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“Queremos destruir la gran farsa de lo normativo”

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A cargo de Amor de Madre —una editorial autodenominada joven, feminista y LGTB+— se encuentran Inmaculada y Victoria, una madre y una hija que han decidido lanzarse juntas a revolucionar el mundo de la edición independiente

Luna Miguel

21 Marzo 2018 14:02

Cuando compras online un libro de la editorial Amor de Madre primero te llega una confirmación de la gestión con la tarjeta y a las pocas horas un email en el que alguien, con un tono suave y cercano, te dice que te abrigues, que cenes bien, y que, por favor, disfrutes el libro que te van a enviar por mensajería.

La voz tierna y atenta que se esconde tras ese mensaje probablemente pertenezca a una de sus editoras, Inmaculada, definida a sí misma en la web del sello como “representante del 50% de la plantilla y del 100% de las madres que forman esta editorial”. Y también como alguien a quien “le encanta hacer punto, leer y usar sus poderes mentales para crear libros fantásticos”. Si Inmaculada es la mitad de Amor de madre, la otra mitad es esa a la que solemos ver hablando de feminismo en los vídeos de Instagram y compartiendo lecturas en las fotografías de sus redes sociales. Se llama Victoria, es la hija de Inmaculada y, según cuenta, “lanza encantamientos literarios”.

Inmaculada y Victoria no sólo han tomado la decisión de autonombrarse, también lo han hecho con su editorial. Amor de Madre es “joven, feminista y LGTB+” y lo anuncian allá donde vayan, porque no dejarán que nadie defina su línea editorial por ellas. Como declaran a PlayGround, “nuestra responsabilidad es la de cuestionar, inquietar, ampliar o cambiar todos esos planteamientos hegemónicos que rigen nuestro día a día: desestabilizar ideologías heteropatriarcales que alejan del centro de atención a todas esas voces femeninas o de colectivos LGTB+ que deben ser escuchadas”.

Amor de Madre, nos reconocen, nació como una necesidad casi íntima “de cambiar, de mejorar y de aprender”. Sin embargo, esa intimidad se convirtió en seguida en algo público y profundamente combativo. En un momento en el que las dinámicas de la industria editorial han optado por asumir el feminismo y reivindicarlo con enciclopedias, reediciones, ensayos, reediciones de obras escritas por mujeres, etcétera, el trabajo de sellos como el suyo tiene doble importancia.

Entre sus influencias editoriales, por ejemplo, Inmaculada y Victoria citan a Melusina, Hoja de Lata o La Felguera. Todos esos espacios se han caracterizado por estar en la primera línea de la batalla y por defender lo que muchas veces hemos considerado literatura marginal. Sus ensayos políticos, sus ediciones arriesgadas, su voluntad por llevar a la mesa de debate temas como la prostitución, lo queer, la cultura popular. Su intención de traer a nuestro país traducciones de autores que los grandes grupos olvidaron. Su voracidad para saber no ya de qué se está hablando hoy, sino de qué se hablará mañana, es lo que obsesiona también a Amor de Madre.

Sin duda, nuestro objetivo está claro: publicar obras donde la diversidad sea la norma, tanto en la trama como en la autoría”, nos cuentan. “Queremos difundir un mensaje feminista, queremos que los colectivos LGBT+ recuperen su espacio en lo cotidiano, queremos publicar ficción donde las mujeres sean las que se diviertan, donde se interroguen todas las normatividades, donde se huya de la homogeneización”.

Una prueba de que Inmaculada y Victoria ya están en la primera línea de esta apasionante batalla es su breve catálogo, y especialmente la publicación reciente de una antología de relatos titulada Cuadernos de Medusa. En este libro hay de todo: desde ciencia ficción hasta diarios personales, cartas, o simplemente cuentos en los que los protagonistas hablan tal y como son y muestra sus preocupaciones tal y como son. Probablemente, Cuadernos de Medusa sea una de las pocas publicaciones en España donde se da voz a escritores transgénero. Aquí circulan voces nuevas y reivindicativas como las de las escritoras Cassandra Vera o Elizabeth Duval, quien además es una de las autoras más jóvenes de nuestro panorama, nacida en pleno siglo XXI.

Más allá de las temáticas novedosas, de las ediciones cuidadas y de su pasión por asumir riesgos, cuando contactas online con Amor de Madre y les preguntas algunas cosas para poder descubrir su proyecto, primero te sueltan una sonrisa de alegría y lo segundo que te dicen que para que la editorial funcione hay una cualidad extremadamente importante: “siempre hemos hecho un buen equipo”. La verdad es que eso se nota. Es puro amor de madre.

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