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PlayLit Weekly: 5 lecturas recomendadas de la semana

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Algunos temas de libros, ideas y ficciones publicados en otros medios del 10 de febrero al 16 de febrero y que quizá te perdiste

Luna Miguel

16 Febrero 2018 14:07

PlayLit Weekly es una selección semanal de lecturas y noticias relacionadas con el pensamiento, el sistema editorial y la creación literaria publicadas por otros medios y que quizá te perdiste. A continuación nuestras 5 propuestas de la semana del 10 de febrero de diciembre al 16 de febrero. En esta ocasión, todo son entrevistas cuya lectura recomendamos completa:

1. Mary Beard entrevistada por Daniel Gascón dijo cosas sobre política y feminismo como que “la táctica más común para las mujeres que quieren tener actividad en política es adoptar rasgos masculinos: bajar el tono de voz, llevar pantalones. Solo de vez en cuando consiguen redefinir un atributo femenino tradicional como atributo de poder. El bolso de Margaret Thatcher es un ejemplo muy bueno. Hay algo de esa clase en los zapatos de Theresa May. Sí, hay que mirar el poder de otro modo. Tenemos que hacer que sea menos algo que “yo” tengo y por tanto tú no: algo que se comparte y no algo que se empuña, como si fuera una espada”. (Vía Letras Libres)

2. Virginie Despentes entrevistada por Patricia Gosálvez dijo sobre los artistas denunciados tras el #MeToo que… “lo mío es el rock. El cantante de Motörhead no es un ejemplo de feminismo, pero me encanta. Bukowski me gusta, pero no pienso limpiarle el culo: golpeó a su mujer en un programa de televisión... Woody Allen tiene un problema con las mujeres. Podemos ver sus películas o no, pero no tenemos que limpiarlo para que su cine sea bueno. Tampoco hay que pensar que el abuso no es grave, como intentan hacernos ver...” (Vía El País)

3. La misma Despentes, en otra conversación con Juan Losa, también dijo sobre el manifiesto antipuritano de Deneuve que “si lees, por ejemplo, la carta de Catherine Deneuve contra el "puritanismo" del #metoo, te das cuenta de que es un texto en el que mujeres de la alta sociedad expresan la rabia de los ricos. Más que feminismo, ese texto ejemplifica hasta qué punto los ricos parecen estar molestos por el simple hecho de que las víctimas se quejen. Se podrá leer en claves diversas, pero para mí lo que refleja ese supuesto manifiesto no es más que un puñado de ricos que no soportan que ciertas personas traten de poner límites al ejercicio, según ellos legítimo, de poder que desempeñan sobre otras personas. Parece que el problema es nuestro como víctimas por no sabernos comportar como es debido y agachar la cabeza de forma obediente. Dicho de otro modo; no creo que una cajera de Alcampo suscriba ese mismo texto”. (Vía Público)

4. Amarna Miller también tuvo un espacio para hablar de feminismo y clase con June Fernández. Un espacio que además ha generado grandes polémicas toda la semana por ideas como la que aquí argumenta: “Como ocurre con la izquierda española, nos regodeamos en nuestra eterna discusión sin entender que el terreno que hay que conquistar está ahí fuera. Entiendo la crítica, si es constructiva y nos sirve para crecer. No es una lucha interna, tenemos que hacer el camino juntas sin tirarnos piedras. Conozco el discurso abolicionista. Lo entiendo y lo respeto, aunque no esté de acuerdo, porque me parece naif hablar de abolir el patriarcado y el capitalismo. Pido ese mismo respeto hacia mi discurso. Estoy acostumbrada a ese “Amarna Miller no es feminista” pero me duele un poquito, me resulta frustrante que el propio movimiento reparta carnés”. (Vía Pikara)

5. Por su parte Andrés Neuman charló con Alberto Olmos. Nos ha costado seleccionar una sola de sus respuestas, porque toda la conversación fue brillante. Nos quedamos con este zasca a tantos señores: “está muy de moda decir que impera el buenismo y la corrección política, y al decir eso parece que estás diciendo algo inteligente y transgresor. Pero luego cuando te mueves en el ambiente lo que ves es: egos, estrellitas, comportamientos arrogantes, gente que cree que la persona de prensa está a su servicio como si fuera un camarero, no hay un mínimo de escucha cuando estás con un colega, aplastar cabezas es mucho más urgente que leer al compañero... Como veo que lo que impera es eso, y no el buenismo, yo diría que trato de ser más o menos respetuoso con la gente que está trabajando... Soy muy consciente de que la persona que viene a hacerme una entrevista está trabajando, no viene porque te adora. No tiene tanto que ver con la profesionalidad como con el respeto laboral al otro”. (Vía El Confidencial)

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