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Hoy las mujeres han colgado el delantal: así se vive la huelga de cuidados

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Stephen Lyne/PlayGround
 

Hemos visitado los "puntos de cuidados y curas" de Barcelona donde donde hombres y solo hombres se ocupan de las tareas que habitualmente recaen en mujeres

Rubén Serrano

08 Marzo 2018 15:54

Hoy ellas han colgado el delantal. Hoy no limpian, no cocinan y tampoco se hacen cargo de sus hijos, sobrinos o nietos. Hoy eso lo hacen los hombres. Aparte del parón laboral de dos horas que defienden UGT y CCOO y del parón de 24 horas que defienden varios colectivos, la primera gran huelga feminista de España aboga también por un paro de cuidados: Hoy las mujeres no realizan las tareas del hogar.

En Barcelona se han establecido hasta ocho zonas, llamados “puntos de cuidados y curas”, donde hombres y solo hombres se han encargado del cuidado de los niños, de personas dependientes y hasta de preparar las comidas para sus compañeras desde las siete de la madrugada. Algunos de estos espacios son centros cívicos, otros son autogestionados, otros pertenecen a ejes de partidos políticos y otros son parques y plazas públicas.

Estos puntos son muy importantes porque no se pueden dejar de cuidar. El gran porcentaje de cuidados diarios lo realizan las mujeres. En las asambleas pensamos un modo de poder estar hoy libres para poder manifestarnos y decidimos que estos cuidados los realizarán hoy los hombres”, ha explicado Ana Sol Urosevich, una de las mujeres encargadas de la comisión de cuidados de la huelga feminista.

A las 10 de la mañana, los voluntarios del punto de apoyo y cura del barrio de Les Corts ya tenían a su cargo a un grupo de 8 chicos y chicas, cuyas madres habían decidido hacer huega. Algunos los vigilaban, otros pintaban pancartas y otros preparan tres mesas con comida, juegos de mesa y libros. En total, entre 35 y 40 hombres de edades diferentes pasarán hoy el día en la Plaça Comas para reemplazar a sus parejas, abuelas, hermanas, profesoras o vecinas en las tareas de cuidados que desarrollan a diario.

“Todo lo que pueda impedir que ellas acudan a la huelga, lo haremos nosotros. Estamos aquí para facilitarle el día a nuestras compañeras, para que lo tengan libre y darles visibilidad”, ha explicado uno de los voluntarios. Como él, todos los demás varones han dejado vacío su puesto de trabajo y se han negado a que sus nombres aparezcan para no quitarle “el protagonismo” a las mujeres en un día como hoy.

Dos de esas mujeres son Ana Urroz y su pareja, que hoy ni siquiera han hecho la cama y optarán por hacer el “mínimo y poco más”. Ayer ya hicieron la compra a conciencia para poder sumarse hoy a la huelga de consumo. “Hacemos huelga total”, ha puntualizado Urroz.

Esta vecina de Les Corts ha dejado a sus dos hijos bajo cuidado de los hombres: “No queríamos llevarlos a la escuela porque las profesoras también tienen derecho a hacer huelga y no queríamos sobrecargar de trabajo a nuestra compañeras”. Urroz le da el aprobado a esta iniciativa ya que “es algo muy positivo que los hombres se impliquen tanto en nuestra lucha y nos liberen de nuestra tareas”. “Eso dice mucho de vosotros”, señala.

"Que los hombres se ocupen hoy los cuidados sirve para visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres. Es una forma de concienciar a los varones de que esto también lo tienen que hacer ellos.”

Lo ideal para Urroz sería no celebrar el día de la mujer, puesto que eso significaría que existe una igualdad real. “Le he explicado a mi hijo mayor el porqué de este día y me ha preguntado: ‘¿y el día de los hombres cuándo es?’. Le he dicho que es todo el resto del año y me ha respondido ‘qué bien mami’”. Por eso irá hoy Urroz a la manifestación: para cambiar un problema de raíz que todavía ciega a todos.

Para Ángela Rodríguez, la ansiada revolución empieza con la educación. “No sé si la huelga es la solución pero lo que está claro es que debe cambiar la mentalidad. Tenemos que enseñar a nuestros hijos de pequeños que los niños y las niñas son iguales y no les tenemos que mostrar que ellos deben jugar con coches y ellas con muñecas”, ha matizado.

Rodríguez se ha acercado a la Plaça Comas para que los dos niños que cuida pasen la mañana con los más pequeños del barrio. Es canguro y hoy le ha “tocado trabajar” porque “alguien tiene que quedarse con ellos”. Aunque para ella la huelga de cuidados no puede parar, sí que acudirá a la manifestación de esta tarde que recorrerá las principales calles de Barcelona.

Urosevich, que trabaja en la sanidad pública catalana, es consciente de que lo que algunos hombres han hecho hoy es un gesto simbólico. “Es una forma de concienciar a los varones de que esto también lo tienen que hacer ellos, pero me a veces me pregunto si porque un día se ocupen de la gestión total de los menores eso cambiará algo. Lo que está claro es que sirve para visibilizar el trabajo que hacemos las mujeres. Al fin y al cabo hoy hacemos cuidados mínimos ya que la que tiene que dar de mamar, tiene que dar de mamar”, ha apuntado.

Tanto Urroz, como Rodríguez y Urosevich confían en que la huelga feminista tendrá efecto. “Espero que hoy se siente un precedente y espero que cada año esto vaya a más porque como dice es eslogan ‘si nosotros paramos, se para el mundo’”.

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