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Estos “testículos como bolas de billar” se llevan el Bad Sex Award 2017

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Christopher Bollen ha ganado por la siguiente escena: "bajo la mirada y veo mi pene y mis testículos convertidos en un triángulo de billar"

E.E.C.

01 Diciembre 2017 12:29

Ayer por la noche se anunció el ganador del premio literario más esperado del año: el Bad Sex in Fiction Award, concedido por la Literary Review, a la escena de sexo peor narrada. Un premio que celebra su vigesimoquinta edición y que, como detallan ellos mismos en la convocatoria, tiene por objetivo reconocer al novelista que ha escrito "una escena sexual extraordinariamente mala en una novela que, por lo demás, está bien".

Pero, ¿qué es una escena sexual extraordinariamente mala?

La suma de elementos normalmente es la misma: necesidad de explicar un hecho autoevidente + aspiración lírica a una narración que transcienda lo prosaico del acto + voluntad de metáforas e imágenes innovadoras + espíritu de transgresión. ¿Resultado?

"Bianca agarró la polla de Simon, que estaba caliente y dura como si acabara de salir de una fragua de acero, y lo conectó a su boca-máquina."

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Aunque sea inquietantemente mala, esta descripción perpetrada por Laurent Binet en La séptima función del lenguaje, si bien estaba nominada, no fue reconocida con el dudoso galardón. El ganador fue finalmente Christopher Bollen, con un pasaje de su novela The destroyers. La escena transcurre en la isla de Patmos, a la que Ian, el protagonista, ha viajado junto a su exnovia para reavivar la relación. Pero si hemos de fiarnos de la escena que se ha hecho con el Bad Sex in Fiction Award, no sabemos muy bien si lo consiguen:

"Ella se tapa los pechos con su traje de baño. El resto de su cuerpo permanece delectablemente expuesto. [...] Su cara y su vagina están compitiendo por mi atención, así que bajo la mirada y veo mi pene y mis testículos convertidos en un triángulo de billar".

El jurado explicó su decisión alegando que la voluntad de explicar lo familiar en términos novedosos llevó a Bollen a crear algo de confusión, especialmente en lo referente a la cantidad de testículos que tiene el protagonista.

La imagen no solo es confusa y pobremente evocativa: es además bastante repelente. Sin lugar a dudas, y con el permiso de la "boca-máquina" de Binet, el triangulo testicular de Bollen es el justo ganador.

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