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BCN World: la montaña rusa vip de las élites catalanas

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Una historia alternativa sobre la gestación del Atlantic City europeo

26 Septiembre 2016 06:00

BCN World, la colosal ciudad del juego que el gobierno de Cataluña propuso  en 2012, vive los momentos cruciales para su supervivencia. De superar la actual fase de alegaciones, la versión encogida del resort de casinos podría aprobarse el próximo enero. Esta es la historia alternativa de su gestación (Fotos de Guillem Sartorio).



Que empiece el juego

El 1 de mayo de 1995 Jordi Pujol se monta en el Dragon Khan. Con motivo de la inauguración del parque de atracciones Port Aventura, el cuerpecillo del entonces presidente del gobierno catalán se prepara para ser propulsado en la flamante montaña rusa, a 110 kilómetros por hora y ante las cámaras de la televisión pública.

El President mantiene su habitual pose reflexiva —dedos entrelazados— segundos antes de ser lanzado en caída libre: su partido, Convergència i Unió (CiU), estrena el ambicioso proyecto que marcará el futuro de la provincia de Tarragona y el de Cataluña como destino turístico.

Lo que pocos saben es que en ese mismo instante, y en ese lugar exacto de la Costa Dorada, comienza también una larga operación política y económica con el gobierno catalán y la entidad financiera La Caixa como dúo protagonista.

[Apoyo: Quién es quién en BCN World]

Veintiún años y unos cuantos loopings después, la operación se ha convertido en una guerra ideológica y territorial conocida como BCN World. El complejo de ocio y casinos tendría que haber empezado a funcionar este mismo año junto a Port Aventura, de no ser por la fuerte oposición de algunos sectores sociales y políticos.

Ahora que el combate final está cerca, y mientras los terrenos aún son pasto de las hormigas, indagamos en los orígenes casi míticos del complejo.

Jugada 1: expropiaciones de interés nacional

 

Apartamentos en Salou.

En 1989, seis años antes de que subirse al Dragon Khan,  Pujol aprobó una ley que proclamaba la necesidad nacional de un centro recreativo y turístico en Cataluña. Eso atrajo a la multinacional estadounidense Anheuser-Busch, que llamó a la puerta con un proyecto de parque temático para los terrenos ubicados entre Salou y Vila-seca.

Gracias a la ley de 1989, Pujol pudo justificar expropiaciones forzosas a más de 800 pequeños propietarios de terreno rústico: “La Generalitat había decidido que Cataluña necesitaba un centro turístico tanto como un hospital, así que los terrenos se pagaron casi a precio de suelo público. Era una cuestión de interés general”, cuenta Joan Pons, consultor de medio ambiente y portavoz de la Plataforma Aturem BCN World.

Anheuser-Busch asumió los costes de las expropiaciones pidiendo —y esto es importante— créditos a La Caixa. Por su parte, los propietarios empezaron a protestar de forma organizada.


"Los americanos se dieron cuenta de lo cerca que estaba la central nuclear de Vandellòs. Salieron escopeteados"



Jonatán Soriano, periodista en Canal Reus, cuenta que cuando aún se estaba definiendo el proyecto de Port Aventura, un grupo de expropiados viajó a Madrid y visitaron la embajada de Estados Unidos: “Enseñaron los planos a los americanos, que se dieron cuenta de lo cerca que queda la central nuclear de Vandellòs. Salieron escopeteados”.

Por el motivo que fuese, Anheuser-Busch decidió abandonar Port Aventura antes de que llegara a construirse, pero por entonces ya había contraído deudas con La Caixa, a quien pagó en especias. Así fue como la entidad financiera pasó de no tener nada a ser el principal accionista del parque temático. Igualmente se hacía propietaria de los terrenos urbanizables donde se proyecta hoy el complejo conocido como BCN World. 

En 1999 el Tribunal Supremo obligó a Port Aventura a compensar a los propietarios por la recalificación de los terrenos. Resulta que no solo se había construido el parque temático, sino también hoteles, y al mismo tiempo se planeaba la edificación de viviendas.

Al final del proceso, un hecho quedaba claro: las parcelas expropiadas a la fuerza por interés público quedaban en manos de una entidad financiera.

Jugada 2: de Eurovegas a BCN World

Turistas en Salou.

