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Artículo La guerra por la libertad de expresión y la incorrección política Now

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La guerra por la libertad de expresión y la incorrección política

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Últimamente hemos oído mucho eso de que la incorrección política y la lucha por la libertad de expresión se han vuelto reivindicaciones de derechas. ¿Seguro? A continuación repasamos 10 casos recientes donde la libertad de expresión ha servido como ariete para la defensa de distintas causas. NOTA: ninguna opción política sale especialmente bien parada en este artículo

Rafa Martí

02 Agosto 2016 06:00

Días atrás días arrancaba con fuerza una iniciativa de Change.org que pedía la retirada de un libro. Se trataba de 75 consejos para sobrevivir en el colegio. Los más de 30.000 firmantes de la petición consideraban que el libro era machista y que hacía apología del bullying. En las redes se levantó un fuerte debate: estaban quienes veían el libro como una mala influencia para los niños y los que defendían que una obra no fuese retirada. En medio del debate se dieron numerosas comparaciones con otras situaciones relacionadas con la libertad de expresión. Una de ellas fue la de la detención de los titiriteros en Madrid que, ante un público infantil, mostraron unos carteles que decían “Gora Alka ETA”. Algunas de las reacciones fueron como la sigue:


Es decir, la misma persona que defendía la libertad de expresión para el grupo de titiriteros no la defendía en el caso del libro. Su respuesta era “no todo vale”. Sin embargo, el derecho a la libertad de expresión en ambas situaciones era el mismo.

Paralelamente, en los últimos meses ha cogido fuerza una corriente conocida como libertarismo cultural. Su tesis es que vivimos bajo una dictadura de lo políticamente correcto. Para ellos, una hegemonía cultural de la izquierda ha establecido sobre qué se puede hablar y qué no. Eso habría creado miles de tabúes que limitan la libertad de expresión. Al amparo de líderes políticos como Donald Trump, los libertarios culturales han convertido la irreverencia y lo políticamente incorrecto en algo de derechas.

Sin embargo, tampoco es del todo cierto afirmar que la incorrección política se haya vuelto algo de derechas. Existen numerosos casos en los que la derecha se ha mostrado escandalizada y ha solicitado la retirada de contenidos. Así pues, a continuación repasamos una serie de escándalos recientes donde la lucha por la libertad de expresión se ha convertido en una auténtica guerra política al servicio de una causa.

 

1. Del humor corrosivo de Paco Léon…



La reciente obra teatral humorística del actor y director Paco León, ¡Cómo está Madriz! provocó, en una interpretación en mayo, que el exministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón se levantase en medio del acto. Más tarde, en una siguiente interpretación, en junio, un grupo de personas intentaron boicotear la obra con silbatos. La obra era de tono irreverente, atacaba casos de corrupción y tenía una escena en la que se simulaba una felación a un cardenal. A los conservadores no les gustó mucho.


2. …al humor "políticamente incorrecto" de Bertín Osborne



Es altamente probable que quienes se sintieron ofendidos por el guión de Paco León no tuviesen muchos problemas con el espectáculo presentado por Bertín Osborne y Arévalo. En esas actuaciones, del año 2012, se repetían constantemente chistes que funcionaban a partir de ciertos estereotipos construidos sobre la homosexualidad. La cosa siguió tiempo después, cuando numerosas voces en las redes sociales —que aplaudirían a León— pidieron que Osborne no tuviera un programa en la televisión pública. El presentador se quejó de que en la España políticamente correcta ya no se podían hacer “chistes de mariquitas”.

3. Feministas en la mezquita…



En el verano de 2013 unas activistas de Femen hicieron una protesta frente a una mezquita en Túnez. En aquella protesta, las mujeres aparecían con el torso desnudo. No obstante, feministas del mundo islámico o nombres como Amina Sbui se opusieron a este tipo de acciones: argumentaron un transfondo islamófobo. Paralelamente, ningún sector de derechas se pronunció sobre la acción.

4. …y feministas contra el cardernal

Sin embargo, cuando Femen realizó una acción similar contra el cardenal Rouco Varela, aparecieron las voces conservadores que no denunciaron la protesta en Túnez. Al mismo tiempo, tampoco nos consta que ningún colectivo feminista, a diferencia de lo que pasó en la mezquita, se pronunciase sobre la acción contra el cardenal. Para ellas era un ejercicio de libertad de expresión.

5. Otra protesta en la capilla...

Este año se juzgó a la portavoz del ayuntamiento de Madrid Rita Maestre por una protesta en una capilla católica de la Universidad Complutense. Los sectores católicos lo consideraron como una ofensa mientras ella se amparó en el uso de la libertad de expresión.

