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El sindicato de niñas furiosas ataca de nuevo

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Están muy hartas de los fabricantes de juguetes sexistas

Alba Muñoz

25 Noviembre 2014 12:34

Estas navidades, vuelta a empezar: que si personajes de acción, armas y juegos de construcción para niños, que si escobas, ponys y barbies para niñas. Todo apunta a que este año también sentiremos algo de vergüenza –e incluso pánico– cuando los anuncios de juguetes rosas y azules empiecen a invadir las pantallas del televisor. Los juegos sexistas, enfocados solamente a un público masculino o femenino o que reproducen roles desiguales, parecen una pesadilla de la que es difícil escapar.

A menudo se nos olvida que una de las principales afectadas por estas estrategias de marketing es la misma infancia: los juguetes desarrollan capacidades, preferencias y hobbys que más tarde se convierten en decisiones y profesiones. Si la niñez es un etapa decisiva para el futuro, una especie de entrenamiento, resulta que ha estado siempre amañado: la presión mediática, social y publicitaria para que niños y niñas elijan el bando “correcto” y para que se conformen con la mitad de posibilidades por razones mercantilistas es cada vez más injustificable.

En los últimos meses, el lobby de las niñas enfurecidas ha protagonizando campañas virales de acoso a grandes empresas como Lego o Tesco, y con un armamento bien sencillo: ellas se indignan y sus progenitores difunden sus expresiones, cartas o charlas a través de las redes. Estas son sus hazañas más recientes:

Maggie y los superhéroes

Los mensajes tiernos y políticos del sindicato de niñas indignadas acaban de impactar en la campaña navideña: pocas palabras bastan para comprender por qué Maggie, de 7 años, está cabreada. Fan de Batman, Superman, Spiderman y Wonder Woman, hace escasos días corrió hacia su madre para enseñarle el envoltorio que la tienda Tesco utilizó para un producto de Marvel, en el que se leía: “Regalos divertidos para niños”. Maggie protestó: “¡Esto está mal! A cualquiera le pueden gustar los superhéroes, son estúpidos, ¿verdad?”. Después de más de 9.500 retweets y de la expresiva cara de Maggie, la empresa ha pedido disculpas y ha retirado ese envoltorio.

Charlotte contra Lego

Otras pequeñas heroínas contra los juguetes sexistas han conseguido sus objetivos gracias a la red. Es el caso de Charlotte, la niña de 7 años que escribió una carta a Lego para quejarse de que los muñecos masculinos nadaban entre tiburones y tenían aventuras mientras que los femeninos se quedaban en casa e iban de compras. “Quiero que hagáis más chicas Lego y que las dejéis vivir aventuras y divertirse, ok?”. Tras la presión de muchos padres y de los movimientos feministas a través del hashtag #liberateLEGOs, la compañía ha lanzado un nuevo juguete; un instituto de investigación en el que hay una química, una astrónoma y una paleontóloga.

Campañas y nuevos negocios

Los fabricantes de juguetes no sexistas, como Goldie Box, cuyo lema es “nuestras niñas merecen más”, cada vez calan más entre muchos padres. Esta empresa, fundada por una joven ingeniera, vende productos pensados para que las niñas construyan e inventen mientras se divierten. Por otro lado, colectivos como LetToysBeToys trabajan únicamente para ejercer presión a los fabricantes: tienen que dejar de meter en cajas a sus hijos e hijas y de limitar su imaginación.

La jefa

Hace tres años, la pequeña Riley protagonizó uno de los discursos por la igualdad de género más potenets de los últimos años. En un alarde de lucidez, esta niña de Nueva York consiguió desentrañar las estrategias de marketing por las cuales los fabricantes intentan colar juguetes rosas a las niñas, quienes también quieren superhéroes. Más de 5 millones de visitas convirtieron a Riley en un fenómeno viral y fue noticia en todas las televisiones: hasta una niña es capaz de advertir que la mayoría de los fabricantes de juguetes están desfasados y les falta mucho para molar.






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