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“El joven con ojos de luz”: Albert Camus cumple 104 años

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Salen a la luz las cartas de amor de Maria Casarès y Albert Camus coincidiendo con el aniversario del nacimiento del autor de 'El extranjero'

Luna Miguel

07 Noviembre 2017 12:28

La semana pasada L’Obs publicaba en exclusiva una selección de las 865 cartas de amor que Albert Camus intercambió con la actriz Maria Casarès. Un conjunto de misivas en las que, tal y como recoge en su reportaje Jerôme Garcin, los amantes se dirigían el uno al otro con motes íntimos y guasones. En palabras de Garcin, para ella “él es su hermano de armas, su hermoso príncipe exiliado, su señor, su querido demente, su vívido, su sabiondo, su joven delgado y moreno con los ojos de luz , y, el día de 1957 en que recibió el Premio Nobel, su joven triunfante”.

Uno de los rasgos más sorprendentes de este intercambio es esa luz. Ese carácter ciertamente “vívido” de un autor cuya obra siempre se lee entre las sombras.

Y es hermoso que hoy, cuando se cumplen ciento cuatro años de su nacimiento, podamos acceder a estos fragmentos cursis —siempre en el buen sentido, por supuesto— para descubrir el otro lado del corazón del autor de El extranjero.

Un corazón de príncipe exiliado.

Un corazón triunfante que bien podía escribir cosas atravesadas por el cariño como esta:

“A veces se dice que podemos escoger. Yo no te elegí. Llegaste, por casualidad, a una vida de la que no me enorgullecía, y desde ese día algo comenzó a cambiar, lentamente, a mi pesar, y a pesar también de ti y de tu distancia, y luego se volvió hacia otra vida. Lo que he dicho, escrito o hecho desde la primavera de 1944 siempre ha sido diferente, en esencia, de lo que sucedió por mí y en mí antes de conocernos”.

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O fragmentos demoledores como el de su libro publicado en 1942 —dos años antes de conocer a Casarès—, El mito de Sísifo:

“Suele suceder que los decorados se derrumben. Levantarse, coger el tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, la comida, el tranvía, cuatro horas de trabajo, la cena, el sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado con el mismo ritmo es una ruta que se sigue fácilmente durante la mayor parte del tiempo. Pero un día surge el "por qué" y todo comienza con esa lasitud teñida de asombro”.

Felices ciento cuatro años de luz y oscuridad, Albert Camus.

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