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Artículo “Yo estoy a favor de la policía y de los Mossos. Y de los que dan bastonazos. ¡De esos más!” Now

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“Yo estoy a favor de la policía y de los Mossos. Y de los que dan bastonazos. ¡De esos más!”

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Le gusta el rey, las misas y la independencia de Cataluña. Hablamos con Nacho de Sanahuja Maristany, la última voz carismática de la burguesía catalana

Rafa Martí

07 Octubre 2017 06:00

Ignasi Barba Guixà es en Twitter y en Instagram Nacho de Sanahuja Maristany, un personaje nostálgico de aquella burgesía catalana de toda la vida. “Recuperar ese personaje era fascinante, soy de esas familias venidas a menos, en casa habíamos tenido seis criadas, dos costureras, dos cocineras… Cuando mi madre me explica esto, yo me hago pajas mentales”, dice a lo largo de la entrevista, que se desarrolla en catalán.

Su personaje es la exageración de una realidad de la que Barba es bien conocedor: la clase alta catalana atrapada en el juego del procés. Aquella que siempre fue de orden, católica y monárquica pero que ahora ha perdido los símbolos sentimentales que la sustentaban. Con un buen manejo de la parodia y del sentido del humor, sus 100 burradas por minuto llevaron a Sanahuja al programa de radio de Jordi Basté en Rac1.

Allí, Sanahuja se ha convertido en uno de los definidores de la “catalanor”: aquel ser catalán que ya representó a la perfección Jaume Canivell en la Escopeta Nacional de Berlanga cuando vendía porteros automáticos: el tipo que quiere agradar a todos como estrategia fenicia, que se asusta cuando las cosas se ponen feas en contraposición al tipo —el castellano— gallardo, osado y temperamental.

Desde su tribuna en la radio y sus cuentas en las redes pontifica verdades como templos para muchos, ofensas para muchos otros, siempre en la delicada frontera de lo que realmente piensa y el humor. Sanahuja es alguien de derechas que no tiene la necesidad de los votos ni cuidar el negocio, como mi peluquero, que tiene siempre El Periódico (aunque lo tiraría) y La Vanguardia en las sillas de espera. Sanahuja no. Sanahuja se divierte.

Y para eso, y para hacer radiografías sociales tópicas en Cataluña en medio del caos político quedamos con él en una terraza de Rambla Cataluña en Barcelona, a la que Sanahuja llega, pitillo en mano, algo incómodo por el lugar de la cita. Entonces, dice algo sobre la calle, y le pregunto: 

¿Qué pasa con la calle?

—No, que me citas aquí en una terraza en Rambla Cataluña, que está muy bien, pero es la calle. El día de la huelga general se escuchaba mucho esto de “els carrers seran sempre nostres”, pero, a ver, ¿a ti qué te parece? ¿qué tipo de gente hay en la calle? Te lo diré: gente que fuma, señoras que te tratan de tú, maleantes y, sobre todo, policía. En la calle no hay que hacer nada, solo sirve para ir del punto A al punto B. Yo ahora salgo de la radio, he quedado contigo y… ¡recto y mirando al suelo!

Quién diría que estás del lado de Ada Colau por la eliminación de las terrazas…

—Aquí me has pillado, has sido muy puta con esta pregunta (risas). En principio estamos en contra de todo lo que diga la Colau, pero no me cae mal. Es una mujer que sonríe, no tiene malicia ni resentimiento. Lo único es que ella y los suyos tienen pensamientos desviados.


Ara sí. Ja puc morir en pau.

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¿Es fácil alabar la alegría cuando uno se lo monta como tú, pero no entiendes la rabia de los de abajo?

—¿Y yo me tengo que justificar por haber nacido en una buena calle? ¿Pueden entender que de mi vida no saben nada, que quizá doy mucho a Cáritas y que pago un 53% de impuestos? ¿Qué hago? ¿Pedir perdón? ¿No hacemos suficiente ya con el 53%.

¿Qué te parecen todas estas manifestaciones y caceroladas, tan callejeras?

—Bueno, estos días en Cataluña está saliendo mucha gente de todos los colores. Lo que pasa que los peludos son los que más gritan y los que a las televisiones gustan más. ¡Había unas pancartas horribles, como “Vallecas no nos roba, nos roba Pedralbes”! Esto es muy fotogénico. Me gustó mucho el domingo, el día del referéndum, que fui a tres escuelas y me dijeron que podría votar en cualquier lado… Y me gustó mucho porque la gente no iba vestida folclórica. No vi ni una bandera independentista ni una camiseta del Barça. Esto significa que la gente se movilizó y con mucha naturalidad. Sí que es verdad que en el colegio de la calle Calvet vi a un señor con una camiseta del Espanyol, pero no era de los kinkis que tenemos actualmente. Era un señor de esos antiguos, del campo de Sarrià, uno de esos pericos de categoría que es lo que había habido siempre…

¡Cómo puede un "perico de categoría" como tú votar sí a la independencia! 

