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No lo sabías, pero tu vida sexual tampoco es vegana

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Vivía tranquilamente follando todo lo que quería hasta que la semana pasada me di cuenta de que mi vida sexual no era vegana

Elena Rue Morgue

22 Septiembre 2017 06:00

Oficina de PlayGround, lunes, 9:15 de la mañana.

Ganas de vivir: escasas.

Nivel de mala hostia: alto.

Resaca: in crescendo.

Mientras relleno mi taza de agua, un compañero de trabajo que solo me ha hablado borracho en la cena de navidad y que me cae entre mal y fatal se acerca sigilosamente con una sonrisa de pillo en la cara, como la que ponen las señoras cuando acaban de robarse un puñado de caramelos en la caja de ahorros.

— Oye, tengo una pregunta...

— Dime.

— ¿Tú hace años que eres vegana, no?

— Efectivamente.

— Pues te quería preguntar si...

(Alerta: Modo de defensa activado)

— No, no me falta proteína. El calcio bien. Atún tampoco comemos. Ni jamón. El queso no es vegano. Sí, es por principios. No, no como chorizo a escondidas. Tampoco creo que seas un monstruo por comer carne, y si me dices que tu abuela en el pueblo cuidaba a los cerdos mejor que alguna gente trata a sus hijos, no te lo voy a discutir.

— No, no era eso...

(Ahora sí, me preparo para lo peor, para LA PREGUNTA)

— Dispara.

— ¿Es vegano tragarte la corrida cuando haces una mamada?



Por increíble que les parezca a algunos, esta es una de las preguntas que más veces me han repetido desde que me hice vegana y, si soy sincera, era la única pregunta relacionando veganismo y sexo que me había topado en la vida.

Hasta la semana pasada yo vivía tranquilamente follando todo lo que quería (o lo que podía, según se mire) sin preocuparme más que de lo obvio: no acabar con herpes, sida, un bombo o un imbécil que no entiende que "mañana madrugo" significa "pírate a dormir a tu casa, hazme el favor". Cuando, de repente, al recordar que tenía que comprar condones mientras leía una web sobre veganismo, caí en la cuenta de algo... Nunca me había dado por mirar si los preservativos eran veganos.

Yo, que soy ordinaria de toda la vida y vegana desde hace un tiempo, siempre que me han preguntado "qué tal llevo el veganismo" he respondido: "Mira, a mí mientras ser vegana no me quite de follar, vamos bien". Así que esta mini investigación me ha jodido un poco la única afición gratuita y sana que tenía.

Sólo hizo falta una búsqueda rápida en Google para sufrir un mini infartito cerebral. Otro problema más para apuntar en la vida de dramitas del vegano moderno: No, los condones no son veganos. O, al menos, la mayoría no lo son.

Casi todos los preservativos que se comercializan y a los que tenemos acceso a nivel de supermercado/farmacia/gasolinera, llevan caseína, un derivado de la leche. Además son testados en animales.



Aunque empresas como Durex quieran despistar un poco con respuestas ambiguas como esta, lo que esto quiere decir es que la empresa testa. ¿Qué más dará que los condones Durex que yo compre en España no hayan sido probados en animales si los mismos condones vendidos en china si han sido testados? A fin de cuentas se trata de la misma compañía. Si les compramos a ellos, les estaremos llenando los bolsillos para que sigan torturando.

Por suerte, hay varias empresas que venden preservativos veganos que pueden comprarse fácilmente por Internet. Incluso hay algunos más accesibles: los ON de Mercadona son aptos para veganos. Trust me, que les escribí para asegurarme.



Siguiendo con el drama, ¿qué pasa con el resto de anticonceptivos?

¿Son los anticonceptivos veganos?

En el caso de los anticonceptivos hormonales, la cosa está bastante clara: son medicamentos, por lo tanto están testados en animales, y de vegano tienen poco. Y, en el caso de las píldoras, muchas de ellas contienen lactosa de propina. Mal asunto.

Con el diafragma y similares, al estar hechos de latex, nos encontraremos con el mismo problema que con los preservativos.

Parece que, dejando de lado los condones veg friendly, el mundo de los anticonceptivos veganos es bastante deprimente. Tenemos el DIU (no hormonal), los condones que sean aptos, y luego los métodos favoritos de los cristianos: abstinencia y el método ojino (es decir, calcular cuándo ovulas para que no te la metan en ese momento).



Apuntar cuando te viene la regla en un calendario no es algo en lo que nadie debería confiar si realmente quiere prevenir el embarazo, y ciertos dispositivos y aplicaciones que he visto que venden online para saber si estás ovulando o no, por mucho que en su web me aseguren que tiene un 99% de eficacia, qué quieres que te diga, me da más miedo que una caja de condones caducados en 1976.

Ah, y por último, uno de los métodos anticonceptivos que se recomiendan en las webs veganas es la esterilización. Esta es la opción irreversible que muchos veganos defienden para que no sigamos trayendo más humanos destructores del planeta y asesinos de animales al mundo, pero obviamente, es una idea como para pensársela bastante y que no encaja en los planes de la mayoría.



Ya, metida en faena, empezaron a abordarme otras dudas...

¿Y los juguetes sexuales?

Y el drama no acaba: los juguetes y demás accesorios sexuales también pueden quedar fueras de lo veganamente aceptable. Empezando por lo obvio, todo lo que tenga cuero, seda y plumas, queda fuera de la ecuación (dejando a los veganos amiguitos del BDSM bastante desangelados), pero eso no es todo.

