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‘Leñadoras’ representa todas las historias que nos ocultasteis de niñas

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Imagenes: Boom! Studios
 

Aprovechamos que acaba de publicarse el tercer volumen de 'Leñadoras' para descubrir el cómic de Noelle Stevenson y Brooke Allen

Eudald Espluga

10 Mayo 2018 13:40

Cinco chicas, un campamento de verano, insignias por conseguir y todo tipo de seres fantásticos. El planteamiento de Leñadoras (Sapristi) es simple, clásico, y precisamente por ello tan seductor: porque lejos de los refritos del imaginario pop de los ochenta, empalagosos de referencias y guiños, abandona toda nostalgia para contar una historia. O, mejor dicho, para contar muchas historias: un primer vistazo al cómic nos permite comprender lo rotundo de su propuesta, que consiste en un vertiginoso viaje entre campistas zombis, gatetes sagrados, Yetis hipsters, zorros de tres ojos, bandas de rock formadas por sirenas y monstruos marinos, licántropos gigantes, focas que juegan a naipes y hasta dinosaurios.

Parte de su radicalidad consiste precisamente en ser un cómic adolescente para adolescentes. Tiene la fuerza narrativa de las mejores historias, y no por casualidad: Noelle Stevenson, guionista y creadora, ha sido capaz de mezclar la fuerza mitológica de los cómics de superhéroes —ha trabajado para Marvel y DC— con la herencia narrativa del manga, y hacerlo en el contexto del género de aventuras. Destaca por su sobriedad y eficacia explicativa, con una gran economía en los diálogos, que es rubricada por la expresividad de los dibujos de Brooke Allen.

La simplicidad del planteamiento permite que Leñadoras vaya variando su género a cada paso, mezclando historias de misterio, de terror, detectivescas y románticas. Por el camino, además, se permite presentar un abanico de temas y personajes que lo convierten necesariamente en un cómic feminista. No sólo por la obviedad del hecho que las cinco protagonistas sean mujeres (Leñadoras revienta el test de Bechdel: incluso los principales personajes secundarios son mujeres), sino por el tipo de roles, estereotipos y relaciones no normativas que encarnan. Aunque el enorme trabajo de visibilización que hace Noelle Stevenson queda casi enterrado por la variedad y densidad de sucesos fantásticos que saturan el libro, salta a la vista que su propuesta sería impensable en los añorados años 80.

Este enfoque feminista resulta doblemente interesante porque permite repensar el tema central de la gran mayoría de cómics para adolescentes: la amistad. Como se anuncia en el Mensaje del Consejo Mayor de las Leñadoras que abre el cómic, ellas pretenden ir mucho más allá de la definición estrecha de amigo como "una persona a la que conocemos y en quien confiamos". Proponen, por el contrario, la creación de lazos duraderos en base a la convivencia y a un trabajo emocional a largo plazo, que sobreviene rivalidades y egoismos. "Queremos que descubras qué se siente al caer desde gran altura con el viento envolviéndote y saber que alguien te cogerá."

Eso es precisamente Leñadoras, y no sorprende que resultara ganadora de los prestigiosos Premios Eisner a la Mejor Serie Nueva y Mejor Serie Adolescente. Desde 2016 se está publicando en castellano, traducida por Inga Pellisa. Ahora acaba de salir el tercer volumen de la serie, Leñadoras: todas a una, que empieza con el retorno de las protagonistas al campamento y nos ofrece todo aquello que le pedimos a un gran cómic para jóvenes: la nostalgia futura que sentiremos cuando pensemos en él dentro de 20 años.



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