que la explicación es que México es un narcoestado. No nos enfrentamos a un estado tradicional, sino a una mafia, y las mafias no entienden de límites éticos, están más interesados en el negocio y en mantener a toda costa los beneficios. No nos enfrentamos a un gobierno que tema la reacción internacional; nos enfrentamos a señores de la guerra que controlan el negocio de las drogas y lo legitiman en un gobierno títere, con un estado muy débil en donde hay zonas como las sierran donde el gobierno se divide entre los cárteles: el de Sinaloa, los Zetas, Jalisco… Nos enfrentamos a una situación sui generis donde no hay estado. Esa es mi interpretación de por qué no ocurren cosas que sí pasan en otros países.

No nos enfrentamos a un estado tradicional, sino a una mafia, y las mafias no entienden de límites éticos, están más interesados en el negocio y en mantener a toda costa los beneficios

2.



Alberto Escorcia, autor de las declaraciones anteriores, fue amenazado de muerte. Escorcia lleva años documentando pruebas que apuntan a toda clase de prácticas cuestionables por parte del gobierno de Peña Nieto: tecnocensura, ataques de bots, amenazas por Internet a agentes críticos con el gobierno, ataques a medios de comunicación… 

“Tú eres el siguiente”, le escribieron a Escorcia tras el tiroteo a un colaborador del Padre Solalinde. Tras pasar una temporada en Barcelona, el activista regresa ahora a México con una campaña que lleva por nombre #Bastadeamenazas, y que tiene por objetivo exigir el respeto a la libertad de expresión en un país donde las amenazas a periodistas y activistas se han vuelto cada vez más frecuentes.

3.

En la primavera de 2013 comenzó a escribirse la historia de este espionaje y acoso a periodistas y activistas en México. Entonces, la organización canadiense Citizen Lab publicó un estudio donde afirmaba haber encontrado en México trazas de software de espionaje masivo: FinFisher.

Paralelamente, el periódico Reforma investigaba la compra de ese software, no por el aviso de Citizen Lab sino porque alguien les había puesto en alerta acerca de una información importante: aquella compra escondía un caso de corrupción.

«Cuando hablé con el reportero del Reforma —dice Escorcia— me dijeron que habían usado dinero público para comprar una copia pirata. Lo compraron a través de un intermediario y con sobreprecio».

Las informaciones de Citizen Lab y de Reforma confirmaban por partida doble el espionaje.

El siguiente paso era encontrar a alguien que hubiese sido infectado, y entonces aquel programa de espionaje apareció en el ordenador de un periodista. «Ese software —explica Escorcia— tiene la capacidad de espiar todas las comunicaciones. Generalmente lo usaba el ejército contra el narco, pero FinFisher era ilegal por ley. En Canadá vieron que el software había sido instalado en la red de la telefónica más grande, TelMex. Es probable que toda la gente que usase TelMex estuviese siendo monitoreada».

Pregunta: ¿era consciente TelMex?

—Una ONG pidió respuesta a TelMex, pero nunca respondieron.


La solución no es local, pues el narcotráfico es una maquinaria industrial internacional. Hablamos de la expresión más extrema del capitalismo: el beneficio a costa de la vida de las personas


4.

—En tu blog has documentado numerosos casos de agresiones digitales desde esa especie de maquilas de Peñabots. ¿Qué sabemos de esos centros?

—Una vez me pusieron en contacto con una persona que decía haber colaborado en una de estas fábricas. Afirmaba que hay un senador que tiene un centro de datos en el estado de Hidalgo donde se dedican a crear campañas sucias en contra de otros candidatos y partidos. Se trata de un centro muy grande, con mesas y gente redactando tuits de odio, campañas de difamación, difundiendo grabaciones ilegales, fotos tomadas ilegalmente de la oposición. Este es un caso muy primitivo, de los comienzos. La gente se ponía a tuitear y se mezclaba con programas informáticos que tuitean masivamente.

