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No es país para negras, ni siquiera en la ficción

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Silvia Albert en No es país para negras
 

/OPINIÓN/ “El cine español se reivindica fervientemente de izquierdas, yo me pregunto entonces: ¿por qué no hay parejas mixtas en la ficción española? ¿Por qué las gitanas siempre aparecen de folclóricas y no como las teóricas y activistas que muchas conocemos?¿Cuándo van a aparecer las musulmanas españolas que asisten todos los días a su trabajo y mantienen una relación envidiable con su padre? ¿Dónde estaban las actrices negras en los Goya? ¿Acaso ellas no son mujeres?” #HablandoLaDiversidad

Antoinette Torres Soler

17 Abril 2018 10:38

Normalizar la vida de los otros y otras y hacerlo con arte, suele ser uno de los motivos para engancharnos a las grandes series. La mítica Borgen es una de ellas.

Al margen de la evidente lectura política, Borgen es el ejemplo de cómo la ficción puede desmitificar la vida de las mujeres. Se trata de una serie profundamente feminista, donde los personajes de la primera ministra, Birgitte, y Katrine, la periodista, superan todo tipo de retos que a día de hoy muchas mujeres ven imposibles; y la dirección lo transmite con tanto talento, tan distante de los personajes enlatados y operados de las series estadounidenses, que los convierten en retos creíbles, en vidas posibles de ser vividas.

Borgen además se plantea cuán vitales son los medios de comunicación para la creación de nuestras opiniones. Y lo más importante: hace un guiño a la Diversidad cultural y lo hace desde el más absoluto respeto; mientras que en España, el debate que todavía se plantea es el del respeto vs los límites del humor.

Fotograma de Borgen

La actriz Silvia Albert nos comenta al respecto: “Mirando el grado de inconsciencia y de negación del racismo que vivimos en España, creo que lo único capaz de normalizar la ficción española, es legislar para crear unas cuotas que garanticen la presencia de minorías étnicas en las producciones que se hagan, al menos con dinero público. Esta ley debería hacerse en conjunto con la diversidad, para que estos personajes adquieran carácter protagonístico y que sean personajes con identidad, que nos represente y con los que podamos identificarnos…”

Hay una diferencia entre normalizar nuestras vidas y ridiculizarlas. Hay una diferencia entre mostrar otras etnias y mofarse de ellas.

Albert lleva años interpretando en una sala de Barcelona su obra “No es país para negras”. Conociendo que el cine español se reivindica fervientemente como de izquierdas, me pregunto entonces: ¿por qué no hay parejas mixtas en la ficción española? ¿Por qué las gitanas siempre aparecen de folclóricas y no como las teóricas y activistas que muchas conocemos?¿Cuándo van a aparecer las musulmanas españolas que asisten todos los días a su trabajo y mantienen una relación envidiable con su padre? ¿Dónde estaban las actrices negras en los Goya? ¿Acaso ellas no son mujeres?

Hay una diferencia entre normalizar nuestras vidas y ridiculizarlas. Hay una diferencia entre mostrar otras etnias y mofarse de ellas. Siendo así, ¿cómo entender qué ocurre? ¿Es falta de conocimiento o de voluntad? Con todo el respeto, yo no lo tengo muy claro. Ustedes dirán.

Imagen de la obra de Silvia Albert

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