Año 2012. El plena crisis económica, el turismo nacional en la Costa Dorada empieza a flaquear. Cada vez hay menos aragoneses y madrileños chapoteando en la orilla. Por su parte, los extranjeros que deambulan por el paseo marítimo tienen las panzas hinchadas del buffet del hotel, donde la billetera se ha quedado durmiendo la siesta: con un pack-todo-incluido, ¿quién la necesita?

Los hoteles de Salou empiezan a abrir más tarde y a cerrar antes, y la ciudad se convierte en un decorado zombi durante la mayor parte del año. A muchos vecinos de la comarca ya no les alcanza con el trabajo temporal de verano.

Precisamente en 2012, 17 años después de que La Caixa se adueñara del parque de atracciones y los terrenos colindantes, el nuevo presidente de la Generalitat, Artur Mas, repetiría el looping con tirabuzón de su antecesor y líder Jordi Pujol. Y no solo metafóricamente: ese año Mas inauguraba con melena al viento la nueva montaña rusa de Port Aventura, Shambhala. 

La Caixa había fracasado. Después de construir tres campos de golf al lado del parque de atracciones y de constatar que su proyecto de chalets de lujo no generaba ninguna respuesta, la entidad vendió todas sus acciones de Port Aventura.


Un hecho quedaba claro: las parcelas expropiadas a la fuerza por interés público quedaban en manos de La Caixa



“Los terrenos pasaron a ser activos tóxicos”, cuenta Joan Pons. “En vez de buscar un proyecto, La Caixa empezó a buscar un comprador para quitárselos de encima. Aquí es donde engatusa al gobierno de la Generalitat”.

Según el portavoz de Aturem BCN World, el gobierno de Artur Mas se puso manos a la obra para ayudar a La Caixa a vender estos terrenos. “Creemos que BCN World no fue un plan B después del Eurovegas de Adelson. Este fue una pantalla de humo para presentar un proyecto menos disparatado pero con casinos, y gestado con anterioridad”.

A mediados de febrero de 2012, el alcalde del Prat del Llobregat rechazó la propuesta que el magnate Sheldon Adelson había diseñado para este municipio cercano a Barcelona. Sin embargo, otros municipios catalanes querían escuchar su oferta.

El 7 de septiembre, el día antes de que Adelson anunciara su nueva apuesta por Madrid, el gobierno catalán presentaba el sustituto de Eurovegas para Cataluña. Una rueda de prensa solemne sirvió para escenificar el acuerdo entre Artur Mas (Generalitat), Isidre Fainé (La Caixa) y Enrique Bañuelos, inversor del grupo Veremonte, que iba ser quien tirara adelante BCN World como promotor principal. “Está claro que llevaban tiempo pensándoselo”, dice Pons.

Jugada final: Veremonte se va, la banca sigue ganando

Urbanización cercana a Port Aventura.

El primer plan urbanístico de BCN World cayó como una bomba en el parlamento catalán y en Tarragona, que en 2010 era la provincia con la renta familiar más baja de Cataluña, según datos de Idescat.

El presidente Mas anunciaba un macro resort con seis casinos temáticos, centros comerciales y centros de convenciones. El plan era atraer un turismo más lujoso que el de toda la vida de la Costa Dorada (familiar y de bajo presupuesto), convirtiendo Salou y Vila-seca en un epicentro del juego en Europa capaz de atraer a grandes fortunas, y en especial, al turismo de casinos procedente de China y Rusia. Pero sobre todo, BCN World se presentó como una inmensa fábrica de puestos de trabajo para los habitantes de la zona.

Casualidad o no, el inversor también se fue antes de tiempo esta vez. Tal y como había ocurrido con Anheuser-Busch, Veremonte se echó atrás cuando en el momento de comprar los terrenos de La Caixa (2014). “No era ningún drama, pues ya había hecho su función”, dice Pons.


"Por mucho que digan que se devolverá el dinero, existe el riesgo de que terminemos pagando a la banca"



Antes de que Veremonte anunciara su marcha del proyecto, el gobierno catalán ya había modificado la ley de 1989 con el apoyo del PSC. Así se conseguían dos cosas: rebajar los impuestos a los casinos de toda Cataluña (del 55% al 10%) y tramitar una nueva recalificación de los terrenos en propiedad de La Caixa. De nuevo, la entidad había conseguido sus propiedades valieran aún más que en 2012, gracias a —looping— otra intervención pública.