—Muchos hemos cambiado en los últimos 15 días, ¿eh? Esto de ser facha está muy bien y es muy divertido, hace como gracieta a algunos que tenemos sentido del humor. Hemos tenido la suerte de no haber visto la represión del franquismo y al final sí, te lo tomas a coña: ves que hay unos españoles descerebrados que son unos fachas de mierda, pero te lo tomas a la catalana… Pero después, cuando todos estos animales de la porra te entran en casa y comienzan a amenazar que nos detendrán al presidente… ¡Todo esto es un poco como dijo Marta Ferrussola cuando perdimos las elecciones contra el tripartito, que tenía la sensación de que le habían entrado en casa y revuelto los armarios!


Os tuve que silenciar en el Facebook. ¡Sóis terribles! Cada vez que entraba en el Facebook veía matanzas de ballenas, barcos que tiran petróleo en el mar, negritos… ¡Escuche, que yo no he tirado nunca un papel al suelo!



Sigo sin entender cómo un señor burgués al que le gusta el fino, que escucha a Julio Iglesias, que ha hecho la mili en Elcano fue a votar sí.

—Y que en casa ganamos la guerra, sí. Pero, ¿de dónde somos? Eso es indiscutible. Dicen que en España somos todos iguales… Pues mira, no. Como catalán me siento más cercano a los amigos de Lyon o a los del Piamonte, en Torino, que no a un andaluz… ¡ojo! Que para mí Andalucía es uno de los países más bellos del mundo, ¿eh? No tengas ninguna duda que si un día me jubilase, Andalucía sería uno de los sitios. Si fuese rico me gustaría comprarme una finca. Es que España es extraordinaria pero que no nos digan que somos iguales.

¿Todo esto no suena un poco etnicista?

—No me preguntes por cosas etnicistas porque me parece que el medio que tenéis, el PlayGround... Os tuve que silenciar en el Facebook. ¡Sois terribles! Cada vez que entraba en el Facebook veía matanzas de ballenas, barcos que tiran petróleo en el mar, negritos… ¡Oiga, que yo no he tirado nunca un papel al suelo! No me mortifiqueis, que cada mañana a las 9 de la mañana cuando entro al Facebook veo eso… Pero, ¡quién es el animal! ¿¡Por qué me sale esto a mí!? ¿¡Qué tipo de cosas informáticas tenéis para que me aparezca a mí!? Es que me hacéis sentir culpable, ¿eh? No me preguntes por cosas etnicistas, porque con los millones de seguidores que tenéis todavía me vendrán a linchar.

Permíteme que insista, ¿pero no sientes a veces que España es como una película de Berlanga?

—A veces lo parece. El otro día hubo una noticia de que un policía nacional totalmente borracho entró en una pastelería con una pistola en la mano pidiendo orden, gritando a callar y amenazando. A mí, sinceramente, eso me hizo gracia, porque me recordó a esa España que dices tú que siempre nos ha hecho gracia. Y, repito, como no hemos vivido la represión franquista, hay una generación a la que todo esto nos hace gracia. Pero en el mismo momento me di cuenta de que sería el último día en que nos haría gracia, porque faltaban dos días para el referéndum, y teníamos los barcos de la policía en el puerto, con todos esperando como bestias a salir de las jaulas. Y con lo de ese policía tuve una mezcla de risa, por lo de Berlanga y Torrente, pero al mismo tiempo me dije que posiblemente fuese la última vez que un facha con pistola nos hiciese reír. Ahora, después de lo que ha pasado, no nos hace ninguna gracia.


Indonèsia, 1993. Eccomi qua amb la cara inflada després d'haver-me pegat amb el cuiner del barco per culpa d'una discussió sobre el talent i els ous ferrats.

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Pero, ¿es por la brutalidad policial? Bien que había gente con palomitas aquí cuando los Mossos fueron a porrazos con los del 15-M…

—Sí, pero yo lo miro de otra forma. Los Mossos, que siempre han sido vistos como bestias por algún sector, que tomasen la posición que tomaron el domingo… Deberían ser muy bestias los otros para que nuestros bestias intentasen poner paz. Y ojo, digo bestias entre comillas. ¡Yo estoy muy a favor de la policía, especialmente de los Mossos, y de los que dan bastonazos, todavía más a favor!

