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Esto es lo que ocurre cuando una colonia de gusanos infecta tu ojo

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Abby Beckley tuvo que sacarse 14 gusanos vivos del ojo

E.M.C.

13 Febrero 2018 16:59

En 2016 Abby Beckley, una joven de 28 años de familia granjera procedente Grants Pass (Oregon), decidió dejar los terneros y los caballos que la habían rodeado toda su vida para buscar un trabajo que le permitiese viajar por el mundo.

En julio de ese año, a Beckley le surgió la oportunidad de trabajar en un pesquero de salmones en Alaska. Apenas un par de semanas después, los síntomas empezaron. “Mi ojo se puso muy rojo e irritado, mi párpado estaba caído”, explicó a la CNN. “Además también tenía migrañas. Estaba como… ¿qué está pasando?”.

Después de cinco días navegando con dolor e incomodidad constante, el barco al fin atracó en puerto y Beckley pudo examinarse el ojo en un espejo en condiciones. Nunca imaginó que algo vivo fuese el causante de todo aquello.

“Me bajé el párpado inferior y me di cuenta de que mi piel tenía un aspecto raro ahí, así que empecé a meter mis dedos haciendo una especie de pinza y saqué un gusano, ¡estaba en shock! Salí corriendo a la habitación de mi compañera y le dije, ‘Necesito que veas esto! Acabo de sacar un gusano de mi ojo!”.

Tras extraer al gusano de un centímetro y medio de largo aproximadamente, acudieron a un doctor y a un oftalmólogo de la zona, que no supieron muy bien que hacer. “Dijeron que nunca habían visto nada parecido”, recordó. Durante ese tiempo, Beckley sacó otros 4 gusanos más de su ojo. “Podía verlos moviéndose por mi ojo en ese punto. ¡Había tantos!”.

La preocupación de sus amigos y familiares le hizo a Beckley dejar el barco y volver a casa para concertar una cita en la clínica universitaria de Portland. “Había varios doctores examinando mi ojo y, en un principio, eran un poco escépticos. ¿Quién aparece y viene contando que tiene gusanos en el ojo? Recuerdo que estaba pensando, ‘Gusanos, por favor, apareced’, porque a veces se escondían bajo mi párpado o detrás del ojo y no podía verlos ni sentirlos más”.

Por suerte un gusano hizo su aparición. Los médicos, una vez más, con cara de póquer sin saber cómo gestionar el asunto. “Seguí sacándome gusanos del ojo en casa. Estaban intentando averiguar qué hacer porque no hay una guía para esto, no hay un protocolo”.

Los gusanos oculares parasitarios son comunes en muchos animales, como ovejas, cabras, perros, gatos, vacas, zorros y lobos. Sus larvas son transmitidas por moscas que se alimentan de las lágrimas de estos animales, ricas en proteínas. Al parecer, Beckley se infectó antes de embarcar mientras estaba en contacto con su ganado. Ella no recuerda a ninguna mosca cerca de su ojo, pero en la mayoría de casos, los afectados son incapaces de recordar el momento de la infección.

Si no son tratados, estos animales pueden sufrir como consecuencia de estos gusanos una pérdida total o parcial de su visión. La ventaja que tenemos los humanos es que tenemos manos para poder quitárnoslos por nosotros mismos. Hay que aclarar que se trata de casos muy raros, y que se han contabilizado menos de 200 en todo el mundo.

Finalmente, los médicos decidieron no darle a Beckley una medicación antiparasitaria (como la que se usa para tratar a los animales) por temor a que los gusanos muertos se quedasen en el interior de su ojo dejándole tejido cicatrizal. La solución que le dieron es que siguiera haciendo justo lo que ya hacía: quitase ella misma los gusanos hasta acabar con todos.

Beckley se tomó el asunto con filosofía: “Podría haberme puesto en plan ‘Pobre de mí, oh Dios, voy a dejar que esto me destruya’, o simplemente pensar, ‘Ok, esto son gusanos, y sé que esto es el ciclo de la vida, sé que van a morir, y ahora simplemente estamos compartiendo espacio. Eso no significa que no estuviera asqueada, o que no estuviera enfadada, pero trataba de calmarme y ponerlo en perspectiva".

20 días y 14 gusanos después, arrancó al último gusano que vivía en su globo ocular. Desde entonces, todo ha vuelto a la normalidad: su visión no ha sufrido daños y no ha habido más complicaciones

“Parte del motivo por el que estoy contando esto es que hubiese deseado encontrar un solo artículo o fuente que me hubiese explicado que esto le había pasado a otra persona y estaba bien. Si esto vuelve a pasar, espero que mi historia esté ahí para que la siguiente persona lo encuentre”.

[Vía CNN]

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