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El programa alimentario de las Panteras Negras que ocultó la América blanca

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Un negro escolarizado, sano y bien alimentado: puro terror para la América racista

Rosa Molinero Trias

16 Agosto 2017 18:02

“Nuestros niños necesitan un desayuno nutritivo cada mañana para que puedan aprender. Durante demasiado tiempo nuestra gente ha pasado hambre y no han tenido la atención necesaria para su salud. (...) tenemos que sobrevivir a este gobierno malvado y construir otro nuevo al servicio de todas las personas”.

Quien decía estas palabras era Huey Newton, el líder (junto con Bobby Seale) del Partido de las Panteras Negras, que en ocasión de la tremenda acogida que habían tenido los Desayunos Gratuitos para los Niños en distintas ciudades, anunciaba la ampliación del programa a todo el país.

El primero desayuno gratis para niños se sirvió en enero de 1969 en la iglesia episcopal de San Agustín del padre Earl A. Neil. El primer día, 11 pequeños fueron alimentados. El último día de la semana, la cifra llegaba a los 135, según cuenta Darryl Robertson para Black Perspectives. “Los miembros de las Panteras Negras sabían que para alcanzar sus metas políticas, los hombres y mujeres negros tenían que ser capaces de abastecerse”.

Después de Oakland fue San Francisco, luego Los Angeles, Nueva Orleans… Y hacia finales del 1969, cuentan desde The PLATE, los Panteras Negras servían desayunos completos (leche, panceta, huevos, avena y una tostada) a 20 mil escuelas en 19 ciudades del país y en 23 locales afiliados cada día escolar.

“Es bonito ver cómo nuestros niños comen por las mañanas después de recordar aquellos tiempos en que nuestros estómagos no se llenaban, e incluso los profesores en las escuelas dicen que hay una gran mejora en las aptitudes académicas de los niños que desayunan”, afirmaba Newton.

Flores Forbes, una antigua miembro del partido, cuenta en ¿Morirás conmigo? Mi vida en el Partido de las Panteras Negras, que las panteras “cocinaban, servían la comida, llamaban a las puertas para hacer saber a la gente en qué apartamento se servía”.

Por descontado, no se servía cualquier cosa ni de cualquier modo. Se consultaba con nutricionistas cuáles eran las opciones más equilibradas para los niños y también se adquirían los permisos necesarios de sanidad y seguridad. Asimismo, se había establecido unos mínimos de personal y espacio para poder albergar estos desayunos: 50 asientos y un equipo de 10 trabajadores. Todo ello se financiaba con el apoyo económico del pueblo y mediante eventos para recaudar fondos, comida y aparatos de cocina.

Fue un programa revolucionario, como defiende Stanley Nelson en su documental Panteras Negras, en la vanguardia de la revolución. Y esto no gustó ni a la prensa ni al gobierno. “El programa sirvió para que los Panteras Negras pudieran hablar de algo que apenas aparecía en los medios norteamericanos: el hambre y la pobreza”, señalaba Darryl Robertson. En parte motivada por esto y por el racismo, los medios los retrataron de manera sesgada y casi 80 años más tarde seguimos recordando a las Panteras Negras marchando armados por las calles tras las muertes de Luther King y Kennedy.

“Los medios, como la mayoría de la América blanca, estaba profundamente asustada por el estilo agresivo y asertivo de sus protestas. Y también les ofendía”, decía Jane Rhodes, profesora de estudios afroamericanos en la Universidad de Illinois y autora de Framing the Black Panthers, para The New York Times, que entonó el mea culpa por el papel que jugó en la época.

Por otro lado, el entonces jefe del FBI J. Edgar Hoover interpretó el programa de desayunos de las Panteras Negras como un acto subversivo y dispuesto a desmantelar todo el movimiento, mandó este mensaje a las oficinas del FBI en mayo de 1969:  “El BCP (Breakfast for Children Program) promociona por lo menos un apoyo tácito para el Partido de los Panteras Negras de parte de individuos ingenuos y, lo que es más horripilante, ayuda al BPP con un público listo compuesto mayormente por jóvenes altamente impresionables. Consecuentemente, el BCP representa la mejor actividad y la más influyente para el BPP y como tal, es potencialmente una gran amenaza para las autoridades que se esfuerzan en neutralizar el BPP y destruir su causa”.

Sin embargo, años después ese programa de desayunos gratuitos se vería relevado por el mismísimo gobierno cuando el Departamento de Agricultura instauró formalmente el Programa de Desayunos Escolares para niños en situaciones vulnerables.

Nada producía más terror en la América racista que un negro escolarizado, sano y bien alimentado.

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