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Artículo PlayLit Weekly: 5 lecturas recomendadas de la semana Lit

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PlayLit Weekly: 5 lecturas recomendadas de la semana

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Algunos temas de libros, ideas y ficciones publicados en otros medios del 6 de enero al 12 de enero y que quizá te perdiste

Luna Miguel

12 Enero 2018 11:15

PlayLit Weekly es una selección semanal de lecturas y noticias relacionadas con el pensamiento, el sistema editorial y la creación literaria publicadas por otros medios y que quizá te perdiste. A continuación nuestras 5 propuestas de la semana del 6 de enero de diciembre al 12 de enero:

1. Lo primero de todo, FELICIDADES, BRAVA. Se lo decimos a Alejandra Martínez de Miguel, a quien probablemente hayáis visto en las últimas semanas declamando letras sexistas que todos hemos bailado con el fin de denunciar lo que muchas veces ni siquiera analizamos, lo que otras tantísimas veces sufrimos y lo que verdaderamente queremos: que nos dejéis tranquilas. Ante los previsibles ataques hacia su original y divertido poema, sólo podemos responder con datos como puñetazos. Como que Martínez de Miguel es una de las poetas españolas más respetadas en el ámbito del Slam Poetry, como que su fuerza la ha convertido en la mejor de Madrid, como que su trabajo incesante en Poesía O Barbarie ha puesto su grano de arena en que este proyecto capitaneado por el también bravo Javier Benedicto sea un éxito y como que su empeño por inyectar feminismo en unos ambientes desgraciadamente babosiles le ha hecho convertirse en la poeta más “viral” de este tumultuoso enero de 2018. Reíd, bailad, leed poesía, escuchad a Alejandra, pls. (Vía Verne)

2. Para seguir con la euforia generacional, aquí os presentamos una cosa muy esperada, que es el adelanto del próximo libro de Tao Lin. Sí, Tao Lin ha vuelto después de casi siete años en silencio escribiendo ficción y no ficción. El primer resultado de este silencio introspectivo llega el próximo febrero en forma de ensayo. El autor de novelas como Taipei cuenta aquí su descubrimiento de la obra de Terrence McKenna así como su búsqueda y su lucha contra las drogas farmacéuticas. Acostumbrados como nos tenía a la autoficción, Lin escribirá por primera vez desde la primera persona. Sus memorias le llevaron a un viaje. Su viaje nos llevará a su memoria. (Vía EW)

3. Más cosas que nos hacen ilusión: el éxito que Leila Slimani está despertando en Estados Unidos y Reino Unido está siendo descomunal. Si bien es cierto que en Francia ya causó furor, lo cierto es que en España su novela galardonada con el Goncourt —Canción dulce— ha pasado un poco de puntillas. Ahora, su desembarco al panorama editorial anglosajón ha cosechado reseñas buenísimas. Su nombre suena como uno de los más influyentes para un 2018 que los medios más indies ya prometen esperanzador no sólo para las escritoras, sino especialmente para las mujeres que hasta ahora más silenciadas estaban en nuestra literatura: las que además se veían machacadas por el racismo y el machismo que desprende la industria editorial occidental. (Vía The Guardian)

4. “No queremos destruir la seducción, queremos jugarla, vivirla, disfrutarla”. Bel Olid es otra autora fuerte y ha escrito estas palabras también fuertes para responder al llamado 'Manifiesto Deneuve' o 'Manifiesto de las 100' que tanto revuelo ha causado esta semana. La suya es la defensa de una nueva seducción que no esté reducida a los deseos de una sola de las partes que participan en ella. Porque como bien señala en ese mismo párrafo de su columna: “Exigir que no te asalten no es puritanismo, es sentido común”, como tampoco es puritanismo "decidir follar con quien te dal la gana, cuando te da la gana y si te da la gana". (Vía Nació Digital)

5. Y si Deneuve ha sido el tema de la semana, lo de Oprah no es para menos. Aquí copiamos un fragmento de una brillante columna de la escritora Lucía Lijtmaer que suscribimos 100%: “Por supuesto, el discurso de Oprah es electrizante. Por supuesto, apela a la necesidad de acabar con los abusos y construir un horizonte nuevo. Pero a partir de la autorregulación empresarial, la adaptación del superviviente, y la mutación del sistema que perpetúa a los poderosos en las instituciones. Sin política, sin reparación, sin revolución. ¿Oprah como símbolo? Sin duda. Sólo hay que ver el odio que refleja entre los partidarios de Trump. Por eso es importante criticar su discurso apelando al feminismo y sin citar a la creciente ola de teóricos neonazis machistas”. (Vía Público)

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