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Detectan la misteriosa emisión de una sustancia prohibida destructora de la capa de ozono

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NASA
 

Advierten que alguien está produciendo clandestinamente CFC-11, vetada desde 1987 por dañar y agrandar el agujero de la capa de ozono

astrid otal

17 Mayo 2018 12:46

Un aumento de una sustancia química prohibida destructora de la capa de ozono ha hecho saltar las alarmas. No se sabe todavía cuál es el fuente de emisión, pero encontrar al culpable es clave para que para que no se frene su recuperación, han apuntando científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los EEUU (NOAA), encargados de vigilar las sustancias que llegan a la atmósfera.

En los años 80, los investigadores descubrieron el agujero de capa de ozono sobre la Antártida. La preocupación que suscitó llevó a un aclamado acuerdo global. En 1987, entró en vigor el Protocolo de Montreal que prohibió la producción de los gases clorofluorocarbonos (CFC), usados en aerosoles, electrodomésticos y en la construcción de edificios.

Desde 2002 a 2012 hubo una disminución constante de la presencia de estos gases. Sin embargo, a partir de 2012 se ha detectado un incremento de 13.000 toneladas métricas de una de las sustancias, llamada triclorofluorometano (CFC-11), la segundo más dañino para la capa de ozono.

"Es la observación más sorprendente e inesperada que he hecho en mis 27 años de mediciones”, declaró Stephen Montzka, investigador de la NOAA y principal autor de este estudio publicado en Nature, según recoge The Guardian.

"Este incremento no está relacionado con la producción anterior, sino que sugiere que está vinculado a una nueva producción que no ha sido reportada y que no concuerda con el protocolo de Montreal", añadió Montzka.

El equipo ha descartado que este incremento se deba a cambios en la distribución del gas en la atmósfera así como la liberación masiva de CFC proveniente de materiales antiguos. “No sabemos de ninguna gente que esté destruyendo edificios a un ritmo mucho más dramático que antes”, sostuvo el investigador.

La principal sospecha es que alguien está produciendo este gas clandestinamente. La concentración geográfica de este gas en el aire señalaría a que las emisiones podrían estar ocurriendo en algún punto de Asia, con más probabilidad de en China, las Coreas o Mongolia, pero aún no está claro.

Estas emisiones podrían retrasar 10 años la recuperación de la capa de ozono. Si no elimina el CFC-11, el agujero amenaza con volver a agrandarse.

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