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Maroto es hombre antes que maricón

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Maroto es hombre antes que maricón

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/OPINIÓN/ "Maroto ha pactado orgulloso con un partido que si pudiera lo enviaría a la cárcel. El diputado del PP prefiere olvidar que es gay y subastar sus libertades por una cuestión de clase y privilegio". #CuántaPluma

Homosexuales apoyando a partidos antihomosexuales. Esta paradoja fatal que siempre ha estado presentado ha llegado a su culmen. Javier Maroto, diputado del PP, vicesecretario de Organización de la formación y hombre abiertamente homosexual, ha presumido orgulloso de firmar un acuerdo con VOX en Andalucía para que su partido se siente en la presidencia de la autonomía. Pero esta paradoja tiene una explicación: que algunos homosexuales apoyen a partidos homófobos -y que Maroto presuma orgulloso de haberse bajado los pantalones- se debe a una cuestión de clase y privilegio.

Si pudiera, VOX nos metería en la cárcel por maricones a ti, a mí, a tu hermano, a tu mejor amigo, a Maroto y a su marido. ¿Cómo es posible que después de tantos años de lucha unida se llegue a pactar con un partido de mentalidad fascista? Porque VOX considera a los homosexuales -y también a las mujeres y a los inmigrantes- ciudadanos de segunda. Solo puede entenderse que a Maroto y a sus otros colegas homosexuales del PP les dé igual este pacto si tenemos en cuenta que esto les garantiza el establishment patriarcal: Maroto pertenece a la élite y, como tal, reproduce las pautas de comportamiento de los de su casta.

Si el líder del PP de Andalucía presume de firmar con VOX es porque simpatiza con sus valores. Ante todo, Maroto se considera hombre, lo que conlleva una posición social, cultural, política y económica superior, y ser gay es algo que él entiende que simplemente le resta a la hora de escalar hasta la cima. Él pacta con personas que quieren perseguir su sexualidad porque esa misma gente le garantizará seguir en la cumbre.

Arriba del todo de esa pirámide social se encuentra el hombre blanco, y ahí da igual que seas hetero, gay o bisexual. Lo que tiene prioridad es aferrarse al statuo quo y al parné. VOX, PP y Ciudadanos perpetúan los privilegios que garantiza un sistema creado por y para personas bien posicionadas. De ahí que todos hayan sacado pecho juntos en Andalucía.

Tampoco es una novedad. El partido al que pertenece Maroto recurrió la ley de matrimonio homosexual pero él, sin embargo, siguió en sus filas, se casó e invitó a colegas de partido que querían prohibirle que se casara. O dicho de otro modo: Maroto ya le gustaba VOX por aquel entonces sin él saberlo.

Sin embargo, Maroto es el síntoma de una situación, representante de muchos otros hombres homosexuales que son cómplices de nuestra opresión: son cómplices de un partido que atenta contra sus propios derechos y libertades y son cómplices del auge del discurso homófobo, machista y racista. En lugar de combatirlo, le dan alas y firman con ellos pactos para gobernar comunidades autónomas. Algo que debería ser una línea roja, porque los derechos LGTB+ no se pueden conviertir en una moneda de cambio. Ya lo dijo Simone de Beauvoir: “el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”.

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