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Tom Wolfe me engañó

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Imagen: Getty
 

/OPINIÓN/ “Yo que te paseaba orgullosa, con tus cubiertas rojas y tus varios centenares de páginas, por los pasillos de la facultad. Yo que leí tus vanidades y que escuché a los que como tú alardeaban de reinventar el género que decidí estudiar —erais todos hombres y erais todos blancos, debí sospechar—”

Luna Miguel

16 Mayo 2018 11:08

Seré breve. Y no hablaré de tu traje. Tampoco te llamaré Tom, ni te diré querido para que no parezca que te quise por encima del resto, porque tampoco fue así.

Tampoco te amé tanto.

Tampoco te alabé cuando me preguntaron qué escritor te influyó más o qué pasaba por tu cabeza cuando decidiste que querías ser periodista. Simplemente estuviste allí. En ese lugar en el que todo era mágico pero improbable. Me refiero a ese aula amplia de la Universidad Sin Nombre. Me refiero a ese año en el que yo creía en ti y creía en todos vosotros, pero también a ese año en el que, después de las lecciones estériles y los exámenes, decidí acabar con todo. Porque mentíais.

Yo que te paseaba orgullosa, con tus cubiertas rojas y tus varios centenares de páginas, por los pasillos de la facultad. Yo que leí tus vanidades y que escuché a los que como tú reinventaban el género que decidí estudiar —erais todos hombres y erais todos blancos, debí sospechar—. Yo que estaba ahí, deseando ser de las que como vosotros escribiría en largo aliento, después de pasearos y mimaros, después de leerte y de creerte, lo que hice fue quedarme sin él.

Seré breve.

Tan breve como lo que duró el sueño de dedicarme a este oficio que reventaste.

Mírame entonces: delgada y masticando sólo tus palabras. Mírame ahora: escribiéndote estas tonterías entre anuncios de hamburguesas y avisos de cómprate este libro de Tom Wolfe en Amazon. Me mentiste. O me mentí. ¿O nos mintieron? “Con una mentira es posible que engañes a alguien. Pero cualquier mentira te dice a ti mismo una gran verdad indiscutible: eres débil”.

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