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Artículo ¿Seguro que Merkel es el antídoto, y no la gasolina, de los populismos? Now

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¿Seguro que Merkel es el antídoto, y no la gasolina, de los populismos?

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Con Merkel recién nombrada el último bastión del mundo libre, preguntamos a dos expertas alemanas si la solución del problema tiene que ser la causa del mismo

Rafa Martí

26 Noviembre 2016 19:19

La victoria del Brexit, el reciente triunfo electoral de Donald Trump y la amenaza de Le Pen han convertido a Angela Merkel, de manera casi involuntaria, en el último bastión contra el populismo: el establishment liberal, liderado por Obama, confirmó la posición de la canciller de hierro con esta foto, del pasado fin de semana:



La instantánea se produjo en Berlín a petición de Merkel, pocos días después de que anunciara su intención de presentarse a unas nuevas elecciones y continuar con un largo mandato. Los líderes políticos del orden liberal incluyeron a Rajoy en la foto no por casualidad. Estos días se comenta en los círculos de Bruselas que el presidente español ganará protagonismo en una Europa en la que cada vez quedan menos aliados moderados y defensores del statu quo.

Sin embargo, ¿qué garantías da Merkel de ser una alternativa a la extrema derecha? Sus críticos señalan como principal escollo su historial al frente de las políticas de austeridad. Y, en segundo lugar, la responsabilidad del centro derecha con el auge de la extrema derecha.

El cóctel liberal perfecto

“Merkel no es una populista, pero ha hecho cosas populistas. Es contradictorio que se la erija ahora como resistencia del populismo cuando la Unión Europea ha llegado al punto en el que está ahora por sus políticas. Una política, además, nacionalista alemana. Pienso especialmente en Grecia”, asegura Julia Schramm, autora de 50 sombras de Merkel y exmiembro del Partido Pirata Alemán.

“Ella es un prototipo del liberal estilo Obama, que cree en el neoliberalismo económico en un mercado regulado. Al mismo tiempo, en el campo cultural es bastante abierta como ha demostrado su política con los refugiados, aunque también es una política de utilidad capitalista. Es el cóctel liberal perfecto. Por eso no creo que sea tampoco una alternativa al populismo. Desde mi punto de vista solo las políticas socialistas pueden ser una respuesta y no veo a Merkel aplicando políticas socialistas”, continúa Schramm.

El centro-derecha al que representa Merkel no ha frenado el auge de la AfD y lo ha estado usando y alimentando porque no ha querido cambiar nada y permanecer en el poder, mientras lo tuviera controlado

A pesar de estos cuestionamientos, Merkel cuenta con un apoyo del 60% de la población y con una extrema derecha nacional relativamente débil. La AfD apenas representa el 10% de la intención de voto en Alemania, aunque en sucesivas elecciones ha ido entrando en parlamentos regionales.

“La extrema derecha en Alemania todavía es una realidad débil pero con los últimos fenómenos electorales en todo el mundo, el sentimiento nazi alemán se ha visto reforzado. Esto, junto a la llegada masiva de refugiados, lo ha calentado todo. El centro-derecha al que representa Merkel no ha frenado este auge y lo ha estado usando y alimentando porque no ha querido cambiar nada y permanecer en el poder, mientras lo tengan controlado. En el fondo, dicen las mismas cosas, usan las mismas explicaciones y los defienden públicamente. Eso da legitimidad a la AfD”, añade Schramm.

Merkel, en el origen del populismo

Por su parte, Ulrike Guerot, fundadora y directora del European Democracy Lab de Berlín, dice: “Más que hablar de connivencia con el populismo de derechas, Merkel puede haber tenido una corresponsabilidad en su auge. Es decir, ese populismo no es más que una reacción a la gestión de la crisis del Euro y a la dominación de Alemania en Europa".

"Es una ironía de la historia que el país que asoló a Europa con el nazismo sea ahora considerado el último bastión del mundo libre”, sentencia.

Guerot asume que el papel de Merkel como nueva líder del moderantismo se apoya sobre su amplio respaldo electoral, pero también en su capacidad de negociación, y por ser la mejor opción, "en términos relativos":

“Su trasfondo, su capacidad de negociación, el hecho de que hable con Putin, que tenga esa determinación en hacer las cosas la ha convertido, por descarte en el último recurso de los liberales y los moderados. Hay otros líderes, como Hollande o Rajoy, pero de donde se podía elegir, ella es la que ha destacado más. Pero siempre lo vería desde términos relativos: ella no tiene la receta final para derrotar al populismo”.

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