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Vivir con VIH no es ninguna vergüenza

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Imagen: Getty
 

/OPINIÓN/ “Conchita Wurst ha decidido convertir un arma estigmatizadora en un arma pedagógica. Vivir con VIH no la detuvo cuando ganó Eurovisión y no la va a detener nunca en la vida” #CuántaPluma

Rubén Serrano

16 Abril 2018 17:09

Conchita Wurst ha anunciado en Instagram que tiene VIH desde hace varios años. La famosa cantante austríaca, alter ego de Tom Neuwirth, ha explicado que se ha visto presionada a dar detalles sobre su estado serológico después de que un exnovio la chantajeara con contarlo públicamente. La decisión de Wurst muestra valentía pero también evidencia el estigma que todavía sufren a diario las personas portadoras de VIH.

Nadie tiene derecho a presionar a otra persona para que diga si tiene VIH. Hablar sobre la condición serológica es una decisión personal que solo los afectados compartirán con quiénes crean necesario y cuándo crean necesario. Querer revelar que alguien tiene VIH es un acto mezquino: las personas portadoras no son ciudadanos de segunda clase que merezcan humillación y rechazo. Ellos no han elegido tener un virus por la sangre, no han hecho nada diferente de lo que tú y yo haríamos en la cama, y no es su culpa tenerlo.

La expareja de Wurst quería usar esta información privada como una amenaza y una bomba mediática para crear odio gratuitamente. Exponerla no solo hubiera generado titulares amarillistas contra la cantante, sino que habría contribuido a estigmatizar (aún más) a todas las personas que viven con VIH.

Conchita ha decidido convertir un arma estigmatizadora en un arma pedagógica.

Pero tras la amenaza, Wurst ha decidido convertir un arma estigmatizadora en un arma pedagógica. Vivir con el VIH no la detuvo cuando ganó Eurovisión, ni cuando actuó en la ONU, ni tampoco cuando recorrió decenas de escenarios y televisiones europeas. Así que si el VIH nunca ha detenido su vida, tampoco va a hacerlo con la de los demás.

Tall y como ha afirmado, Wurst es indetectable, es decir, no puede transmitir el virus y eso se debe a la medicación, que ha conseguido frenar los niveles de carga viral en su cuerpo. “Esta información es irrelevante para el público, pero tenía que contarlo. A mis fans: mi condición de vivir con VIH puede ser algo nuevo para vosotros, pero mi estado no. Estoy bien, más fuerte, más motivada y más libre que nunca”, ha escrito en la red social. Y aunque lo ha hecho público contra su propia voluntad, con su declaración ha transformado el acoso en un paso adelante.

Ella, que ya dio un grito a favor de la libertad sexual hace cuatro años cuando ganó Eurovisión; ha vuelto a gritar ahora, para no dejar que el odio y la desinformación generen más daño. A algunos sólo ha querido recordarnos el mensaje. A otros, nos lo ha dicho por primera vez: vivir con VIH no es ninguna vergüenza.

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