El cierre del círculo llegó cuando la Generalitat sustituyó a Veremonte para salvar BCN World. Incasòl, un ente público de gestión del suelo, firmó un contrato de opción de compra de los terrenos con La Caixa valorado en 110 millones de euros. La Generalitat lleva ahora las riendas del proyecto y se compromete a encontrar el dinero antes de septiembre de 2017. Para más déja vu, el director del Incasòl dijo que la Generalitat se responsabilizaba de los terrenos debido al "interés público" de BCN World.

"El gobierno tendrá que avanzar el dinero a La Caixa. Por mucho que digan que se devolverá, existe el riesgo de que terminemos pagando nosotros", explica el periodista Jonatán Soriano, que ha realizado una investigación en profundidad sobre el caso.

Turismo obsoleto 

Turistas en Salou.

“En mi opinión, los políticos han ido por un lado y los expertos por el otro”. Al habla Antonio Paolo Russo, experto en turismo internacional y profesor en la Universidad tarraconense Rovira i Virgili. Russo alude a que han pasado cuatro años desde que BCN World se presentó y ningún estudio de impacto socioeconómico a largo plazo ha sido realizado.

Hace poco más de dos semanas salía a la luz un estudio de viabilidad económica adherido al último plan urbanístico. Este último ha supuesto una notable reducción del proyecto respecto a la propuesta inicial: de seis casinos se pasa de 1 a 3 en un terreno que ocupará 150 hectáreas. Russo cree que dicho estudio es demasiado optimista y sobre todo, limitado:

“Sigue sin saberse los efectos que esto tendrá en los hoteles ya existentes en la zona —hay 33.000 plazas sólo en Salou— que ya tienen problemas para subsistir, ni el tipo de contratos laborales que se harán. Creo que no se ha hecho un estudio serio porque el proyecto sigue tan indefinido que sería un absurdo”.


"Sigue sin saberse los efectos que el proyecto tendrá en los hoteles de Salou que ya tienen problemas para subsistir"



Según datos de la Fundación Port Aventura citados en un estudio de 2015, el parque de atracciones funciona a base de puestos de trabajo no cualificados: la mayoría de los empleados son jóvenes, de los cuales un 68% trabajan en restauración y limpieza. De los 1.900 trabajadores del parque, solo un 0,9 son directivos y el 33% tienen contratos temporales de verano.

“Sigo sin verle viabilidad económica —dice Russo—. Añadir tantas plazas hoteleras sin que haya un verdadero producto nuevo aparte de outlets y centros de convenciones que compiten con muchos otros… da la impresión de que todo quedará en un proyecto inmobiliario”.

A Russo se le escapa la risa cuando habla de los turistas de casino potenciales para el BCN World: “Los rusos están en apuros y no sabemos cuándo se recuperarán, los chinos no suelen ir en crucero: eso, de momento, es ciencia ficción. De hecho, la conexión BCN World-cruceros está por demostrar. Por último, los americanos, franceses e italianos con pasta van a casinos con historia, como Montecarlo, St. Vicent o Las Vegas, no a Camp de Tarragona”.

Aunque admite que el proyecto es una oportunidad para crear puestos de trabajo a corto plazo —“sin tener en cuenta aspectos medioambientales”—, Russo ve en BCN World un proyecto de turismo obsoleto que se está vendiendo como “un gran invento”.

Alerta medioambiental

Terrenos donde está prevista la construcción de BCN World. Al fondo, Port Aventura.

Hace tiempo que los cortes del suministro eléctrico, de luz y gas son un problema para los vecinos de Reus, la segunda ciudad de la provincia de Tarragona. Este verano la depuradora de agua de Cambrils ha vuelto a desbordarse por no poder abastecer el pico de consumo y a principios de septiembre Greenpeace situó BCN World en la lista negra de las amenazas al litoral español.

“Supondrá meter más presión a una zona que ya está muy presionada medioambientalmente por un turismo masivo y la petroquímica al lado”, dijo Julio Barea, responsable de campaña de Greenpeace España, a Diari de Tarragona.

“El Ministerio de Fomento no planea construir la subestación eléctrica que se preveía para BCN World. No la ha incluido en sus previsiones hasta 2020 publicadas en el BOE. ¿De dónde sacarán los recursos?”, pregunta Jonatán Soriano.


