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La comunidad de perros callejeros de Chernóbil que sobrevive desde el accidente nuclear

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Estos retratos van a romperte el corazón

E.M.C.

06 Febrero 2018 17:47

Aunque sea habitual imaginar Chernóbil como un paraje postapocalíptico en el que ni tan siquiera crece la hierba, lo cierto es que en la antigua planta nuclear y sus alrededores hay mucho movimiento.

Cada día 3500 personas van a trabajar al lugar, que está rodeado de vegetación. Los animales salvajes viven tranquilos en los bosques cercanos, donde la presencia humana es casi inexistente.

CFF.

Las liebres, los lobos, los alces, los linces, los caballos mongoles y los osos bielorrusos que viven en la zona o bien fueron recientemente reintroducidos en el área o llegaron hace relativamente poco de forma oportunista. Los perros, en cambio, son nativos.

CFF.

Estos perros son descendientes de los que quedaron abandonados allí tras el accidente de 1986. Desde entonces sobreviven como perros callejeros por toda la zona de alienación: los 30 km a la redonda que rodea la central.

Cortesía de Solo East Travel.

Cuando el accidente nuclear tuvo lugar, los vecinos de Chernóbil tuvieron prohibido llevarse consigo a sus perros por motivos de seguridad. Tuvieron que abandonarlos allí a su suerte porque no les quedaba otra opción.

CFF.

El libro Chernobyl Prayer, una cruda crónica de aquel trágico suceso, explica como “los perros aullaban, trataban de meterse en los autobuses. Los soldados los empujaban los sacaban a patadas. Corrieron tras los autobuses durante muchísimo tiempo”.

Cortesía de Solo East Travel.

Clavadas en las puertas de las destrozadas familias se podían leer notas que decían cosas como: “No matéis a nuestro Zhulka. Es un buen perro”. Pero no hubo piedad. Se enviaron escuadrones para disparar a los animales. Pero algunos lograron sobrevivir.

CFF.

“La mayoría de la gente piensa que son bonitos, pero algunos piensan que están contaminados así que evitan tocarlos”, explicó Nadezhda Starodub, un guía de la zona, a Julie McDowal, periodista de The Guardian. “Algunos de los guías tienen miedo de que haya quejas, así que evitan los perros para no jugársela. Pero yo los amo”.

Cortesía de Solo East Travel.

Igor, el guía que la llevó a ella y sus compañeros la zona, también es amigo de los perros callejeros de Chernóbil. “Este es Tarzán”, le explicó mientras le lanzaba al perro de pelaje atigrado un palo que él le devolvía. “Es un perro callejero que vive en la zona de aislamiento. A su madre la mató un lobo, así que los guías cuidamos de él, le tiramos unos palos, jugamos un poco. Es solo un bebé, en realidad…”.

CFF.

Clean Futures Fund, la ONG que está tratando de ayudar a estos perros, calcula que 250 de ellos viven en torno a la planta nuclear, más de 225 en la ciudad de Chernóbil, y centenares viven en los puntos de control de seguridad y más rondan por la zona de alienación. Poco a poco, todos se han ido acercando al área. La necesidad de comida y agua y los ataques de lobos rabiosos no les han dejado mucha más alternativa.

Cortesía de Solo East Travel.

Los perros de Chernóbil están malnutridos, y en muchos casos enfermos y necesitan atención veterinaria. Por fruto de la desesperación, la planta contrató a un trabajador para que cazase y matase a perros, porque no hay recursos para poder cuidarlos a todos, pero este hombre se ha negado a seguir haciéndolo.

Cortesía de CFF.

Los trabajadores de la planta quieren a los perros. Están por todo Chernóbil, incluso en zonas del interior controladas. Muchos de ellos se guardan parte de su comida para poder alimentarlos. Cuando llega el crudo invierno ucraniano, se hacen cargo de los cachorros recién nacidos que no podrían sobrevivir en la intemperie. Y todo esto sabiendo que el contacto con los perros también puede poner en riesgo su salud.

CFF.

Según explica CFF no existen canes maduros (de entre 6 y 8 años) en la zona, todos parecen ser menores de 5, siendo infinidad de ellos cachorros. La radiación que los impregna no les permite vivir más. Han de recaudar fondos para poder vacunar y atender a estos animales, dándoles los alimentos y el cobijo que necesitan para vivir, además de poder esterilizarlos para que la población esté bajo control. Si todo va como es debido, el objetivo es tener a un veterinario fijo en la planta que pueda atender a los animales en todo momento.

CFF.

Si quieres ayudar a los perros de Chernóbil, puedes hacer tu donación a CFF aquí:

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