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¿Y si yo sí tengo miedo?

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"'No tinc por!' significa que no van a poder con nosotros, que estamos unidos. Pero a nivel individual todos tenemos miedo"

claudio moreno

22 Agosto 2017 06:00

“No tinc por!”

La sociedad civil ha adoptado este grito colectivo y catártico para soltar la rabia acumulada tras el atentado del jueves en Barcelona. “No tengo miedo”. No me van a amedrentar. No voy a claudicar frente al terror que unos pocos quieren imponernos a la mayoría. Lo gritamos en las plazas y lo gritamos a coro, pero luego, de camino a casa, cuesta evitar preguntarse: ¿y si yo sí tengo miedo?

“Tener miedo tras un atentado como el de Las Ramblas es lo más normal del mundo, aunque el lema que todos gritamos sea ‘No tinc por!’” explica Anna Romeu, psicóloga de los servicio de emergencias médicas de Cataluña.

“Es importante resaltar que no tenemos miedo en el plano colectivo. ‘No tinc por!’ significa que no van a poder con nosotros, que estamos unidos y que no vamos a rendirnos, pero a nivel individual todos tenemos miedo. Y no pasa nada”.

Lo tenemos porque la brutalidad que veíamos por la tele salta de la pantalla a nuestro barrio atrayendo un pensamiento funesto, ese que dice que los próximos seremos nosotros. Las probabilidades son muy reducidas, pero el miedo es irracional. ¿Cómo podemos sobrellevarlo?

“Es muy complicado, porque lo que uno se va encontrando en estos nuevos escenarios es algo distinto. Siempre hablábamos de víctimas primarias y víctimas secundarias, pero últimamente todo el mundo es una víctima por las imágenes que vemos o porque ocurre en sitios muy cercanos, por eso la sensación de inseguridad es tan grande”, explica Jordi Martori, responsable del equipo de atención psicosocial de la Cruz Roja en Catalunya.

Durante una temporada seremos muy conscientes vigilando todos los estímulos.


“Las personas tenemos el mecanismo de la resiliencia para adaptarnos a lo que nos va pasando y poder sobrevivir. Durante una temporada seremos muy conscientes vigilando todos los estímulos y luego, con el tiempo, esa sensación se diluirá. En cualquier caso, ya no volverá a ser lo mismo”.

La vigilancia a la que se refiere el psicólogo de la Cruz Roja consiste en tener controladas las puertas de emergencias de los sitios –casi siempre pasan desapercibidas–, o evitar las grandes masificaciones. “Me comentaba una persona que ahora cuando caminaba por una calle lo hacía por uno de los lados, no por el centro. Algunas conductas las integraremos porque nos darán más seguridad, y otras, como esta última, tenderán a desaparecer”.

Al final la clave en la que insisten todos los expertos para volver a la normalidad reside en evitar la paralización.  Volver a llenar las calles, ir tranquilamente al trabajo; esquivar las imágenes más explícitas que pueden contribuir a esa congelación. Así lo cree Romeu: “En mi opinión esas imágenes son bastante gratuitas y simplemente fomentan el miedo malo, el paralizante, el que no nos deja salir a la calle porque hemos visto algo que no debíamos ver”.

Me comentaba una persona que ahora cuando caminaba por una calle lo hacía por uno de los lados, no por el centro.


Mientras hablamos con los psicólogos varios Mossos d'Esquadra desalojan Plaza Cataluña por la aparición de una mochila sospechosa. Finalmente comunican que es una falsa alarma, pero la psicosis no para de crecer. “Esto es normal, el umbral de estímulos peligrosos ha aumentado. Tras el 11M pasó lo mismo y durante una temporada, cuando había una mochila abandonada, todo el mundo se ponía en alerta. Es algo bueno que contribuye a la prevención. Además, a la gente le da seguridad ver que hay una respuesta inmediata”, explica Jordi Martori.

El nerviosismo seguirá en la calle mientras mantenga su componente de actualidad. Como suele decirse: no tener noticias será la mejor noticia. “Con el tiempo los medios irán hablando menos del tema y solo lo harán cuando se cumpla el aniversario. En poco tiempo todo volverá a la normalidad. Barcelona tardará un poco más en recuperarse, pero los actos y conmemoraciones que se están haciendo ayudarán a cerrar el dolor. Por último, las personas afectadas directamente vivirán con ello toda su vida”.

Dentro de ese grupo están los Mossos o los equipos de emergencia de Romeu y Martori; también ellos, nos comenta una fuente fiable, sienten miedo en estas circunstancias: “En la categoría de víctima entran los intervinientes y es importante que lo tengamos presente. En nuestro caso, cuando acabe todo, tenemos diferentes psicólogos que van a valorar a los intervinientes para ver cómo les ha afectado la situación. Al final todos somos víctimas”.


"Al final todos somos víctimas”.



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