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Artículo "¿Pero cómo te va a violar tu novio?" El tabú de las violaciones en pareja Now

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"¿Pero cómo te va a violar tu novio?" El tabú de las violaciones en pareja

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Por Madi robson
 

1 de cada 5 mujeres ha sido víctima de abusos o agresiones sexuales en el marco de la pareja. Hablamos con víctimas de este tipo de violencia sexual, una de las más silenciadas

anna pacheco

30 Abril 2018 17:20

A Lucia* (nombre ficticio) su novio le dijo que la iba a acostar y a poner el pijama. Ella estaba borracha. Él no lo hizo. A cambio, la penetró vaginalmente sin preguntarle si le apetecía. Ella fue más o menos consciente de todo lo que estaba pasando, sobre todo después de sentir movimientos bruscos. No logró articular palabra. Fingió estar dormida y decidió esperar al día siguiente. “Por qué narices estaba haciendo eso”, recuerda Lucía a PlayGround por conversación telefónica. Por qué él no le había preguntado. Por qué ella no estaba durmiendo, que es lo que quería. Por qué él. Por qué su novio.

“No fui consciente de los abusos en el marco de mi relación hasta que pasó un tiempo”, explica Lucía, quien ahora tiene 21 años. Sin tantos detalles, esta chica se ha atrevido a participar en la campaña #Cuéntalo a raíz de la polémica sentencia de 'La Manada'. No fue el primer caso de abuso ni siquiera el último. Cuando aún era menor de edad, Lucía sufrió los abusos y agresiones de otra relación tóxica. Su pareja de entonces también se aprovechó de ella en situaciones de vulnerabilidad y le requería con insistencia la práctica de sexo, incluso cuando ella dejaba claro que no le apetecía.

"El primer chico con el que estuve se quejaba si decía que no. Me decía ‘venga va, joder, qué te cuesta' o ‘va, que me apetece’ o directamente se enfadaba" (Lucia*, víctima de violación en pareja)

El primer chico con el que estuve se quejaba si decía que no, me decía ‘venga va, joder, que te gusta, o ‘va, que me apetece’, o ‘qué más te da’, o directamente se enfadaba”, denuncia la joven. “En una ocasión llegó a romper todas las fotos juntos que tenía por la habitación, a pegar golpes en la cama o cosas así solo porque yo había dicho que yo. Yo, muchas veces, cedía a las presiones”, explica.

Las violencias que relata Lucía son tan crudas como habituales. El cortometraje "Je Suis Ordinaire" de la francesa Chloé Fontaine dio en el clavo hace un año hablando por primera vez de este tipo de agresiones. Según la OMS, 1 de cada 5 mujeres ha sufrido violación o abuso sexual por parte de una pareja estable. Son las denominadas violaciones en pareja. Duras y silenciadas, muchas de estas violencias apenas se hablan. El vínculo estrecho con el agresor hace complejísimo identificarlas. El tabú es mayor.

“Es más fácil identificar la violencia física o psicológica que la violencia sexual. Cuesta mucho poner la etiqueta de violación dentro de la pareja porque hemos construido de forma muy prototípica lo que creemos que deben ser las agresiones sexuales. Pero no tiene mucho que ver con la realidad. Existe esta construcción de que cómo te va a violar tu marido, que quien te quiere no puede ser tu violador”, razona Alba Alfageme, psicóloga experta en temas de género, a PlayGround. Por la consulta de Alfageme han pasado muchas mujeres: “Jóvenes y no tan jóvenes, de absolutamente todas las edades”, aclara. En materia de violencia sexual, no importa la edad, ni la extracción social, ni el país de origen.

Según la OMS, 1 de cada 5 mujeres ha sufrido violación o abuso sexual por parte de una pareja estable

Eso sí: “En las mujeres de mayor edad, las situaciones pueden estar más enquistadas. Y puede costar más de identificar”.

Los abusos o agresiones en pareja se pueden manifestar de muchas formas: desde una insistencia a practicar sexo coaccionando y presionando la decisión libre de la mujer hasta el aprovechamiento en situaciones de vulnerabilidad debido a alcohol o otras sustancias. En algunas ocasiones, la situación de abuso se identifica de forma más clara.

En otras, es mucho más complejo: ¿Si te insisten hasta que dices sí para no escucharlo más? ¿Si te chantajean para que accedas al sexo porque si no lo haces “será que no le quieres lo suficiente”? ¿O tendrán que "buscar fuera"? ¿Cuando te coaccionan a realizar determinadas prácticas con las que saben que tú no disfrutas? "El discurso es perverso. No son golpes. Ni forcejeos. Todo es previo al propio acto. Hay chantaje. Hay amenazas", insiste Alfageme. Tienen que ver con cómo se establece el consentimiento en las relaciones. Tiene que ver con una falta de empatía, comprensión y respeto hacia la decisión de la otra persona. El resultado es siempre el mismo: alguien, normalmente una mujer, acaba haciendo algo que no quiere hacer.

