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'Te están robando el alma': el panfleto de Ian Svenonius para acabar con Apple y Wikipedia

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El nuevo libro del agitador cultural es un canto de amor para censurar aquello que perpetúa el poder. También una crítica airada a la depilación púbica

víctor parkas

18 Octubre 2017 06:00

En 1970, el gurú contracultural Abbie Hoffman escribía Roba este libro. La publicación estaba llamada a convertirse en La Biblia yippie-hippie. Articulado en forma de manual, Roba este libro recopilaba técnicas de siseo sibilino, formas de conseguir comida de forma gratuita o direcciones a las que dirigirte para obtener cualquier otra necesidad básica o no –techo, ducha, drogas– sin el engorro que supone tener que pagar por todo ello.

Desde su mismo título, Roba este libro te invitaba a iniciar una nueva vida en la que el trabajo remunerado, los deberes civiles y las convenciones sociales quedasen tan atrás como lo hacía la librería de la que salías corriendo, esquivando al dependiente, ejemplar en mano.

El poderío de Roba este libro, sin embargo y de forma comprensible, fue menguando con el paso de los años: de década en década, las llaves de judo que Hoffman proponía hacerle a la vida quedaron desfasadas, de la misma forma que las direcciones, los teléfonos y el resto de útiles que el panfleto ponía a disposición del lector. Roba este libro seguía siendo entrañable, sí, pero ya no era una arma.

¿Cómo iba Abbie Hoffman a proyectar el nacimiento y auge de Apple? ¿Cómo se le iba a pasar por la cabeza siquiera, no que fuésemos a trabajar, sino que íbamos a hacerlo gratis? Para Wikipedia; para Twitter; para esa organización de corte “stalinista” que es Facebook. ¿Cómo adelantarse, desde la resaca del Verano del Amor, a la forma en la que Ikea destrozaría para siempre nuestras relaciones sentimentales?

¿Dónde queda la subversión de hurtar libro alguno cuando, como nos recuerda Te están robando el alma, “todo el contenido es gratuito para los señores de Internet, que lo distribuyen –o no– según les parece”?

Te están robando el alma es el nuevo artefacto de destrucción masiva del músico, activista y agitador cultural Ian Svenonius. ¿Libro? ¿Ensayo? ¿Panfleto? Te están robando el alma, pese a sus solapas y sus páginas numeradas, tiene el mecanismo interno de un disco conceptual: sus capítulos son como 16 tracks de opera-rock combativa; decena y media de hits con los que el autor propone nuevos relatos para enfrentarse a los ritos sociales y culturales de la vida (post)moderna.

Como ya hiciese en Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock, Svenonius practica un revisionismo con el que establece extraños compañeros de cama. Te están robando el alma, así, traza constelaciones entre el twist, la píldora y la depilación púbica; entre la falsa elegancia zen de iTunes y el escarnio de programas como Acumuladores Compulsivos; entre la construcción colaborativa de Wikipedia y la edificación, esclavos mediante, de las pirámides egipcias.

'Te están robando el alma' tiene el mecanismo interno de un disco conceptual: sus capítulos son como 16 tracks de opera-rock combativa

La mayor gesta del panfleto es su forma de trascender el mantra odio-eterno-al-mundo-moderno con el que otros autores se han enfrentado a su zeitgeist. Dónde Robert Crumb, otro icono underground, dedicó páginas a abominar del rock&roll, del pop y de la música eléctrica en general, Svenonius reorganiza y ordena esa rabia visceral para intentar darle una cobertura ideológica útil. Así, en Te están robando el alma, el rock es “el hijo pícaro y encantador” del capitalismo; el revival folk de guitarra eléctrica, una “apropiación imperialista” urdida por Estados Unidos para despolitizar a los folkies; las Pussy Riot, “el camino para un activismo facilón sin consecuencias comerciales o sociales negativas” para las “celebridades neoliberales” como Madonna.

Y, ¿qué hay de esos cómics underground de los que Crumb, antes invocado, es máximo exponente? Según Te están robando el alma, son una mera extensión “individualista” y “narcisista” del pop art, un movimiento “reaccionario” responsable de “derrocar para siempre los movimientos humanos en favor de la justicia social”.

“¡Zap! ¡Blam! ¡Pow!”.

Estar o no de acuerdo con las tesis de Ian Svenonius es, como lo era en Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock, irrelevante. Te están robando el alma lo único que precisa es suspensión de la incredulidad lectora, para adentrarse en un universo dónde el azúcar hizo que los musulmanes conquistasen la península ibérica. Una realidad en la que Escuela de Jóvenes Asesinos sirve de guía mojigata para deshacerse del yugo femenino. Una historiografía dónde la 'invasión británica' –el desembarco USA de grupos como Beatles, Animales, Rolling Stones– escondía una OPA hostil de las grandes corporaciones, que pretendían conquistar una subcultura dominada por mujeres, adolescentes y afroamericanos.

“Aquellos”, escribe el autor, “para quienes las puertas de cualquier estructura corporativa se encontraba cerrada a cal y canto”.

Svenonius no argumenta: hace balconing, y lo hace con pértiga. Leyendo 'Te están robando el alma' no puedes hacer otra cosa que admirarlo, mientras lo ves sobrevolar la piscina de la cultura pop

Svenonius no argumenta: hace balconing, y lo hace con pértiga. Leyendo Te están robando el alma no puedes hacer otra cosa que admirarlo, mientras lo ves sobrevolar la piscina de la cultura pop. La audacia con la que Te están robando el alma entona, en la misma declinación, fenomenología de masas y conciencia de clase, emparenta el panfleto de Blackie Books con productos que van del cómic –Los Invisibles– al documental de corte gonzo –Manual de cine para pervertidos.

En ese sentido, el púlpito desde el que Svenonius entona el “censura ya” que da título al primer capítulo del libro es una recreación, en cartón piedra, del que antes ocuparon otros agentes del caos como William Powell, Aleister Crowley o, sí, también Abbie Hoffman.


La diferencia, sin embargo, entre sembrar el caos en el siglo XX a hacerlo en el XXI es que, en la práctica, lo propositivo (roba) ha dado paso a lo asertivo (te están robando); la invitación informal al delito ha dado paso a la advertencia de jardín unifamiliar –“cuidado, y mucho, con el perro”. Abrir los ojos duele, y Te están robando el alma, más te vale tener colirio a mano, te los abre como quién abre telones: el indie-rock es punk gentrificado; el porno moderno, una extensión de Apple e Ikea; los auriculares in-ear, un experimento de control social.

Te están robando el alma no quiere que lo robes. Te pide, te suplica, que hagas lo único que realmente puede poner en cuestión al sistema entero: esconderlo en una biblioteca pública.

Luego, coge el dispositivo desde el que estés leyendo esto y lánzalo lo más lejos que puedas.

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