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Artículo Gays a favor de la armas y… votantes de Trump Now

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Gays a favor de la armas y… votantes de Trump

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El partido republicano, de homófobo a defensor del colectivo LGTBI para quitar las restricciones a las armas y criminalizar a los musulmanes

Rafa Martí

21 Junio 2016 06:00

Es gay, le gustan los chicos y le gustan las pistolas. Es lesbiana, le gustan las chicas y también las pistolas. La imagen puede parecer poco probable. Sin embargo, en los últimos días y tras el trágico tiroteo de Orlando, se ha hecho más común: miles de homosexuales en todo el país se han posicionado a favor de las armas de fuego.

Muchos todavía se preguntarán: ¿cómo puede la comunidad gay estar a favor de lo que dice Donald Trump y de las tesis de la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés)?

Pues aquí está:



No es que de pronto los gays se hayan vuelto conservadores. (Algunos, incluso, ya lo serían). O que, de la noche a la mañana, varios miles de gays hayan preferido pasar el rato con viejos racistas y —entre muchos otros rasgos— homófobos, que lo que primero que harían al ver un gato no sería abrazarlo, sino fulminarlo con una Beretta. Pero, de alguna manera, el golpe moral del ataque de Orlando ha sido doloroso y ha confirmado la desprotección que sufre el colectivo homosexual. La respuesta, para muchos, no ha sido otra que armarse también.

Es el caso de Pink Pistols, una organización gay que defiende el derecho a portar armas de fuego. Está claro que, al igual que hay homosexuales en el ejército, hay gays a quienes les gustan las armas. Y, aunque el grupo apenas había tenido apoyos, en los días posteriores al tiroteo la página de Facebook recibió 1.500 solicitudes de personas que querían ser miembros.



Esta organización se creó en el año 2000 siguiendo esta máxima: si hay homosexuales armados, los homófobos se lo pensarán antes. Un grupo como Pink Pistols quería armar a los homosexuales para que se defendiesen de los posibles ataques de esos mismos pirados del NRA que ahora dicen que son sus aliados.

Las armas de fuego habían estado siempre en el terreno de la derecha homófoba. Históricamente, los homosexuales en EEUU habían defendido sus derechos en movimientos radicalmente opuestos a la NRA. La mayoría de ellos, a día de hoy, también rechazan el libre acceso a las armas, pero nunca hasta ahora se había hecho tan visible la convivencia entre homosexuales y los defensores de esa América.

Este cambio de algunos colectivos LGTBI tiene una explicación sencilla: la rabia y la frustración por un ataque en el que han muerto 50 personas por su condición sexual hace plantearse muchas cosas. Entre ellas, la defensa de la propia integridad, y la de la identidad.

Donald Trump no ha tardado en apropiarse del sufrimiento de la comunidad LGTBI después de Orlando, para usarla como punta de lanza para legalizar las armas y contra otra minoría, los musulmanes

Los políticos son conocedores de esto. Por ello, el Partido Republicano no ha tardado en ponerse del lado de los gays, se ha apropiado de su lucha y los ha usado como punta de lanza para promover una menor restricción de las armas. Saben que muchos gays que en condiciones normales no les mirarían a la cara, ahora les apoyarán.

Esto incluso legitima más el discurso republicano frente a sus adversarios, aquellos políticos que históricamente han apoyado los derechos de las minorías sexuales. Es decir, “yo, que tradicionalmente no he hecho nada por este colectivo, ahora lo tengo de mi lado. Tenía razón”. (Lo mismo sucede al revés, cuando un multimillonario apoya a Bernie Sanders).

Algunas escenas políticas de estos días han sido especialmente impactantes: Spencer Cox, del equipo de gobierno de Utah, habló en público entre sollozos, pidiendo perdón por las actitudes homófobas que ha mantenido a lo largo de su carrera política.



O el mismo Donald Trump:


Son gestos a tener en cuenta. Pero no nos olvidemos que el partido republicano ha sido el mismo que ha promovido el ascenso de jueces conservadores al Tribunal Supremo para bloquear la ley del matrimonio gay, el que se ha opuesto a su aplicación en estados donde ya funcionaba, el que ha apoyado iniciativas religiosas para excluir a los gays de derechos o el que ha tachado de "enfermos" a los homosexuales.

Que Donald Trump y gran parte de los republicanos se lancen a hacer declaraciones de este tipo, justo después de Orlando... Que, conociendo su historial, tengan el valor de pedir el voto a los homosexuales porque ellos les dejarán defenderse solo puede ser interpretado como un ejercicio de cinismo, como señala Charles M. Blow en The New York Times.

Tampoco olvidemos que el partido republicano, más allá de lágrimas como las de Cox, tiene unos intereses que defender. Mientras algunos colectivos de homosexuales apoyan ahora el acceso a las armas como una medida de defensa, un gran sector del Partido Republicano defiende sobre todo los poderosos intereses de la industria armamentística, representada también por la NRA. Y, muy en segundo lugar, lo defiende por la más discutible necesidad de defenderse.

Cuantas más armas haya en la calle, más violencia habrá

Al final, una parte de la comunidad gay se siente escuchada por un partido que tradicionalmente ha sido un baluarte de la homofobia. Y este partido aprovecha que una minoría sexual es atacada para promover que haya más armas en la calle y, de paso, criminalizar a otra minoría, como la musulmana.

Son pocos pero su eco político ha sido fuerte. Los colectivos que se han pasado a apoyar a Trump paracen ignorar es que el asesino de Orlando pudo cometer esa tropelía porque tenía libre acceso a las armas. Con el precedente cercano de San Bernardino se ha demostrado que cuantas más armas haya en la calle, más violencia habrá. No solo contra gays, sino contra cualquier colectivo que un día sea señalado como un objetivo del odio de cualquier clase.

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