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"Detuvieron las maniobras de rescate y nos ordenaron entregar a mujeres y niños"

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PROACTIVA OPEN ARMS
 

Italia retiene el barco de la ONG Proactiva Open Arms y les acusa de fomentar la inmigración ilegal después de que intentaran salvar a 218 personas este fin de semana

astrid otal

19 Marzo 2018 16:51

El barco humanitario Proactiva Open Arms sigue retenido en el Puerto de Pozzallo (Italia) donde atracó después de rescatar a 218 inmigrantes que habían zarpado desde las costas libias.

“Estamos en una situación en la que nos han retenido el barco pero existe el miedo de que sea definitivo”, ha declarado Oscar Camps, fundador de la ONG. Comparecía y lo hacía arropado, en el puerto de Barcelona, por la alcaldesa Ada Colau, el cantante Joan Manuel Serrat y el periodista Jordi Évole.

La fiscalía de Catania ha ordenado confiscar el barco preventivamente bajo la acusación de asociación criminal y de fomentar la inmigración ilegal por desobedecer a las autoridades libias cuando les requirieron la entrega de inmigrantes en el último rescate. Camps ha indicado que hubo amenazas.

Los hechos se desencadenaron tras un aviso. Italia alertó de que había dos embarcaciones de inmigrantes en riesgo y comunicó que gestionaba el rescate Libia. Open Arms envió lanchas cargadas de chalecos y personal médico para intervenir lo antes posible. La ley internacional marítima recoge la importancia de preservar la vida humana en el mar y allí no se encontraban los guardacostas libios. Comenzaron el rescate. A la hora aparecieron las autoridades marítimas libias, según ha relatado Camps.

Detuvieron las maniobras de rescate y nos ordenaron entregar a mujeres y niños. A todas las personas. Entonces comenzó una situación de pánico. Gente que quedaba por rescatar se lanzó al mar. Gritaron. La situación se puso muy difícil”, ha relatado.

Barco Open Arms

Las tensas conversaciones duraron tres horas hasta que los guardacostas libios se marcharon. Ahora el país africano acusa a la ONG que ha salvado a más de 58.000 personas desde hace dos años, de violar sus aguas territoriales, aunque la operación se produjo en aguas internacionales, a 117 kilómetros de la costa Libia.

“Impedir el rescate de vidas en peligro en alta mar con el fin de devolverlas por la fuerza a un país no seguro -como es Libia- equivale a llevar a cabo una devolución en caliente, contraviene el Estatuto de los Refugiados de la ONU”, escribió en su twitter el fundador.

Al emprender rumbo al norte después del altercado, el barco Open Arms descubrió que Italia y Malta les negaron entrar en sus aguas. El barco pasó tres días a la deriva. Los voluntarios solo pudieron evacuar de forma urgente a dos personas. Entre ellas había un niño con desnutrición y una infección severa. Ante la negativa, la ONG tuvo que ponerse en contacto con el Ministro de Asuntos Exteriores español para que interviniera.

Este lunes se conocía que la fiscalía italiana había encausado a tres personas de Open Arms: el comandante del barco, Mark Reig, y la coordinadora de la misión, Anabel Montes y una tercera persona. Podrían enfrentarse a penas de 4 y 5 años de cárcel.

I. Zancadillas a las organizaciones humanitarias

Open Arms ha señalado que desde las elecciones italianas no se había realizado ningún desembarco en sus costas. “Italia ha estado financiando a grupos armados libios”, ha denunciado Camps. Un informe difundido el pasado agosto indicó que existía la sospecha de que Italia hubiera pagado 5 millones de dólares a traficantes libios para que dejaran de enviar inmigrantes al mar. La agencia de noticias Middle East Eye señaló una caída de un 86% de personas rescatadas en el mar ese mes.

La ONG también ha denunciado la estrecha relación entre los Guardacostas libios y las mafias. “Algunos miembros de las patrulleras han formado parte del tráfico de personas”, ha explicado Camps.

Por otra parte, a las organizaciones humanitarias se les pone la zancadilla. Desde 2016, el barco humanitario denuncia una campaña de desprestigio contra los que rescatan vidas. Salvan mientras las autoridades libias disparan al aire. Salvan, pero un fiscal italiano se dedicó a anunciar que habría que mirar la financiación de las ONG. Ocasionó un freno a las donaciones.

Este verano, para sumar más en contra, un barco de la ultraderecha europea se echó al mar para frenar la actuación de las organizaciones. Llevaban dos pancartas a los lados xenófobas: De ninguna manera haréis de Europa vuestra casa.

"Nadie se lanza con bebés al mar. Están huyendo del horror, las violaciones, de las torturas y la muerte de forma desesperada porque no tienen otra alternativa”, ha dicho Ada Colau, quien ha recordado que nosotros también huimos. Nuestros abuelos y padres salieron para escapar de la dictadura y la Guerra Civil. Ninguna frontera puede frenar que la gente quiera dejar atrás el miedo.

Los inmigrantes rescatados se oponen a ser llevados a Libia, país en el que denuncian que existen centros de detención y tortura.

"Me he despertado con esta noticia. Me ha parecido que el mundo va al revés. [Las ONG] nos salvan la cara a todos nosotros y a las autoridades, que se niegan a hacer su trabajo", decía Jordi Évole.

Óscar Camps reconocía: "nos sentimos como los bomberos de Sevilla o Helena Maleno". Un proceso judicial se abrió contra esta activista española por salvar las vidas de los que viajan en patera. "Salvar vidas no es delito", enfatizaba en su entrevista a PlayGround.

En 2017, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) recogió que murieron ahogadas 3.116 en el mar. En 2018 van 318. Sin vías de acceso seguras, el Mediterráneo suma cuerpos a su cementerio. Mientras, Europa dificulta la tarea a los que salvan sus vidas.

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