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Artículo Adolescentes sin sexo, sin alcohol y sin coche por decisión propia Life

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Adolescentes sin sexo, sin alcohol y sin coche por decisión propia

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8,3 millones de jóvenes respondieron a encuestas entre 1976 y 2016. Y los resultados fueron radicalmente distintos

C.M.

26 Septiembre 2017 11:56

Adolescentes que se pican en carreteras de polígono mientras tragan cerveza barata y escuchan a sus amigos magrearse en el asiento de atrás. Esta escena fanfarrona quizás tuvo alguna oportunidad en los 90, pero hoy los adolescentes pasan del vicio y la velocidad.

Según un estudio reciente de los psicólogos Jean Twenge y Heejung Park, las drogas y los coches ya no ejercen ningún tipo de seducción sobre los chavales que prefieren quedarse en casa cediendo su atención a la maraña de las redes sociales y las maratones de videojuegos.

La investigación, publicada en la revista Child Development, analizó las respuestas de 8,3 millones de adolescentes en encuestas realizadas entre 1976 y 2016; observando que, de forma abrumadora, los de hoy eran menos propensos a conducir, trabajar por un salario, tener citas, practicar sexo o salir sin sus padres.

“Esto no va sólo sobre su educación” –explicó Twenge a Business Insider–, también tiene que ver con su economía, la tasa de fertilidad y la longevidad de los jóvenes actuales respecto a la de sus mayores”.

Obviamente las respuestas de individuos concretos no sirven para trazar un retrato de la Generación Z al completo, pues también hay adolescentes a los que les gustan los ingredientes mencionados; sin embargo, sí ayudan a entender hacia dónde se mueven las nuevas generaciones en el plano conductual.

 

Twenge considera que el hallazgo refleja un cambio de mentalidad, y le sirve para ratificar la tesis de su libro: iGen: por qué los niños súper conectados de hoy están creciendo menos rebeldes, más tolerantes, menos felices y completamente desprevenidos para la edad adulta. El libro explora las condiciones en las que se crían los jóvenes de hoy, caracterizadas –según afirma– por la abundancia de recursos y la longevidad de los padres que tienen mucho más tiempo para formar a sus hijos con la paciencia que a ellos les negaron.

Como teóricamente hay menos necesidad de que los adolescentes modernos se conviertan en adultos, la investigación de Twenge y Park concluye que los 18 años actuales equivalen a los 15 de los años setenta u ochenta.

No obstante, a pesar de asumir menos responsabilidades –aparentemente– y tener más tiempo para prolongar una vida de ocio, el estudio revela que la tasa de suicidios ha aumentado respecto a la tasa de homicidios, un dato que Twenge vincula al mal uso de los smartphones.

“Los adolescentes de hoy suelen quedar menos entre ellos, pero cuando lo hacen documentan sin descanso cada detalle a través de sus redes sociales”, escribe Twenge. “Quienes no han sido invitados al ‘baile’ son más conscientes de su aislamiento”.

Después del diagnóstico, el estudio también ofrece soluciones a los dramas de la vida moderna: Twenge prescribe a los padres que eviten cortar el grifo de los datos y, a cambio, fomentan la independencia de sus retoños. Cuanto más se involucren en su comunidad, menos tiempo tendrán para engancharse al móvil. 

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