Por el momento no existen documentos que demuestren esta colaboración directa entre los gobierno de Peña Nieto y las maquilas de Peñabots. Sí que existen, por el contrario, testimonios veraces que dan fe de la existencia de estas prácticas. El más sonado de todos es el de Andrés Sepúlveda, el hacker colombiano que este año afirmaba haber trabajado para el PRI. Su historia dio la vuelta al mundo

5.

Preguntado por los casos más graves de ataques de bots por parte del gobierno, Alberto Escorcia señala tres.

El primero fue en 2012, con el trending topic #AmloSubeBajaElPeso. La mayoría de mensajes decían que si votabas al candidato de la izquierda subiría el dolor y bajaría el peso, así que no era buena idea votar por la izquierda.

El segundo caso gravísimo fue con la protesta virtual de los estudiantes #YaMeCansé, después de haber durado casi un mes como Trending Topic global. Analizando la actividad de aquellos tuits, Escorcia descubrió la existencia de cerca de 75.000 cuentas de Twitter automatizadas cuyo propósito era frenar este Trending Topic, que es una forma de que ya no aparezca como tal. «Quien tiene la capacidad de operar 75.000 cuentas automatizadas —dice Escorcia— demuestra que hay mucha gente detrás».

El tercer caso es el acoso y las amenazas que recibió Andrea Noel, periodista que en 2016 fue víctima de una agresión sexual especialmente escandalosa porque en ella presuntamente apareció involucrado un presentador de televisión. «El de Andrea no es exactamente un caso político pero participaron muchas de las cuentas que han acosado a activistas y periodistas por temas políticos. Ella contó su agresión, pidió ayuda a la gente para identificar al agresor, genera mucho ruido porque estaba involucrado un conductor de televisión, si bien inmediatamente se puso a recibir un montón de amenazas misóginas: te vamos a violar, te vamos a matar. Para mí es un caso significativo porque la amenaza deja de ser virtual y va acompañado de seguimientos en la calle. Al final acabó yéndose».

Según explica Escorcia, cada uno de estos casos inaugura una era distinta.

El primero se usa para manipular la intención de voto.

El segundo consiste en un acto abierto de censura digital.

El tercero sería una forma de silenciar a un periodista, acompañado de actos físicos. «No le agredieron—dice Escorcia— y no le dispararon, pero sí hicieron que se fuera del país».

6.

La vida de Escorcia no ha sido fácil en los últimos años. El activista ha recibido amenazas, ha podido escapar de quienes le persiguen, ha visto cómo entraban en su casa para robar información, y ahora, tras un periodo de exilio, al fin ha podido regresar a su país con protección. Preguntado acerca de si un activismo como el suyo no requiere de una fuerza mental o de un ego tamaño portaaviones, su respuesta viene por aquí:

—Yo tengo el miedo que debería tener. A veces, cuando tengo tiempo y leo lo que han escrito de mí, me doy cuenta de donde me he metido. México no es un caso típico de una democracia. En México sufrimos un enquistamiento desde los noventa. Confiar en que las cosas puedan cambiar supone un ejercicio de locura o un exceso de esperanza. En este país pasan las cosas más horribles que puedas imaginar, pero también las más conmovedoras: cansadas de ser desatendidas al denunciar las desapariciones, las madres van y se arman con palas y abren la tierra para encontrar a sus hijos, con todo el peligro que hay. Aquí encuentras a periodistas que no quieren salir del país. Esto es una mezcla de estoicismo, locura y exceso de esperanza. Yo creo que es momento de que el mundo intervenga en México, para lo cual hay que demostrar lo que está pasando. La solución no es local, pues el narcotráfico es una maquinaria industrial internacional. Hablamos de la expresión más extrema del capitalismo: el beneficio a costa de la vida de las personas.


En este país pasan las cosas más horribles que puedas imaginar, pero también las más conmovedoras



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