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Artículo 12 razones por las que todo cambia cuando te dejas barba Now

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12 razones por las que todo cambia cuando te dejas barba

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El vello facial debería venir con instrucciones de uso.

Natxo Medina

05 Noviembre 2014 11:08

1. La gente piensa que sabes lo que estás haciendo.

El vello facial proyecta una impresión de madurez, de persona que sabe resolver conflictos y reparar tostadoras. La realidad es que tú sigues siendo el mismo pelanas de siempre y no eres capaz ni de freir un huevo sin provocar una desgracia.

2. Nunca más querrás volver a afeitarte.

Precisamente para mantener esa farsa de que eres un tipo con recursos y no un imberbe con aspecto de adolescente, pronto aceptarás que deshacerse de la barba no es una opción. Es como ser un agente de la CIA: un secreto de por vida.

3. De pronto, te tratan de hipster.

Puede que ya lleves años con tu barba a cuestas. Pero entonces descubres que el vello facial se ha puesto de moda y que hasta el frutero parece un leñador canadiense. Y gente a la que no conoces te empezará a meter en sacos que no sabías que existían. Vete ensayando tu cara de póker

4. Tu abuela no vive para disgustos.

Para tu abuela siempre tendrás 7 años. Y aunque te querrá siempre, te querría un poco más si no fueras hecho un zarrapastroso y te quitaras todo ese pelo de la cara. "Con lo guapo que estabas de pequeño" será su frase estrella. Eso cuando no te confunde, "con uno de esos talibanes que salen en la tele". 

5. Puedes tener problemas con la justicia.

Que tu abuela te confunda por un maleante puede ser un bajón, pero peor es que se confunda un miembro de los cuerpos de seguridad del Estado. Si tienes la barba demasiado larga, la piel un poco morena y una pinta corriente, prepárate para unos buenos magreos en el aeropuerto y a que chequeen tus documentos treinta y siete veces. Ponte calzoncillos limpios, por si acaso.

6. Todo niño te verá como un juguete.

Si en tu vida diaria estás cerca de algún niño, ten cuidado. Esos pequeños monstruos viven por engancharse a tu barba y tirar de ella mientras se carcajean. Si fueras como el Papá Noel de los centros comerciales, no pasaría nada, pero por desgracia esa barba de la que estiran sin piedad está pegada a ti. Y duele.

7. Te vuelves adicto a tocarte la cara.

Por otra parte, ese mesarse la barba con expresión profunda es una de las cosas más placenteras que existe. Y realmente relaja. Tanto que sin darte cuenta, pronto te estarás estrujando la barba a la mínima ocasión que tengas. Lo cual nos llevará de nuevo al punto 1.

8. Tus referentes cambian.

Empezarás a fijarte inconscientemente en otros grandes barbudos de la Historia, o en las barbas de la gente que veas en la calle, o en personajes de película que de pronto se convertirán en modelos a seguir. Querrás imitar su estilo y sus trucos y ser como ellos. Eso te llevará a un nuevo descubrimiento:

9. No puedes dejar que el pelo crezca salvaje.

El pelo de tu barba no es como el resto del pelo de tu cuerpo. Es más rebelde, más salvaje. Es como tener un panal de abejas debajo de la nariz, algo con vida propia y que tienes que tratar con cuidado. Puede que quieras parecerte a Gandalf el Gris, pero si no tienes cuidado es fácil acabar pareciendote más bien a Gimli.

10. Entiendes que la piel debajo de la barba sigue siendo piel.

Esta es una revelación que tardarás en entender. Lo que hay debajo de los pelos de la cara, es tu cara. Y necesita el mismo cuidado que el resto de tu piel. No es como si la barba te diera bula papal para no volverte a lavar nunca más. Al contrario. Si no lo haces regularmente pronto descubrirás lo que es EL PICOR.

11. Temes llevar manchas de comida colgando del bigote.

Finalmente, cualquier barba estupenda puede arruinarse por un bigote en el que recoges toda la sopa del universo, o por migas de pan traicioneras que se te quedan enganchadas por las mejillas como si fueras un nido para pájaros. Limpiarte bien después de comer se convertirá en tu nueva obsesión.

12. Tienes que intentar constantemente no molar infinito.

A pesar de los problemas que pueda causar, dejarte un barbote te hace subir muchos puntos en el molómetro. Y por tanto despertar envidias legendarias entre tus colegas de genética desfavorable. Pero tú aguanta el tirón y no seas soberbio. Ellos no tienen la culpa de que tengas tan buena pinta cuando te miras al espejo.


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