6. …y más protestas en la mezquita



Sin embargo, los sectores católicos tampoco se pronunciaron contra la manifestación del grupo ultraderechista Hogar Social Madrid delante de la mezquita de la M-30 de Madrid, con bengalas. Antes al contrario, la mayoría de los medios y usuarios de las redes sociales que defendían la libertad de expresión de Maestre en la capilla censuraron la manifestación ultra ante la mezquita.

7. Hostias consagradas...



Este mismo año el artista Abel Azcona sufría la persecución de diferentes colectivos católicos que pedían la retirada de una obra suya en Pamplona. La performance usaba varias hostias consagradas para escribir la palabra “pederastia”. Sectores conservadores consideraron la obra como ofensiva.

8. ...y la foto del torero



Sectores de la derecha y defensores de la tauromaquia, sin embargo, se quejaron en 2013 cuando el ayuntamiento de Barcelona decidió retirar la fotografía promocional de la exposición World Press Photo, en la que se retrataba al torero Juan José Padilla. No obstante, sectores de izquierdas que pedían libertad de expresión para Azcona justificaron la retirada de la foto del torero por no representar los valores animalistas de la ciudad. Por supuesto, también hubo quien directamente ni se pronunció.


9. Prensa satírica: los casos de El Jueves y Charlie Hebdo



En el año 2007, la Audiencia Nacional ordenó el secuestro de la revista satírica El Jueves por mostrar una caricatura de los actuales reyes de España teniendo relaciones sexuales. Los sectores conservadores no se pronunciaron, mientras que los de izquierdas clamaron por la violación de la libertad de expresión.



Años más tarde se dio un caso parecido, pero al revés. Algunos sectores de izquierda —en Reino Unido— prohibieron la revista Charlie Hebdo en los campus de algunas universidades británicas por no compartir su discurso satírico hacia el Islam. En otras, por ejemplo, están prohibidas las copias del periódico populista de derechas The Sun.


10. De la censura de Matisyahu a la censura de Pablo Hasél



En 2014, el festival Rototom de Bénicassim canceló la actuación del cantante israelí Matisyahu por no haber condenado públicamente la ocupación israelí de Palestina. La embajada israelí acusó la acción de "censura antisemita". Numerosos líderes de opinión atacaron a la organización del festival, nuevamente, pidiendo libertad de expresión. Mientras, sectores de la izquierda no se pronunciaron. Luego el festival rectificó.



En 2014 también, un juzgado de Lleida obligaba la retirada del vídeo Menti-Rós, del rapero Pablo Hasél, por injurias y supuesto enaltecimiento del terrorismo. El rapero ya había tenido polémicas anteriores cuando la Audiencia Nacional le condenó a dos años de prisión. En esta ocasión, líderes de izquierdas como Gaspar Llamazares salieron en defensa de  la libertad de expresión del rapero. Algunos periodistas de derechas como Herman Tertsch, favorables a las tesis de Israel y en contra de la censura de Matisyahu, acusaron a Hasél de promover el terrorismo antisistema y aprobaban la decisión judicial.

* * *

Todos los ejemplos y sus contrapartes muestran cómo la libertad de expresión se defiende en función de la ideología.

Así pues, ¿podríamos llegar a pensar en defender la actuación de los titiriteros, y no pedir la retirada de un libro, con independencia de nuestra empatía hacia su contenido?

¿Puede el feminismo condenar una acción en una mezquita y hacer lo mismo cuando se violenta una capilla?

¿Pueden los conservadores aceptar el humor irreverente de Paco León al tiempo que toleran los chistes de Bertín?

¿Puede la derecha aceptar que El Jueves haga sátira del Rey o de los católicos de la misma manera que defienden la libertad de expresión de Charlie Hebdo cuando se ríe de los musulmanes?

Y al revés, ¿debería la izquierda aceptar el humor de Bertín al mismo tiempo que defiende el de León?

¿Puede la izquierda aceptar el humor de Charlie Hebdo de la misma manera que defiende el de El Jueves?

¿Puede la derecha dejar que Pablo Hasél difunda sus canciones de la misma manera que piden que Matisyahu cante?

¿Puede la izquierda dejar cantar a Matisyahu de la misma manera que defiende que Hasél pueda hacerlo?

¿Pueden los católicos dejar que Abel Azcona haga una performance artística igual que defienden que la foto del torero Padilla pueda estar en las calles de una ciudad?

¿Y pueden los que defienden a Azcona aceptar una foto de un torero en una marquesina?

En suma, ¿podemos pensar en la libertad de expresión como un fin en sí mismo, y no como una herramienta para defender otras causas políticas?


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