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Twitter la lía en Twitter: el cierre de otra cuenta indigna a la red

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Suspender la cuenta de Rubén Sánchez, periodista y portavoz de FACUA, no parece una buena idea

Alba Muñoz

19 Noviembre 2014 18:45

Ayer por la noche Twitter volvió a liarla: pocos días después de haber cerrado la cuenta del activista Iván Sánchez, ha hecho lo mismo con la cuenta personal de Rubén Sánchez, portavoz de la organización en defensa de los derechos de los consumidores FACUA. En el momento de la suspensión, unos 55.700 followers seguían al periodista.

¿Y cuál es el motivo? Un tuit en el que Sánchez anunciaba el tema de su sección en el programa A Vivir que Son Dos Días en la Cadena Ser: los fraudes por sms. El tuit adjuntaba como imagen un meme que la propia FACUA difundió el pasado julio para alertar de un número de teléfono desde el que se está perpetrando una estafa masiva, y que anuncia al receptor que ha ganado un carro de la compra valorado en 1.000 euros.

Parece ser que Twitter contradice sus propias reglas: “Según sus normas, no puedo difundir información privada, y su argumento es que el número de teléfono que aparecía en el meme es privado, pero se trata de una línea pública, ya que alguien ha enviado miles de sms para que la gente llame a un 807”. Hay más: el propio Twitter especifica que si la información ha sido difundida anteriormente por otras instituciones o personas no estaría vulnerando sus reglas.

La plataforma social no ha querido hacer declaraciones sobre este caso. De hecho, su departamento de prensa en España se limita a reproducir el siguiente texto: "Por razones de privacidad y seguridad no hacemos comentarios sobre cuentas individuales. En nuestras reglas de uso están recogidas las limitaciones de contenido y uso de la plataforma. Aquellas cuentas que violen las normas pueden ser suspendidas”.

"Twitter censura y es arbitrario"

Podríamos preguntarnos: si Twitter es una empresa privada, ¿no tiene derecho a echar a quien quiera? Sánchez responde: “No tiene derecho a expulsar a nadie arbitrariamente, porque tiene que asumir la legislación. Por ejemplo, no podría decir: a partir de ahora no acepto ni a negros ni a gays. Todos entendemos por qué. La incorrección de mi mensaje tendría que estar fundamentada para cerrar mi cuenta”.

Según Sánchez, la multinacional estadounidense actúa como si las leyes no le atañeran: “Lo que ha hecho vulnera la legislación española, la europea, la estadounidense y la propia Declaración de los Derechos Humanos. Ha cercenado mi libertad de expresión y de difundir información veraz”. Además, Rubén Sánchez asegura que la empresa ha cerrado arbitrariamente su medio de comunicación: “Es como si hubiera cerrado una web. Twitter censura y esta es una práctica anticonstitucional”.

El origen

Rubén Sánchez explica que es bastante probable que algún usuario haya denunciado su cuenta a la plataforma. Por desgracia, los trolls forman parte de su vida cotidiana: “Están continuamente difamándome y acosándome a mí y a mi familia. He tenido que ir a los tribunales en varias ocasiones contra algún troll y soy consciente de que pueden estar reportando mi cuenta para que sea suspendida”. El periodista asume que es el precio que se ve obligado a pagar por su trabajo en FACUA: “Soy portavoz de una organización muy combativa. Hay empresas a las que no les gusto. Dos de mis trolls más obsesos son dos empresarios a los que hemos denunciado por fraude”. 

Puede que una de esas constantes denuncias haya prosperado esta vez o puede que uno de esos trolls tenga un ejército de "cuentas huevo" para reportar de forma coordinada: “Por esa regla de tres, si a un usuario le cae mal otro podría conseguir que le cerraran la cuenta. La cuenta de Mariano Rajoy o Pablo Iglesias también estarían suspendidas. Un disparate. Me extrañaría que a alguien con varios millones de seguidores le suspendieran la cuenta”.

La denuncia

FACUA, que ha lanzado una campaña en las redes con el hashtag #TwitterCensura, interpondrá su primera denuncia formal contra Twitter. De hecho, serán dos. En una de ellas, pedirán al Gobierno y a la agencia de consumo que evalúe jurídicamente lo ocurrido e inste a la empresa a rectificar. "En la segunda, haremos la denuncia a la autoridad de consumo de Sevilla, que es donde vivo, para que abra un expediente sancionador a Twitter y la multe por haber vulnerado la legislación aplicando cláusulas abusivas".

Como Rubén Sánchez recuerda, la plataforma social se mantiene inmóvil ante las constantes denuncias de usuarios a cuentas de acosadores, homófobas, xenófobas o de pedófilos: "No actúa ni tiene protocotolos de colaboración con las autoridades españolas o con las fuerzas de seguridad del Estado. Da la sensación de que se siente por encima de las obligaciones éticas y legales que debe tener cualquier empresa".

La principal incógnita de todo este asunto es el protocolo que Twitter aplica para procesar los cierres de cuentas, si es que existe. Vistos los dos casos que hemos conocido esta semana, cabe preguntarse si las suspensiones de cuentas son gestionadas por un equipo humano o por robots: "Es lo que tendríamos que averiguar. Entendemos que eso no lo pueden decidir robots, para suspender una cuenta tiene que haber una causa mínimamente razonada".

Resultado: una mala semana para la red social, ¿acaso alguien está troleando al propio Twitter?







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