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¿Charlar con tu vagina? ¿Follar almohadas? 6 lecturas después de 'Big Mouth'

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Si después de la nueva y tronchante serie de Netflix te has quedado con ganas de más universos donde la sexualidad y la adolescencia se juntan, mírate estos libros

Alberto Del Castillo

11 Octubre 2017 10:36

Jóvenes de 13 años más calientes que el palo de un churrero, un guionista de Padre de Familia de por medio, humor ácido, burdo y negro a partes iguales, y un trasfondo didáctico totalmente clarividente. Con estos ingredientes, ¿qué podría salir mal?

Nick Kroll y Andrew Goldberg, los creadores de Big Mouth, han planeado sobre la pubertad, han hecho piruetas con un sentido del humor devastador y han aterrizado airosos.



Big Mouth es la nueva serie de animación para adultos de Netflix. O eso dicen, porque la duda del target idóneo se plantea desde el primer momento: sí, la nostalgia se sale por todos lados, algunas referencias están dirigidas al público adulto y muchos chistes escandalizarían al mismísimo Richard Pryor.

richard pryor

No es menos cierto, sin embargo, que uno siente rabia de no haber conocido según qué cosas a la edad que corresponden ser sabidas: hubiera sido la hostia saber con 13 años las diferencias —las de verdad, no la ubicación de las trompas de Falopio o de las gónadas— sobre las que se asienta la pubertad en función del género.

Siempre es positivo desterrar tabús —la primera regla es un drama, el clítoris existe, todos los niños y todas las niñas tienen complejos vinculados a los tamaños, y hay quien sufre o disfruta de poluciones nocturnas— y Big Mouth lo hace francamente bien.

De la serie es memorable la tipificación de un tipo de hombre, el “empuja-cabezas”, acusado por la masa adolescente de fantasma y expulsado de una fiesta por misógino. También es oro la suposición que traza una madre al imaginar qué ocurriría si los hombres tuviéramos el periodo: “Sería un deporte olímpico y darían medallas al mejor flujo”.

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Uno de los creadores espera que padres e hijos vean la serie juntos, que disfruten en familia de las hasta ahora apenas cuatro horas de gamberradas, chistes lascivos y explicaciones pedagógicas.

Desde PlayGround recomendamos que, cuando esas cuatro horas terminen y (seguro) te quedes con ganas de ficciones púberes, prepúberes y postpúberes, pases el mono con alguno de los siguientes libros:

1. La senda del perdedor, de Charles Bukowski

y El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger

Dos de las obras más importantes de la segunda mitad del siglo XX: la primera, de Charles Bukowski, trata sobre la infancia y adolescencia del álter ego del autor: Henry Chinaski. Un personaje que ha llegado a ser definido como “un hermano paria” de Holden Caulfield, protagonista de El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.

Mientras que Bukowski abre la puerta al descubrimiento del sexo en un clima de tensión familiar, Salinger se centra en las aparentemente intrascendentes tribulaciones de un adolescente.

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2. Crezco, de Ben Brooks

El primer aval que justifica su presencia en la lista es la edad con la que Ben Brooks lo escribió: 17 años. A esa edad, lo vivido por un ciudadano británico de clase media —en condiciones normales— no se excede de las líneas marcadas por la sociedad, con lo cual, lo "esperable" son vivencias adolescentes.

La novela discurre entre páginas web porno, alcohol, drogas y visitas al psicólogo.

Crezco es un libro que, si bien se aleja en el tiempo en el que se centra Big Mouth, trata la apatía, el desánimo y casi el nihilismo con el que afronta la vida un adolescente, también presente en la mencionada serie.

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3. Espera a la primavera, Bandini, de John Fante

Maestro de Bukowski y referente como es en el género del realismo sucio, la presencia de ambos en esta lista no debe sorprender: lo irreverente y lo crudo del tono de Big Mouth es una característica fundamental de la serie y de este género literario.

Publicada en 1938, Espera a la primavera, Bandini es la primera novela de John Fante. Centrada en la vida de su álter ego Arturo Bandini, en la novela se cuenta la historia de un irreverente joven afincado en el corazón de EEUU que está a caballo entre la infancia y la adolescencia.

4. Zonas húmedas de Charlotte Roche

Un mísero pelo en un lugar antes yermo es óbice para destapar la curiosidad: en Big Mouth es latente a través de la hilarante imagen de la protagonista femenina, el espejo, su vagina y la conversación entre ambas. En Zonas húmedas, de Charlotte Roche, desde el primer momento.

Helen, la protagonista, está ingresada en el hospital porque se ha provocado una fisura anal al intentar apurar su depilado íntimo. Después de eso, nada puede ir a peor.

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5. Como se hace una chica, de Caitlin Moran

Hija de un padre estafador y de una madre depresiva, Caitlin Moran, en clave autoficcional, explora en su infancia para obtener la esencia, para conocer cómo se hace una chica.

Ya lo dijimos aquí: “Esta es la historia de una adolescente rellenita, graciosa, adicta a la masturbación y a las historias de amor imaginarias, sencilla y normal como cualquiera de nosotros cuyo único deseo es tener un grupo de amigos que la respeten”.

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