¿Por qué razón estarías a favor de los bastonazos?

—Bueno, pues como todo el mundo. Cuando pegan a los peludos yo estoy encantado y cuando pegan a los nuestros no. Y un peludo dirá que al revés. ¿Qué les parecería que la policía entrase en el Club de Polo a pegar a la gente? Estarían encantados. Esto quien lo niegue… ¿Qué? ¿Tenemos que disimular que ahora la policía no sé qué? ¡Yo estoy encantado! La policía hace mucha ilusión cuando pega a quienes tiene que pegar, y esto de a quienes tiene que pegar, claro, es muy subjetivo... ¿Estoy diciendo muchas burradas?

No, no, está bastante divertido…

—¿Qué tipo de público tenéis vosotros?

Pues gente joven de todo el mundo, sobre todo de España y Latinoamérica.

—¿Izquierdoso?

Muy izquierdoso.

—(Risas) ¡Muy bien, pues enredemos, enredemos!

Tú eres de los pijos de la Scoopy de los 90, de los que decías Plaza de Calvo Sotelo en lugar de Francesc Macià… 

—Y aún lo digo, y Avenida General Goded, y Avenida de la Victoria... ¡¿Sabes que la Avenida de la Victoria, que ahora se llama Avenida de Pedralbes hay un edificio magnífico que tienen todavía enganchado todo el cartel que pone Avenida de la Victoria y que el Ayuntamiento no puede hacer nada para sacarlo?! O sea, hay un poco de patio, y en el muro del patio podrían hacer lo que quieran, ¡pero el cartel está metido como dos metros para dentro, es propiedad privada y no lo pueden arrancar! Solo espero que cuando seamos independientes lo mantengan y que le cambien el acento en la “o”.


¡Yo estoy muy a favor de la policía, especialmente de los Mossos, y de los que dan bastonazos, todavía más a favor!



El día de huelga, por ejemplo, bajaban por Vía Augusta un montón de niños pijos de la Zona Alta con banderas españolas, que son también de los de Calvo Sotelo…

—Si quieres hablar de etnicismo, hablemos de etnicismo. Yo puedo ser muy facha y todo lo que quieras, pero yo soy de aquí. Y luego hay una cosa que es la “castellanor”. Esta es una cosa muy de Barcelona y que define a dos tipos de “uppers”. La “castellanor” más fea y casposa es la de los hijos de los funcionarios del franquismo, notarios, etc. Son esos que pasean por la calle Rector Ubach que ponen cara de perro mal paseado, se visten más o menos bien, con ropa clásica, hacen un tufillo a neftalina pero son bastante señores… relativamente señores. Pero luego miras arriba, al edificio en el que viven y ves las ventanas, que son de madera a las que no se les ha hecho una reforma desde el año 63… Tú entra un día en idealista y en estas páginas y mira cómo están los pisos en la Zona Alta… Pisos magníficos de 200 metros cuadrados con cocinas y baños viejos. No tienen un duro. Y luego está la otra “castellanor”, la de los chicos de buena casa, que hablan castellano por una cosa más elitista y, porque bueno, porque ganamos la guerra. Lo que pasa que yo, al ser hijo de Terrassa y Matadepera, lo del catalán y el castellano es diferente. Allí los de buena casa hablábamos catalán y en castellano se hablaba con las criadas.

Lo que decía tu amigo Salvador Sostres en aquel incendiario artículo...

—¡Es que esto es así, y a quien le moleste que se ponga una hoja! Siempre ha sido así. Pero Barcelona es diferente. En la alta burguesía de Barcelona, siempre se ha hablado castellano, y cuando escuchan a algún “catalanet” como yo, por muy de buena casa que sea, soy el chico de Matadepera que se ha criado en un bosque, el de pueblo… Que sí, que tengo un poco de fábrica textil, que más o menos soy de los suyos, pero desconfían. Y esto hoy aún pasa. Tengo amigos muy pijos que me tratan muy bien, que me quieren mucho pero siempre hay una cierta condescendencia. Y no se pueden creer que yo sea facha, que sea de derechas, que hay cosas del procés que las critico… ¡No se lo creen! Me ven con ese acento de quien ha nacido debajo de una piedra.

El sentimiento de querer romper el complejo es lo que te ha llevado a votar lo que votas ahora...