Como pasa con los preservativos, los juguetes sexuales que lleven látex pueden contener caseína y no ser veganos, y lo mismo pasa con los de goma, que además de caseína pueden llevar gelatina (que, como hemos aprendido de las gominolas, casi siempre suele ser de origen animal).

Ni siquiera lo más basic, como los lubricantes, están a salvo de ser pecado vegan. Muchos de ellos llevan glicerina, que puede ser tanto de origen vegetal como animal, así que en este caso, como hacemos cada vez que alguien nos ofrece algo para picar, nos tocará leer la lista de ingredientes antes de decidirnos.

Para asegurarnos muchas veces no quedará otra que contactar con el fabricante o comprar directamente a sex shops online veganos como The Vegan Sex Shop

¿Qué pasa con el porno?

Busqué en Google "Vegan porn" y, para no variar, volí a caer en las profundidades de Reddit, donde un usuario había hecho la siguiente pregunta.


"¿Alguien conoce alguna buena página de porno vegano? No me siento demasiado bien masturbándome cuando esos zapatos de tacón alto son claramente de cuero".

Me quedo desconcertada y con el morro torcido un par de minutos preguntándome si soy mala vegana por masturbarme con pelis porno en las que usan cuerote.

Vale, resulta que la pregunta era una broma por el Día de los Inocentes. Eso sí alguno de propina ha dejado esta web de porno vegano que, aunque no de para correrse, para echar unas risas si que vale.

De hecho, por lo que algunos escriben por aquí, incluso hay algún local de striptease vegano. Por ejemplo, el Casa Diablo de Portland (Oregon), donde ni la comida que se sirve ni la — poca — ropa que las chicas llevan en el escenario ha sido obtenida a través del sufrimiento de los animales.



Al parecer no soy la única tarada que se ha preguntado si el porno es veg-friendly. En la meca de las preguntas absurdas, el paraíso del humor no intencionado: Yahoo Respuestas.

"¿Es la pornografía vegana? ¿Como se relacionan la ética/moral del veganismo con el porno? Si los veganos no creen que haya que usar animales por el entretenimiento, ni nada más... Los humanos son animales. ¿eso significa que no deberíamos ver porno. Si el porno es considerado entretenimiento entonces esto presenta un problema que no había abordado".

Para la mayoría la respuesta está clara: el porno se realiza entre adultos que conscientes que acuerdan, aprueban y consienten todo lo que va a pasar, por lo tanto, a menos de que se trate de pornografía con animales, no problem.

Este comentario resume la opinión general que me he encontrado en la red: "Si el porno no fuese vegano, entonces la música, las películas, la televisión, el ballet, etc. tampoco lo sería. Sin embargo, ese no es el caso. Lops veganos evitan lo máximo posible la crueldad y la explotación de los animales. La pornografía (legal) se realiza por humanos que quieren ofrecer entretenimiento, y eso no está considerado explotación. Resumiendo: el porno es vegano".

Pero como sucede cada vez que se pone el tema del veganismo sobre la mesa, en esto también hay debate. Aunque casi todo el mundo parece considerar que no hay contradicción entre ser vegano y consumir pornografía, hay personas que sienten que los valores fundamentales de los que nace el veganismo no son compatibles con el gusto por el porno.

"Los veganos se oponen, y buscan minimizar, el sufrimiento y la explotación de los animales. Me gustaría que la mayoría se sintieran de la misma forma sobre el sufrimiento y la explotación humana" comentó una mujer. La industria del porno es un criadero de violencia, degradación y humillación. Decir que los humanos pueden consentirlo o no es absurdo. ¿En serio la gente piensa que esta es una actividad voluntaria realizada por dos personas que la disfrutan? ¿Acaso piensan lo mismo de la prostitución?".

Dejando de lado los inconvenientes... ¿el sexo es mejor siendo vegano?

Internet está lleno de artículos que te explican los "10 motivos por los que los veganos son mejores en la cama", y de otros locos del gimnasio que jurarían sobre la foto de Arnold Schwarzenegger que si no comes carne tu líbido se irá a la mierda y a duras penas volverás a tener una erección. Sinceramente, defender cualquiera de los dos extremos me parece una soplapollez monumental.



Ni por ser vegano te vas a volver un superhombre que vivirá 120 años, no cogerás un catarro nunca y podrás echar polvos de semana y media sin sacarla, ni necesitas comer cadáveres de cerdo y vaca para ser un machote con polla de acero.

Ni "vegan powers", ni "real men eat meat". Vendehumos todos.



Así como en el tema de los juguetes sexuales creo que lo suyo sería tomar las mismas precauciones que con el resto de productos que adquirimos, el tema de los anticonceptivos es otro cantar. Obviamente, si compras preservativos, ¿por qué no comprar los que sabes que no han implicado explotación animal? Eso sí, no seré yo la que en mitad de un calentón, si el chico saca un condón de Durex, mande al tipo de una patada a su casa por especista y aplaque el calentón con un par de duchas frías y cuatro juramentos al aire.

Y, en el tema de los anticonceptivos hormonales, lo mismo que con el resto de medicaciones (porque todas las medicaciones que tomamos han pasado por procesos que de veganos no tienen nada) no creo que haya que juzgar a ninguna mujer que decida tomar el control de su vida sexual consumiéndolos.

No existe el vegano perfecto, solo el que intenta hacerlo lo mejor posible, y tener una vida sexual responsable en este caso creo que puede considerarse una prioridad.

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