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El proyecto fotográfico que denuncia todas las veces que nos han llamado putas

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Cheer Up Luv pone cara y voz a las historias de acoso callejero que sufrimos diariamente las mujeres

silvia laboreo

02 Septiembre 2017 06:00

Todas las imágenes del artículo pertenecen al proyecto fotográfico Cheer Up Luv.

Puedes encontrar más historias de acoso callejero  en su Instagram y página web


El taxi dejó a Isabella en una calle cerca de su casa. De repente, un chico joven se acercó a ella y empezó a decirle guapa y a preguntarle por su nombre. Ella no contestó. Era un completo desconocido ¿Por qué iba a hacerlo?  “Me empezó a perseguir de camino a casa mientras trataba de rodearme con el brazo y me pedía un beso. Me preguntó si tenía novio y tiró de mí para que le besara”, cuenta esta joven. “Le dije que parara y entonces me agarró, me dio una cachetada en el culo y huyó riendo mientras me miraba”.

El acoso callejero tiene tantas caras como mujeres hay en el mundo. Y somos la mitad de la población. En el caso de Isabella fue tan explícito y vergonzoso que nadie se atrevería a negarlo. Hubo golpes, violencia, hubo persecución.


Isabella

La historia de Isabella pertenece a un proyecto de fotoperiodismo llamado Cheer Up Luv que nace con la intención de poner cara y dar voz a todas aquellas mujeres que alguna vez han sufrido una situación de acoso sexual. 

“La iniciativa es producto de demasiados silbidos y nace tras varias conversaciones con amigas sobre lo frecuente que es hoy en día experimentar acoso sexual en público”, cuenta a PlayGround su creadora, la fotógrafa Eliza Hatch.

Desgraciadamente, todavía hay miradas, silbidos y guapas gritados al aire que son vistos como un piropo, una alabanza por la que sentirse contenta. Muchas mujeres que aún no tienen las herramientas para definir como acoso la mirada inquisidora de un grupo de hombres. Y son muchas las denuncias que han sido tildadas de exageración.


Se estaba tocando

“En una tarde de julio en el metro de París, a un metro de mí un hombre sonreía constantemente. Después de unos minutos me di cuenta que se estaba tocando y tenía una gran erección mientras me miraba fijamente. Entré en pánico y salí corriendo en la siguiente parada”. Emmeline


Pero la razón que verdaderamente llevó a esta mujer a coger la cámara y lanzarse a la piscina fue la falta de comprensión de sus amigos hombres. Hatch habló con sus amigos acerca del acoso callejero y solo recibió miradas de incredulidad y escepticismo. “Después de esto, supe que tenía que hacer algo para cambiar las actitudes hacia el acoso sexual y empezar a aumentar la conciencia sobre el tema”, explica la fotógrafa.

Ideó una fórmula muy simple: una foto, un relato, una situación de acoso. Pidió la ayuda de mujeres anónimas interesadas en contar su historia. Y voilá.


Son tus pezones grandes o pequeños


“Cuando tenía siete años estaba volviendo a mi casa en East London cuando un hombre me paró y me preguntó por una dirección. Después de contestarle, me preguntó ¿Tus pezones son grandes o pequeños? Pensé que había escuchado mal y le dije ¿Qué? Se me acercó más y me lo repitió. Corrí todo el camino a casa”. Korantema.



Maddie, Tash, Somaya, Bel o Fenna son algunas de las chicas que participan en el proyecto, en donde se narran actitudes que van desde el simple “alégrate mujer”, que da título a la serie, a toqueteos, gritos e insultos y masturbaciones públicas. 

"No puedo ni contar las veces que un hombre desconocido me ha dicho que me anime. ¡Anímate mujer! es una frase muy simple y aparentemente inofensiva, pero que esconde un grave problema. Es problemático, no solo porque haya sido abordada verbalmente por un extraño, sino porque esa frase me hace sentir culpable, avergonzada y luego enfadada en tan solo tres segundos”, explica la autora en referencia al título de la serie. “Quería hacer ver a las mujeres que nada es demasiado pequeño y que el acoso callejero se muestra a muchas escalas”, añade.

Una de las cosas que más llama la atención de Cheer Up Luv es la cantidad de veces que una historia empieza con un simple “cuando tenía 14 años, cuando era adolescente, cuando iba a la escuela con mi uniforme”. Para su autora sirve para visibilizar el grave acoso callejero que experimentamos las mujeres desde muy pequeñas. En esa edad donde somos más vulnerables, donde todo nos hace más daño y donde no somos capaces casi ni de defendernos.


Con mi uniforme del colegio


“Entre los 14 y los 16, 3 hombres en 3 veces distintas se masturbaron mientras me miraban. Cada una de las veces estaba sola, en la parada del autobús y llevaba puesto mi uniforme”. Idil.

 

Sin embargo, Hatch no quiere separar ni destacar una historia sobre otra. Para ella, eso solo serviría para “normalizar” algo que no debería serlo. “Si te digo que una experiencia es más terrible que otra, o más grave, solo degrado el objetivo del proyecto", explica la fotógrafa.

Las fotografías de Cheer Up Luv ocurren en la calle, en la frutería, en el bar de la esquina, en las escaleras del metro, en un banco del parque, en la tienda de telas o en la sección de detergentes del supermercado del barrio. Rezuman cotidianeidad. De manera irremediable te hacen recordar esos momentos donde tú también fuiste abordada por un desconocido y pasaste miedo.


Estuve en peligro


“Estaba sentada en una parada de autobús cuando se acercó un hombre y empezó a hablar conmigo. Se puso frente a mí y me dijo que le gustaba mi pelo, luego me llamó hermosa y acercó los labios hacia mí. Me quedé congelada por un segundo y luego le di un empujón. Vi un autobús y subí, él me siguió, se sentó a mi lado e intentó meter su mano dentro de mi falda. Le grité y le dije que se fuera a la mierda pero nadie creyó que yo estuviera en peligro”. Reannon.

 

Eliza quiere convertir el espacio donde una vez estas mujeres sufrieron humillación en el escenario que las empodere y les permita hablar sobre eso.

“Para que esto suceda necesitamos la cooperación tanto de hombres como de mujeres y necesitamos reforzar un sistema que permita que las mujeres se sientan cómodas hablando de ello. Y también debemos comenzar a educar sobre el tema desde más pequeños”, cuenta la fotógrafa. “Nada sucede de manera instantánea, pero si puedo crear conciencia o hacer más soportable esta situación para alguien que lo ha vivido, sabré que estoy dando un paso en la dirección correcta”, añade.


¿Quieres un poco de esto?

"Cuando  tenía dieciséis años y caminaba a la escuela una mañana en una tranquila calle residencial, vi a un hombre de mediana edad plantado en la acera mientras me miraba. Cuando me acerqué vi que se estaba pajeando con el pene fuera a plena luz del día. Pasé a su lado demasiado en shock para cambiar mi ruta y justo al pasar por su lado me gritó :¡¿quieres un poco de esto?!”, Chesca.


Por el momento, 40 mujeres han sido retratadas por la cámara de Eliza Hatch. Para que esos putas, gritos, acosos y humillaciones no queden en el olvido, calificados de hecho aislado. De cortesía fraudulenta.

 

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