—Y sobre todo cuando veo a un señor de Murcia que dice ¡a por ellos, a por ellos! Me vas a comer la polla a por ellos… ¿A por quién? ¿A por mí, a por los independentistas?… Con esas caras de jabalí que ponen…

Entonces, ¿dónde encaja la gente como tú en el procés? ¿Dónde queda el burgués tradicional catalán que no tiene “castellanor”? Los de la “castellanor” votan al PP y los otros a PDCat o a ERC, son gente como Laporta o Cuixart, que lleva pendiente, que son ateos y progres. ¿Dónde estaría Cambó ahora mismo?

—Hombre, Cuixart es fabricante. No confundamos al empresariado con la burguesía, ¿eh? Y bueno, sobre lo otro, creo que el día del referéndum se demostró: no solo fueron a votar los cuatro peludos de siempre, independentistas tradicionales, sino que lo que yo vi en mi colegio era gente que tenía cara de prisa por votar porque tenía que ir a misa de 12, gente con el ADN de Jordi Pujol, gente que, en un 98%, votó sí a la independencia. Creo que tenemos un espacio importante en el procés.


L'os a moelle, le pied de cochon, l'œuf et le pigeon en suprême au chou et au foie gras.

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¿Sabes que los de la CUP os llevarán a la guillotina cuando se declare la independencia? ¿Los niños pijos de Matadepera que gritan “els carrers sempre nostres” lo saben?

—Sí, sí... y por eso puede ser que el lunes volvamos a cambiar de opinión. Los niños de Matadepera votan a la CUP por aburrimiento y los de la CUP llevan el 36 en la mirada, está clarísimo. Solo que esto ha cambiado en los últimos dos años. La CUP sacó varios votos porque, primero, estaba Antonio Baños, que es un tío cojonudo y luego, porque entonces, los únicos decididos a ir derecho (risas) eran ellos. Y como son unos bestias, si querías la independencia de verdad, votabas a esos descerebrados. Pero ahora se ha demostrado que los convergentes también van derechos, ¿eh? Tenemos un presidente que es un animal, ¿eh? Que el domingo o el lunes nos la va a liar, ¿eh?

¿Cuánto tiene de coña y cuánto de serio todo lo que dices?

—Todo lo que digo lo pienso, pero lo digo en tono de gilipollas para que no me rompan la cara. Si yo dijese lo que pienso de la… Bueno, ¡es igual! Si diciendo las cosas que digo en tono de broma en la radio ya me quieren matar, ¡imagínate! 

¿Por qué te invitan a la radio?

—Yo conocía a Jordi Basté de hacía unos años, de haber compartido alguna comida y algún viaje con amigos en común. Nos reíamos mucho. Entonces yo ya tenía en Twitter la cuenta de Sanahuja donde ya decía animaladas y Basté la seguía, pero no me relacionaba con el personaje. Hasta que un día descubrió que Sanahuja era yo, aunque nunca me he escondido, la verdad. Y entonces me dijo que tenía que ir a la radio, porque no podía ser que no cobrase por todo este talento y que solo me escucharan las ratas de Twitter.

Ahora tienes que madrugar…

—Sí, y ahora cada día. Antes era solo los viernes. Te daban 10 ó 15 minutos y tuvo mucho éxito. Ahora ya me repito más. Fue muy valiente Basté. Nunca me ha censurado nada, he jugado siempre sin condón y se la jugó mucho porque podría haberla liado mucho. No sé cómo mide él que yo gusto a la gente, pero obviamente no se guía por Twitter, porque todo son insultos.


Los niños de Matadepera votan a la CUP por aburrimiento y los de la CUP llevan el 36 en la mirada, está clarísimo



¿Cómo llevas lo de los trolls de Twitter?

—Me entra por un lado y me sale por el otro. ¡Tengo bloqueado a medio país! A todos los catalanistas descerebrados… No porque me hayan dicho algo concreto, yo hago bloqueos preventivos. Son unos inútiles y unos pesados. Oye, ¿pero lo hago bien en la radio?

Sí, hombre, sí. 

—¿Y tus amigos izquierdosos qué dicen?

¡Se escandalizan!

—¿Se enfadan o se escandalizan? 

Ambas cosas, les das como rabia. 

—Pero puede ser que tengan rabia a un talento desproporcionado también, ¿no? (risas)

—… 

—¿Tú eres un tipo así como Cristian Segura no? 

¿A qué te refieres? 

