PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Lit

“El silencio se extendió”: Lobo Antunes revela que sufrió abusos sexuales

H

 

El escritor portugués lo contó en el Palácio de Belém, frente a un auditorio compuesto por estudiantes, periodistas y el propio presidente de la República

Eudald Espluga

08 Febrero 2018 13:12

La confesión fue inesperada, desconcertante. António Lobo Antunes está promocionando su nueva novela, Hasta que las piedras se vuelvan más leves que el agua, y esta vez había aceptado la invitación del presidente de Portugal, Marcelo Reblo de Sousa, para participar en un programa de fomento de la lectura y dar una charla ante un auditorio compuesto por estudiantes, periodistas y el propio presidente de la República. Se celebró en el Palácio de Belém, de Lisboa, en una sala señorial, aunque quizá demasiada pequeña para tantas cámaras.

El cuello de la camisa desbordaba su jersei rojo y contrastaba con su rostro, también enrojecido. Lobo Antunes se había mostrado provocador como siempre. "Claro que es una gran novela", bromeó, "la he escrito yo". Pero en vez de lanzar uno de sus consabidos ataques al ecosistema editorial portugués para contentar a la prensa y reafirmar así su imagen de enfant terrible, sorprendió a todo el mundo con una revelación íntima y turbadora.

Su profesor de Moral le tocaba la pierna. "Comenzó por palparme las rodillas y luego subió por los pantalones". Por aquel entonces, Lobo Antunes era alumno del prestigioso Liceo Camoes y no llegó a ser consciente de haber sufrido acoso sexual. El profesor no solo lo tocaba, también lo interrogaba acerca de su vida sexual con preguntas que ni tan solo entendía. Por eso mismo, para entender qué estaba pasando, el futuro escritor acabó explicándole a su padre el suceso, quien quedó sumido en un pesado silencio. Un silencio que "se extendió y llegó a mi madre".

"De repente, sin decir nada, mi padre desapareció. Oímos el motor del coche en el jardín y nada más". Para él todo terminó aquí. El profesor estuvo apartado unos meses y, cuando volvió, le asignaron otras clases. "La cosa se resolvió así".

(António Lobo Atunes / Getty Images)

António Lobo Antunes lo explicó con naturalidad, restándole importancia. Los estudiantes, quizá sin ser conscientes de la gravedad de lo que estaba explicando el escritor, se reían con las preguntas indecentes con las que el profesor desconcertó a la víctima. Su semblante, sin embargo, permanecía grave. Iba haciendo algunas pausas, quizá para recordar, quizá para encontrar la palabra exacta.

Al final de la charla, el presidente de la República lo abrazó y le dijo algo en privado. A sus 75 años, Lobo Antunes había superado un silencio fundamental, profundo. Él, que tantas veces ha escrito sobre la relación entre identidad y memoria, se acababa de desnudar ante un auditorio improbable. Viendo las imágenes, es difícil saber si sus palabras eran serenas o frías. Si contarlo como una anécdota era un mecanismo de autodefensa o una boutade. Si había guardado ese recuerdo con miedo y vergüenza, si ese día simplemente colapsó, si su confidencia fue deliberada, si fue liberadora.

(Vía Publico.pt)

share