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El feminismo blanco se renueva

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Howard R. Hollem
 

/OPINIÓN/ “Lo importante es acabar de comprender que ninguna lucha está por encima, que aquí nadie tiene la última palabra; hay que acabar de entender que cada cual elige su prioridad, que las uniones son deseables pero no obligatorias y que en definitiva mujeres, somos todas” #HablandoLaDiversidad

Antoinette Torres Soler

05 Febrero 2018 12:16

Durante este finde no he parado de recibir en mis redes notificaciones de eventos feministas. Hoy vengo a reflexionar sobre dos iniciativas del feminismo blanco que me han cautivado. Una es en Zaragoza y la otra en Barcelona.

La primera la organiza el colectivo “Jornadas anarcofeministas de Zaragoza” formado por 10 mujeres. Estas prepararon un taller de electricidad no mixto. ¡Así es! Si quieres que esta profesión deje de estar masculinizada; si no quieres esperar por tu marido que seguramente tardará tres cuartos de siglo para arreglar una bombilla; supongo que habrá que tomar la palabra y también los alicates, ¿no?

El viernes ya tenían todas las plazas cubiertas. Así da gusto. La libertad tiene un precio y ellas lo asumen.

Por mi parte sólo puedo decir que en la Habana “tercermundista” a mí me enseñaron electricidad en el instituto. Quizá este país, España, pierda tanta posibilidades por no entender esta “simplicidad”: la diversidad

La otra iniciativa se llama La Rimaya Revoltosa. Creada por Bart Bloem, un hombre no-binario y Diana Marín una mujer cis colombiana. A continuación una de sus impulsoras, lo explica muy bien en las redes.

Está claro que la innovación es posible en cualquier escenario. El feminismo blanco, como sabéis, sitúa la relación antagónica entre mujer y patriarcado como su principal motivo. Siendo yo una feminista negra, que antepongo otras cosas, así todo me encanta. Ya era hora de que el feminismo ilustrado se mirase a sí mismo y dejase de pretender dirigir a las feministas negras, gitanas o islámicas. De todas formas hay que aclarar que todo esto aún es aspiracional, pero habrá que empezar, ¿no?.

Las féminas, todas ellas, viven batiéndose por el mundo, ya sea por género, ya sea por “raza”, ya sea por cultura, para alcanzar mayores niveles de dignidad. Algunas pelean con los hombres y a otras no nos queda opción que enfrentarnos a ellos pero también a las mujeres. Unas emprenden este camino junto a los varones, otras en entornos no mixtos. Es igual. Lo importante es acabar de comprender que ninguna lucha está por encima, que aquí nadie tiene la última palabra; hay que acabar de entender que cada cual elige su prioridad, que las uniones son deseables pero no obligatorias y que, en definitiva, mujeres somos todas.

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