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Tocamientos, acoso sexual e intimidación: la verdad sobre Knight Landesman

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Amanda Schmitt ha denunciado a Knight Landesman, editor de Artforum, por haberla acosado sexualmente durante más de 8 años

Eudald Espluga

27 Octubre 2017 18:14

Contacto físico no deseado. Mensajes repulsivos. Obscenidades susurradas.

Así se comportaba Knight Landesman, editor de la importante revista 'Artforum' y uno de los personajes más influyente del mundo del arte en Estados Unidos, con las mujeres que lo rodeaban. El patrón que siguen los abusos es conocido; las dinámicas del silencio, también.

Amanda Schmitt exempleada de la revista, ha sido la primera en denunciar a Landesman tras muchos años sufriendo sus ataques, callando ante su violencia, rebelándose contra una cultura que permitía sus abusos.

Ayer, Knight Landesman presentó su dimisión.

El editor empezó a acosarla en 2009, cuando con 21 años ella entró a trabajar como asistente de distribución en 'Artforum'. Mientras le preguntaba por su vida sexual, Landesman la tocaba sin permiso: sus caderas, sus hombros, sus manos, su cuello.

Schmitt dejó la empresa en agosto de 2012, pero Landesman siguió acosándola con emails, mensajes de texto y comentarios en público y en privado. La invitó a una reunión y la agarró por los hombros, atrayéndola hacia sí y besándola contra su voluntad. Ante el rechazo de Schmitt, amenazó con destrozar su carrera. Le dijo que, si quería conservar su relación con los coleccionistas y demás personalidades relevantes del mundo del arte, lo mejor que podía hacer era permitir sus avances.

Knight Landesman (Getty)

Ahora, muchas otras mujeres se han sumado a la denuncia pública contra el editor. La revista Artnews recoge algunos de los testimonios.

A la artista Tiril Hasselknippe, después de insinuar que quería ser su mentora y ayudarla a triunfar, empezó a interrogarla acerca de su vida íntima. Incluso habiendo cortado toda relación con él, Landesman llegó a mandarle mensajes pidiéndole que le enviara correos inmediatamente después de haber tenido un orgasmo.

A Alice Lancaster, pintora, la propensión al contacto físico de Landesman le pareció inocente hasta que empezó a recibir correos "ofensivos e increíblemente inapropiados". Por ejemplo: "un día, cuando empieces a pintar hombres desnudos, quizá pose para ti, si aceptas estar desnuda tú también mientras estés pintando".

LEER MÁS: "Si tiene éxito y denuncia acoso sexual, lo perderá todo. Si es joven, dirán que busca atención"

A Elisabeth McAvoy, antigua empleada de 'Artforum', le hablaba de su vida sexual. Gozaba incomodando, siendo ofensivamente explícito. A Abigail Toll la invitó a una reunión para preguntarle por su actual pareja, por sus preferencias en la cama, por aquello que le producía placer, por si se sentía sexualmente satisfecha. A Valerie Werder le preguntó lo mismo, añadiendo que parecía una chica a la que le gustaban cosas experimentales, como el sado o que la azotaran.

Pero como en todos los casos en los que se han ido destapando desde la denuncia contra Weinstein, lo más grave de la situación trasciende el comportamiento del agresor: es la existencia de una estructura social que, al tiempo que posibilita que se produzcan los abusos, impide que las víctimas puedan denunciarlos.

En este caso, la estructura era la misma revista 'Artforum', que también es objeto de la denuncia de Schmitt. No es solo que Landesman lanzara estos comentarios en la oficina, delante de todo el mundo, en las comidas y en las exhibiciones. No es solo que mandara sus obscenos mensajes desde el correo de la revista. No es solo que miraran para otro lado y se excusaran con un "bueno, Knight es así".

En el texto de la acusación, Schmitt explica que en junio de 2016 habló con los otros editores de la revista, Charles Guarino y Danielle McConnell, sobre el comportamiento inapropiado de Landesman. Le dijeron que sabían lo que pasaba, que sabían de otras víctimas. Le prometieron que tomarían medidas para asegurarse que no volviese a pasar nunca, pero no hicieron nada: Landesman siguió acosando a Schmitt hasta mayo de este mismo año, cuando tras un altercado en un restaurante Schmitt se decidió a presentar la denuncia.

Tras la publicación del artículo de Artsnews, con los testimonios de más de 7 mujeres, la editora jefe de Artforum, Michelle Kuo, también ha presentado su dimisión.

Por suerte, las estructuras del mundo editorial, como las de la industria cinematográfica, se tambalean. Hace apenas unos días, descubríamos las denuncias de Emma Cline y Joyce Maynard. Denuncias que se sumaban a las acusaciones contra el editor canadiense Michel Brulé, contra el ex ministro francés Pierre Joxe. En el portal ActuaLittè recogían las denuncias de escritoras y trabajadoras del mundo editorial durante la feria de Frankfurt. Y desde Publisher Weekly también se están ocupando de dar visibilidad a todos aquellos testimonios que habían quedado tapados.

Cada nueva denuncia facilita la creación de contrapoderes y evidencia la necesidad de una respuesta conjunta. Ante el abuso de poder, la responsabilidad es colectiva.

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