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Hollywood tiene un problema con la diversidad sexual, nosotros no

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/OPINIÓN/ “Como espectador, cada vez que Hollywood maquilla la pasión entre dos hombres como un lío de faldas heterosexual me siento estafado y discriminado. Quizá ya sea hora de un #OscarsSoStraight y que producciones como ‘Call me by your name’ reivindiquen que la pluma no es un cine marginal” #CuántaPluma

Rubén Serrano

22 Noviembre 2017 05:00

A principios de noviembre Sony Pictures publicó en Twitter una sugerente imagen de un chico y una chica a escasos centímetros de distancia. La instantánea en cuestión iba acompañada de una frase contundente: “Un romance abrumador en toda su intensidad.” La ira me invadió al descubrir que todas las promesas de ese póster de Call me by your name eran una completa farsa.

La película, que tantas pasiones ha levantado en Sundance y que otras tantas se espera que levante en los próximos Oscar, rememora el flechazo de verano de sus dos protagonistas masculinos, Elio y Oliver. Sin embargo, el cartel tramposo made in Hollywood estaba enmascarando una de las historias homosexuales más esperadas del año.

No es la primera vez que la meca del cine decide ocultar todo lo gay de un largometraje para intentar llegar a un público más amplio. Sucedió con la premiadísima Moonlight, que nos vendieron como una historia de “autodescubrimiento” y de “conexión humana”, y con Dallas Buyers Club, donde la lucha del colectivo LGTBI contra el VIH quedó relegada a las sombras.

A pesar del éxito en taquilla que fueron ambas películas, Hollywood ha demostrado que no tiene ningún interés en abrirle las puertas a la diversidad sexual. Su tesis arcaica defiende que una película sobre una historia queer solo le interesa a un target reducido. Las productoras se han creído esta milonga y por eso los personajes homosexuales en los blockbusters son prácticamente inexistentes. Con suerte encontramos algún guiño y, encima, tenemos que dar las gracias.

En el tablero de la industria del cine mundial, borrar todo lo que pueda parecer gay, bi o trans responde a una estrategia política y económica. El cine yanqui no quiere perder amigos en mercados tan consumidores como los asiáticos. Así que esa pincelada marica que nosotros aplaudimos, ellos la censuran.

"La alergia que le tiene Hollywood a la representación del colectivo LGTBI le puede salir muy cara"

Recientemente, Hollywood ha encontrado en películas con un casting mayoritariamente afroamericano una nueva gallina de los huevos de oro. Cintas que antes escondería en un cajón como Figuras ocultas, Déjame entrar o 12 años de esclavitud han demostrado que pueden sacar sus zarpas en la taquilla y que no solo interesan a unos pocos. Quizá va siendo hora de un #OscarSoStraight y que producciones como Call me by your name reivindiquen que la pluma no es un cine marginal.

Pero la alergia que le tiene Hollywood a la representación del colectivo LGTBI le puede salir muy cara. Como espectador, cada vez que maquilla la pasión entre dos hombres como un lío de faldas heterosexual me siento estafado y discriminado. Hollywood corrompe todo el trabajo de actores, productores y guionistas si después tiene que sacar a subasta su honestidad con el público para rentabilizar la película.

Si su propósito es apostar por cintas con mensajes universales como el amor, la superación personal o la soledad para así llegar a una audiencia más amplia, debería consecuentemente tratar al público desde la igualdad y no de forma excluyente. Que no nos engañen: el problema no es nuestro. La sociedad está más que preparada para ver una película con diferentes identidades sexuales. A Hollywood, en cambio, aún le tiemblan las piernas.

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