"El discurso alrededor de BCN World es político, pero ha calado a nivel social. Hay desesperación por encontrar trabajo"



El periodista, que es de Vila-seca, no confía en que el complejo vaya a traer riqueza a su pueblo, sino más trabajos precarios e incluso el cierre de pequeños negocios: “Nadie saldrá de BCN World; lo tendrán todo allí dentro. Yo soy de Vila-seca, y te digo que en Vila-seca no hay nada. No vendrá nadie a gastar aquí. Al contrario, la gente irá a pasear al nuevo recinto”.

Soriano tiene amigos que han trabajado en Port Aventura y en hoteles de Salou. Asegura que se cobra el salario mínimo y son habituales los contratos de quince días y de fin de semana. Según datos de 2013, el 88% de los tarraconenses vive con contratos temporales: “Excepto los trabajos más técnicos de mantenimiento de las atracciones, en Port Aventura todo son subcontratas”.

Aun así, Soriano reconoce que el proyecto goza de un amplio apoyo popular: “El discurso alrededor de BCN World es político, solo eso, pero ha calado a nivel social. Hay desesperación por encontrar trabajo”.

Joan Pons, de la plataforma Aturem BCN World.

“Mafia catalana”

La imagen es de consenso total. Políticos y autoridades territoriales están unidos a favor del centro recreativo y turístico: la mayoría del parlamento apoya al gobierno de Junts pel Sí (PP, PSC). A nivel local, los sindicatos mayoritarios (UGT, CCOO) defienden BCN World junto a los alcaldes y la patronal, que meten presión con manifiestos cada cierto tiempo.

Puede que en alguna ocasión la presión haya sido demasiada, sobre todo para los críticos y los desconfiados. Joan Pons cuenta que las pocas veces que la plataforma Aturem BCN World ha conseguido permisos para organizar charlas en Salou, se ha desatado cierta persecución: “Los policías locales iban por las tiendas arrancando nuestros carteles y preguntando a los dueños quién los había colgado. Mossos vestidos de paisano me pidieron la documentación varias veces a la salida de los actos de la plataforma. Lo denunciamos en el Parlament. Si eso no es mafia…”.


"En privado hemos [Aturem Bcn World] tenido mucho apoyo. Incluso gente de Convergència y del PP. Y no hablo de políticos de pueblo, sino de altos cargos"



Debido a la competencia directa que el complejo puede generar, los hoteleros de Salou se asustaron cuando se presentó el proyecto en 2012. Su representante hizo unas declaraciones en las que pedía “hacer compatible BCN World con el modelo de turismo familiar”.

“En pocos días —dice Soriano—, su discurso cambió por completo. Alguien debió darle una colleja. Ha habido presión a comerciantes y hoteleros por parte de las alcaldías. No puedo demostrarla, pero ir a hablar con alguien y que un día te diga una cosa y otro día otra… significa algo. La gente es muy prudente con lo que dice”. 

Desde la universidad del territorio, Antonio Paolo Russo asegura que se ha llegado a una situación de chantaje: “Por pedir más información eras un catastrofista, comunista y no querías que la gente trabajase. Los críticos con BCN World somos pocos y marginados. Así se actúa en España cuando se cuestionan los modelos de desarrollo que han llevado a la crisis. En realidad, la crisis la hacen ellos”.

Pero, ¿es tanto el consenso político alrededor de BCN World?

Más allá de los partidos que se oponen con claridad, como las CUP, ICV o CSQEP, Joan Pons asegura que incluso en dentro del partido gobierno hay posiciones en contra del proyecto. “Apoyo público hemos tenido más bien poco, pero por detrás, en despachos y cafés, mucho. Incluso gente de Convergència y del PP. Y no hablo de políticos de pueblo, sino de altos cargos que me han agradecido la presión de la plataforma por haber adelgazado un proyecto que no se atrevían apoyar”. 

De superar la fase de alegaciones y las últimas consultas en los municipios, el futuro BCN World tendrá otro nombre: el que elijan los inversores que lo construyan. Quién sabe si más próximo a Tarragona, su localización real. Menos probable es que Carles Puigdemont, actual presidente de la Generalitat, inaugure su propia montaña rusa: el pasado miércoles varias atracciones de Port Aventura fueron evacuadas por un corte de luz.

Marzo de 2018 es la nueva fecha para poner la primera piedra de BCN World y 10.000 es la nueva cifra de empleos directos que se prometen. Da inicio así la última vuelta de esta montaña rusa en la que, por ahora, sólo se divierten las élites del país.



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