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La situación en el país ha empeorado desde que la policía reprimió una concentración multitudinaria de los oromo
08 Octubre 2016 06:00
La tribu minoritaria está en el Gobierno y quita las tierras a la tribu mayoritaria. La tribu mayoritaria protesta. La tribu minoritaria reprime y masacra a la mayoritaria. La tribu mayoritaria se arma y organiza una guerrilla. Comienza la guerra civil. Hay miles de muertos y crímenes de lesa humanidad.
Este podría ser el guión —aún no terminado— de lo que pasa en Etiopía ahora mismo. La historia que siempre se repite en África, todavía hoy. En la última semana, ha aumentado la escalada de violencia y, no, Etiopía ya no es un país seguro.
En sus propias carnes lo ha vivido una cooperante española que pide mantener el anonimato para volver a entrar al país. El lunes pasado, la dirección de su organización junto con la Embajada española en Adis Abeba acordaron que tenía que salir de allí. Ella, y el resto del equipo extranjero que atiende un complejo en el que hay una clínica, un orfanato y una guardería.
Los niños se han quedado allí, en manos del personal local. Y este está bajo mínimos porque la gente ya no se atreve a salir de sus casas. Ni siquiera pueden comunicarse con los cooperantes porque las comunicaciones están controladas.
“El lunes estábamos en el complejo y comenzamos a escuchar gritos en la calle. Poco después escuchamos tiros que se prolongaron durante horas. Resguardamos a los niños en una habitación y les pusimos películas. Hubo momentos que los tiros se escuchaban tan cerca que temimos que un grupo violento hubiera entrado al recinto. Por suerte, no pasó nada”, explica, sobre su último día en Etiopía. “Nos hubiera gustado quedarnos, pero no había opción. Espero que en unos días mejore la situación para regresar”, asegura desde Madrid.
¿Camino a la guerra civil?
Los ánimos estaban caldeados porque el domingo anterior murieron al menos 55 oromos. Alrededor de 2 millones de personas de esta comunidad mayoritaria en el país se congregaron en un festival religioso. La concurrencia de la multitud derivó en algunos gritos contra el Gobierno. A esto, la policía respondió con gas lacrimógeno. Según el Gobierno, esto provocó una estampida fatal. Sin embargo, la oposición oromo, a través de los hashtag #OromoProtest y #OromoRevolution en Twitter, habla de que no hubo estampida y de que la cifra de muertos alcanza los 700. Según ellos, los muertos fueron por disparos de la policía.
Aunque este suceso ha llamado la atención sobre lo que sucede en Etiopía, nada de esto es nuevo para los oromo. Desde abril de 2014, cuando comenzaron las protestas, es una situación que se repite con más o menos asiduidad. Human Rights Watch habla de al menos 400 muertos oromo desde entonces. La oposición dice que hay miles de muertos, aunque esto es imposible confirmarlo.
El gobierno tigriya ha discriminado históricamente a los oromo. A pesar de ser el más grande de los 80 grupos étnicos del país, su lengua ha sido desterrada de la enseñanza durante buena parte del siglo XX
Según explica el fotoperiodista Guillem Trius, que ha regresado hace escasas semanas del país, el gobierno controla las comunicaciones. No hay acceso libre a internet y solo se puede navegar por VPN (con direcciones alojadas en el extranjero). La cooperante dice que, en sus últimos días en Etiopía, incluso las líneas telefónicas de la región de Oromía (la región habitada por los oromo) estaban interrumpidas. “La situación de incomunicación todavía agravó más la situación ya que nadie podía enterarse de qué zonas eran peligrosas y cuáles no”, asegura.
El origen de las protestas en 2014 fue la intención del gobierno de etnia tigriya de expandir el territorio de la capital hacia Oromía. Los granjeros oromo temieron perder tierras fértiles y ser desplazados a la fuerza. La intensidad de las quejas oromo hizo que el gobierno detuviese sus planes en enero de 2016. Pero la llama de las protestas ya estaba encendida.

En rojo, el territorio que comprende Oromía, el lugar que han habitado los oromo desde hace un milenio. La capital, Adis Abeba, es una isla en medio de la región.
La apropiación de tierras solo fue la chispa que hizo explotar el polvorín. El gobierno tigriya ha discriminado históricamente a los oromo. A pesar de ser el más grande de los 80 grupos étnicos del país, su lengua ha sido desterrada de la enseñanza durante buena parte del siglo XX. Su representación política es simbólica y, a efectos reales, nula.
La inercia de las protestas ha provocado que el segundo grupo étnico más grande del país, los Amhara, también se hayan unido a la oposición. Juntos son el 60% de la población y la amenaza de una guerra civil asoma por el horizonte.
Violencia, estado de represión e intereses de EEUU
Según Trius, los grupos armados oromo todavía no tienen una entidad suficiente como para enfrentarse de manera abierta al gobierno y al ejército. Sin embargo, prevé que la situación de caos y violencia puede prolongarse. “El odio entre las etnias está muy arraigado. He visto oromos y tigriya que quedan en la universidad para tirarse piedras”, asegura.
Por otro lado, el malestar de la comundiad oromo ha desatado la furia de grupos violentos que siembran el caos entre sus propios vecinos y comunidades. Es el caso del complejo en el que trabaja la cooperante. Ellos, sobre todo, ayudan a población oromo, pero el lunes, el grupo armado que provocó su salida también era oromo.
Trius dice lo siguiente: “Un grupo oromo atacó un hospital en Gambo (de mayoría oromo) y hasta que el personal no les convenció de que ese hospital curaba a los suyos no se echaron atrás”.
Etiopía es el único país del cuerno de África cuyo gobierno simpatiza con Estados Unidos. La zona tiene un sumo interés estratégico por la lucha contra el yihadismo y la piratería en el Cuerno de África y por el control del canal de Suez
Además de la restricción de las comunicaciones y la represión policial, Trius asegura que el gobierno aplica una ley antiterrorista calcada a la que desarrolló Estados Unidos después del 11-S. Bajo este pretexto, comete numerosas violaciones de los derechos humanos: “he visitado a presos que llevaban tres meses en la cárcel por grabar una manifestación con el móvil”.
El gobierno también ejerce la represión sobre otros grupos, como los somalís al Este del país. En la región de Ogaden se han ejecutado presuntas masacres que no han podido ser confirmadas por el difícil acceso a la zona. “Es una zona de guerra”, añade Trius.
Etiopía es el único país del cuerno de África cuyo gobierno simpatiza con Estados Unidos. La zona tiene un sumo interés estratégico por la lucha contra el yihadismo y la piratería en el Cuerno de África y por el control del canal de Suez. “A diferencia de lo que sucedió con Sudán, a EEUU no le interesa una división del país, por lo que apoya al gobierno tigriya”, apunta el fotoperiodista.
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