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Así es el hombre cuya primera promesa electoral es hacer las paces con Corea del Norte

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Activista, exabogado de los derechos humanos e hijo de refugiados norcoreanos, Moon acaba de ser elegido nuevo presidente de Corea del Sur

alba losada

10 Mayo 2017 16:11

"Haré todo lo posible para construir la paz en la península coreana", prometió en su discurso inaugural, Moon Jae-in, tras ganar ayer las elecciones presidenciales de Corea del Sur con una aplastante victoria en la que se hizo con el 41,4% de los votos.

Moon es hijo de refugiados norcoreanos. El hombre que estuvo encarcelado por organizar protestas en 1972 contra el gobierno autoritario de Park Chung-Hee. Un exabogado de derechos humanos que participó en el movimiento pro-democracia que llevó al país a las primeras elecciones en 1987. Y ahora el presidente de 64 años que podría alterar el transcurso de la crisis de Corea del Norte.

Después que el país haya vivido intensas protestas y un escándalo de corrupción protagonizado por la anterior presidenta, la conservadora Park Geun-hye, que fue destituida del cargo, ahora el mundo se pregunta cómo la acitud conciliadora de Moon afectará a las estrategias de Trump en relación a la dictadura de Kim Jong-un.

Resultado de imagen de Moon Jae-in

                                                                                                                                                                                        Reuters

El primer objetivo de Moon es terminar con un conflicto que vivió desde muy cerca a través de la historia de sus padres, que tuvieron que abandonar sus casas durante la Guerra de Corea. Por ello, su estrategia clave será la "política del sol": aliviar la tensión y trabajar en la desnuclearización de la península imponiendo sanciones y estableciendo diálogos con Kim, China, EEUU, Japón y Rusia.

Estas políticas y su carácter conciliador, ha llevado a algunos analistas a opinar que el nuevo líder surcoreano podría apaciguar las tensiones en la península coreana y, en consecuencia, animar a Washington y a Pyongyang a establecer relaciones diplomáticas.

Sin embargo, Moon sabe que para cerrar las heridas del conflicto coreano no puede seguir manteniendo con EEUU la misma relación que tenían los gobiernos anteriores. Porque, como él mismo argumentó, la dependencia que tenían hacia Washington para imponer sanciones o presionar al país vecino resultó ser ineficaz. Según escribió en un libro publicado en enero, Corea del Sur debería aprender a decir "no" a EEUU.


Con "la política del sol" pretende aliviar la tensión y trabajar en la desnuclearización de la península imponiendo sanciones y estableciendo diálogos con Kim, China, EEUU, Japón y Rusia


Para Lisa Collins, de la Cátedra de Coreana del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, la clave de la convivencia entre ambos países estará en la relación del nuevo presidente con Donald Trump, ya que no hay embajador estadounidense en Seúl.

Unos nuevos diálogos, en su opinión, deberán ser "muy francos" para que cambiar la situación en Corea del Norte, ya que ahora ambos países tienen visiones opuestas sobre la crisis, según dijo a The Independent.

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