—Sí, de estos niños bien que habéis cogido como unos caminos, no sé… Es que ahora te veo los calcetines, y las zapatillas que llevas, en plan que "la patria me da igual"…


Ignasi de Sanahuja, tocant el potet des de 1973

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¿Qué te pareció el discurso del Rey? Imagino que eres monárquico…

—¡Sí, hombre, si tengo un retrato del Rey en casa! El rey padre, ¿eh?

¿Qué pasa con el nuevo? ¿Que te parece muy flojo y que no le gustan los toros, o qué?

—Sí que me gusta, pero los reyes tienen que hacer de reyes: putas, champán y elefante. No entiendo la indignación esta de cuando el rey se lesionó cazando elefantes con la querida. Si no lo hace el rey, ¿quién lo va a hacer? Y bueno, este es "el preparado", y sí, no me desagrada pero todo lo bueno es emérito. A Pujol ya lo tenemos retirado, al rey bueno ya lo tenemos retirado…

¿Cómo puedes seguir siendo pujolista después de la corrupción?

—Sí, pero qué quieres que te diga, a mí me parecen muy simpáticos. Jordi Pujol hijo, en el Parlament, diciendo que ya sabía que le pelarían el Ferrari, sacando la documentación de los 22 coches que tiene, pues es de fuera de serie. A mí me caen muy bien. Y claro que nos han robado, pero tampoco hay que olvidar todo lo bueno que hizo Pujol por el país. Como te digo, todo lo bueno es emérito, el papa bueno es emérito…

¿Qué te parece el papa Francisco? 

—Una medianía, uno de Podemos, como la Khaleesi de Juego de Tronos pero sin mala leche.

¿Sigues siendo católico, de ir a misa? 

—Sí, hombre, voy una vez cada dos semanas o así…

¿Cómo casa ser católico con ser imitador de Julio Iglesias?

—Nos confesamos, y ya está. ¡Es perfecto!


Los reyes tienen que hacer de reyes: putas, champán y elefante



No estás casado, claro.

—Casarme, ni loco. Mujeriego, tampoco. Me gustan las mujeres, ¿eh? Tengo un par de medias novias pero no soy un obsesionado. A los 25 iba caliente como un mandril pero follar está en la sexta o séptima en mi lista de preferencias. Prefiero comer con amigos que irme a la cama con una mujer… Dirás que soy asexual, pero ¡no! Solo que tengo una vida tan fabulosa que para mí las mujeres son palos en las ruedas… Según cómo lo pongas pensarán que soy un sodomita, pero no, hombre, solo que no soy un ligón ni voy detrás de las tías. Yo guapo no soy, pero no estoy mal. Soy normal, estoy bien plantado, tengo palique y por salir en la radio me conoce mucha gente. ¡Si estuviese un poco salido estaría todo el día follando! El coito me provoca angustia, es de las cosas que más me cansan.

Volviendo al discurso del rey...

—Ayer descolgué el retrato. Lo puse en el cajón de las corbatas. El comunicado del rey hijo estuvo lleno de amenazas, no sé si dirigido por el Gobierno o por una turba española. Ninguna esperanza, ninguna puerta abierta… Es gravísimo. Ese no es mi rey, debería serlo de todos los españoles y los catalanes, de momento, seguimos siendo españoles. No nos representa, fue muy triste.

¿Te consideras un vividor a lo Carlos Herrera, en versón catalana?

—No hombre, no, él es lo máximo. Es de los españoles máximos. Es mucho menos facha de lo que la gente se piensa, es medio catalán. Siempre hablamos en catalán, solo que es español y se siente español. Es que aquí estamos normalizando la ruptura de un país, pero este señor ha nacido aquí y ha vivido 19 años aquí y claro, quizá me diría que estoy loco por votar que sí al referéndum, pero luego nos iríamos a tomar unas bravas y ya está. 

¿Unas tristes bravas?

—O lo que sea. Le acaban de publicar un libro de sus recomendaciones en Twitter. Hace unas fotos el cabrón… Se mete en unas tascas por toda España que son esa cocina que tanto nos gusta… Por mucho que nos guste El Bulli y la herencia de El Bulli, la cocina de abajo nos gusta mucho, a los catalanes y a los españoles. Y es que es muy buena. ¡El tío este no sé cómo lo hace, pero se mete en unos sitios tan tronados! Un día fuimos a ver los toros a Alicante y me llevó a un sitio a comer arroz… ¡Buf! El dueño se sentó con nosotros con una puta brasileña al lado… ¡Es el mejor arroz que he comido en mi vida!

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