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Lit

Los terribles dibujos que ella hacía a escondidas de su maltratador

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Reeditan 'Quiéreme bien. Una historia de maltrato', una obra cruda y honesta sobre una relación enfermiza entre una mujer y el hombre que la maltrataba

Luna Miguel

28 Febrero 2018 20:10

Rosalind guardaba sus dibujos y diarios en una caja. Los escondía. Los trataba con cariño. Pensaba en ellos constantemente como quien piensa en un milagro o en una salvación. Sólo eran eso: dibujos. Y sin embargo le hacían tanto bien. Le ayudaban tanto a olvidar incluso si lo que escribía y dibujaba en ellos era tan horrible…

Tan horrible. Eso es: tan horrible.

Rosalind creía que escribiendo lo que le ocurría, el mal pasaría. Lo hacía cuando él no estaba en casa. Cuando ella era capaz de reconectar con su yo. De saberse otra vez persona. Y otra vez inteligente, y otra vez hermosa. Porque eso es lo que retrata precisamente en los dibujos que guardaba en una caja: el proceso inmundo al que se enfrenta una víctima de violencia machista y las secuelas que el maltrato psicológico, físico y sexual dejan en ella para siempre.

Rosalind, además, no es Rosalind. Aunque su voz se lleva escuchando desde 2005 —fecha en la que se publicaron por primera vez y en forma de libro esos pensamientos, dibujos y viñetas— lo cierto es que ese nombre sólo es un pseudónimo en el que su autora quiso ocultarse porque, a pesar de creer firmemente que muchos de sus dolores estaban superados, ella necesitaba seguir escondiéndose.

Pero, ¿de verdad es necesario avalar con un nombre una historia que es cruda, que es cierta y que pone luz sobre lo que nadie cuenta? ¿De verdad es necesario cuestionar la valentía de alguien por su ausencia de apellido o datos biográficos?

El libro de Rosalind B. Penfold, Quiéreme bien. Una historia de maltrato, es el resultado de todo ese coraje. En España lo publicó Lumen en 2006, y este 2018 es la editorial Astiberri la que lo recupera, ayudando a que nuevos lectores puedan conocer este dolor. Y puedan enfrentarse a él. Y puedan aprender a detectarlo. Y puedan incluso ayudar a combatirlo.

Rosalind, gracias. Tu trazo seco y puro narra lo que gran parte de nuestra literatura nunca se atrevió a desvelar.

Y nosotros leámosla. Por tantas horas de miedo. Por esa caja oculta que sale a la luz. Por todas las cajas ocultas que por desgracia aún quedan.

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