PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Sí, la ansiedad y el estrés están dañando tu cerebro, literalmente

H

 

Igual va siendo hora de aflojar el ritmo... o acabar con demencia

PlayGround

22 Enero 2016 16:12

Tú, y todos, sabemos que el ritmo que llevas te acabará pasando factura. Que el estrés y la ansiedad no son buenas para tu cuerpo. Café, valeriana, deadlines, paracetamol, ansiolíticos, reuniones, sueño atrasado... La tensión que llevas llevas encima te está jodiendo el cerebro. Literalmente.

No lo decimos nosotros. Lo dice un trabajo de revisión conducido por el Rotman Research Institute y recientemente publicado en la revista Current Opinion in Psychiatry.

La investigación revisó decenas de estudios ya publicados con la intención de dar respuesta a una pregunta: ¿Puede la ansiedad dañar nuestro cerebro?

La conclusión ya te la puedes imaginar.

La ansiedad es un engranaje emocional universal. Una reacción normal del organismo que activa los mecanismos de alerta ante la presencia de estímulos negativos. Pero cuando la ansiedad se convierte en algo crónico, sostenido en el tiempo, se transforma en patología.

La ansiedad afecta a a nuestro sistema inmunológico, a nuestro metabolismo y al sistema cardiovascular. Y puede llevar, también a la atrofia del hipocampo cerebral.

La ansiedad patológica y el estrés crónico están asociados a la generación estructural y el funcionamiento defectuoso del hipocampo y el córtex prefrontal”, explica el paper, “lo que puede llevar a un incremento del riesgo de desarrollar desórdenes neuropsiquiátricos, entre ellos depresión y demencia”.

Las buenas noticias son que ese daño podría “no ser completamente irreversible”. Diversos estudios muestran que ciertas terapias psicológicas y el ejercicio físico pueden favorecer la neurogénesis —el nacimiento de nuevas neuronas— del hipocampo.

“De cara al futuro, necesitamos investigar para determinar si esas intervenciones, como el ejercicio, el entrenamiento en mindfulness y las terapias cognitivo-conductuales pueden no solo reducir el estrés, sino también reducir el riesgo de desarrollar desórdenes neuropsiquiátricos”.

(Vía PsyPost)

share