“Se utiliza la sexualidad como un arma, como un instrumento de presión psicológica y una herramienta de poder. Al abusador quiere tener una relación y en el fondo le da igual que tú quieras o no, porque socialmente se ha construido la relación de la mujer como un objeto al que él siempre puede disponer”, denuncia Alfageme.

También se pueden dar situaciones en las que el agresor se aprovecha de una condición previa para reinterpretarla y aprovecharla para su propio beneficio. Es lo que le pasó a Celia* que, al igual que Lucía, prefiere mantenerse en el anonimato.

“Conocí a un chaval cinco o seis años mayor que él con quien yo pensaba que compartía mi afición por el BDSM. Pero con el tiempo me di cuenta de que lo que le gustaba, en realidad, era abusar de mí. Él pasaba del BDSM”, explica Celia por conversación telefónica. Su novio de entonces no respetaba las reglas básicas de seguridad marcadas, algo fundamental en este tipo de prácticas. En una ocasión, él siguió penetrándola analmente a pesar de que ella estaba llorando y diciéndole que no.

“Él me decía ‘cuánto más me duele, más me gusta”. Esta frase me ha quedado marcada para siempre. Para mí escuchar a la persona que yo quería diciéndome eso, sabiendo que yo no lo estaba disfrutando para nada, fue muy duro”, explica. La joven está convencida de que ha vivido muchas más situaciones así que su cabeza simplemente ha bloqueado. “Haciendo un repaso a otras relaciones, no te diría que he vivido hechos tan graves, pero sí siento que muchas veces no se ha respetado lo que yo quería ni se buscaba mi satisfacción sexual”.

“Cada vez tengo más alumnos en la Universidad que se acercan y admiten que ha habido determinadas situaciones en las que posiblemente se han pasado de la raya" (Alba Alfageme, psicóloga experta en género)

Lucía, el primer testimonio entrevistado, cuenta que intentó explicarle a sus dos parejas de entonces por qué se había sentido a disgusto y abusada. Uno de ellos directamente no la creyó. “Y al otro chico [el que abusó de ella poniéndole el pijama] se lo expliqué todo muy bien y al principio me dijo que exageraba, que no me había hecho daño. Después lo comprendió y en este caso sí que se dio cuenta y dijo que se sentía un monstruo. No volvió a pasar”.

Interior de "La Palabra más sexy es sí"

Le pregunto a la psicóloga cuántos hombres pasan por su consulta preocupados por cómo construir relaciones sexoafectivas sanas. Preocupados en revisar sus relaciones pasadas en contraposición a la cantidad de mujeres, víctimas, que sí se han presentado en su consulta. “Ninguno”, contesta tajante. “Cada vez más, eso sí, tengo alumnos en la Universidad que se acercan y admiten que ha habido determinadas situaciones en las que posiblemente se han pasado de la raya. Pero lo hacían con tanta naturalidad que lo veían como algo normal”, agrega. Aquí empieza todo: reconocer, admitir y luego deconstruir el amor y las relaciones tal y como las hemos pensado hasta ahora.

“La cultura de la violación implica mucho a los hombres”, recuerda. “Tenemos que empezar a replantear qué es el sexo, qué implica para las dos partes, a valorarlo por la calidad y no por cantidad”. Es frecuente que hombres, y también mujeres, nos jactemos de cuánto sexo practicamos a la semana. “Es urgente dejar de pensar en esos términos, no olvidar que el sexo es mucho más que la penetración y recordar que los hombres no siempre tienen que tener deseo sexual”.

"Los hombres deben sentirse indignados con las estadísticas sobre su género y trabajar incansablemente para poner fin a las violaciones y construir relaciones sexuales sanas" (Shaina Machlus, autora de 'La palabra más sexy es sí')

Cambiar la cultura del consentimiento es esencial para acabar con la cultura de la violación. Pero para eso hace falta voluntad de cambio. La periodista y traductora Shaina Machlus ha publicado recientemente ‘La Palabra más sexy es… sí!’. Esta guía del consentimiento apta para niños a partir de 13 años —y que se puede comprar o descargar aquí— enseña de forma muy ilustrativa y divulgativa las claves del consentimiento. Dentro y fuera de la pareja.

“La violación es un problema que principalmente los hombres cis han creado y es su responsabilidad conocer y resolver este problema. Los hombres deben sentirse indignados con las estadísticas sobre su género y trabajar incansablemente para poner fin a las violaciones y construir relaciones sexuales sanas”, explica Machlus a PlayGround.

La guía propone recursos e ideas para asegurarse de que todas las personas involucradas en una situación sexual se están divirtiendo. “Repensar la cultura sexual heteronormativa que dice que todo lo que ‘no sea la violación [en un sentido estricto] está bien’ y que el sexo comienza y termina con el orgasmo masculino y el pene en la vagina. No hay que asumir nada y, al no asumir nada y comenzar desde cero, las personas pueden construir hacia el placer juntas de una manera abierta, sexy y segura”, concluye Machlus.

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